Introducción
1.
Estas son las
palabras que habló
Moisés a todo Israel, de este lado del Jordán, con
relación al desierto, a la
Aravá (planicie), (al lugar que está) frente al mar Rojo, (al
lugar que está) entre Parán y Tofel, y (con relación a)
Lavá
2.
Jornada de once
días hizo Israel desde Jorev, por el camino de la montaña de
Seír, hasta Cadesh Barnea.
3.
Y aconteció
en el cuadragésimo año, en el mes undécimo, el primero del
mes, que habló Moisés a los hijos de Israel conforme a todo lo
que había ordenado el Eterno acerca de ellos;
4.
después de
que hubo herido a Sijón, rey de los amoreos, que habitaba en
Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot, en
Edrei.
5.
De este lado del
Jordán, en la tierra de Moav, comenzó Moisés a explicar
esta ley, diciendo:
6.
El Eterno, nuestro
Dios, nos habló en Jorev, diciendo: Bastante tiempo habéis
permanecido en este monte;
7.
volveos y partid e
id a la montaña de los emoreos y a todos sus lugares vecinos, situados
en la Aravá, en la serranía, en el valle, en el Neguev (sur) y en
la costa del mar, hasta la tierra del cananeo, y al Líbano hasta el gran
río, el río Eúfrates.
8.
Ved que pongo
delante de vosotros la tierra, entrad y poseed la tierra que juró el
Eterno a vuestros padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que se la daría
a ellos y a su descendencia después de ellos.
9.
Y os hablé
en aquel tiempo, diciendo: No puedo yo solo llevar la carga de vosotros.
10. El Eterno, vuestro Dios, os ha hecho numerosos; y heos aquí el
día de hoy como estrellas del cielo en multitud.
11. ¡El Eterno, Dios de vuestros padres, os acreciente mil veces
más de lo que sois y os bendiga según habló a vosotros!
12. ¿Cómo he de
sobrellevar yo solo vuestra molestia y vuestra carga y vuestra contienda?
13. Tomad para vosotros hombres sabios e inteligentes y conocidos de
vuestras tribus, y los pondré por cabezas vuestros.
14. Y me respondisteis y me dijisteis: bueno es lo que dijiste para
hacerlo.
15. Y tomé a los cabezas de vuestras tribus, hombres sabios y
conocidos, y los puse por cabezas sobre vosotros, jefes de miles, de cientos,
jefes de cincuentenas y jefes de decenas, y guardas nombré para vuestras
tribus.
16. Y ordene a vuestros jueces, en aquel tiempo, diciendo: Oíd las
causas entre vuestros hermanos, y juzgad con justicia entre cada uno y su
hermano o su litigante.
17. No conozcáis rostros en el juicio; al pequeño como al
grande, del mismo modo oiréis; no temeréis a hombre alguno,
porque el juicio es de Dios; y la causa que fuere demasiado difícil para
vosotros, la traeréis a mí y yo la oiré.
18. Y os ordené en aquel tiempo todas las cosas que deberíais
hacer.
19. Y partimos de Jorev y anduvimos por todo aquel desierto grande y
temible que visteis, por el camino de la montaña del emoreo, como nos
había ordenado el Eterno, nuestro Dios; y así llegamos hasta
Cadesh Barnea.
20. Y yo os dije: Habéis llegado a la montaña del emoreo que
el Eterno, nuestro Dios, nos va a dar.
21. Mira: el Eterno tu Dios ha puesto ante tí la tierra; sube, toma
posesión como te lo ha dicho el Eterno, Dios de tus padres; no temas ni
te quebrantes.
22. Y os llegasteis a mí todos vosotros y dijisteis: Enviemos
hombres delante de nosotros que nos exploren la tierra y nos informen sobre su
idioma, sobre el camino por donde hemos de subir y sobre las ciudades adonde
hemos de entrar.
23. Y agradó esto a mis ojos, y tomé de entre vosotros doce
hombres, un hombre de cada tribu;
24. y emprendieron la marcha y subieron a la montaña y llegaron
hasta el torrente (valle) de Eshkol, y espiaron (la tierra).
25. Y tomaron de las frutas del país en su mano, y nos las trajeron,
y nos informaron sobre su idioma y dijeron: Buena es la tierra que el Eterno,
nuestro Dios, nos da.
26. Pero no quisisteis subir y fuisteis rebeldes contra la orden del
Eterno, vuestro Dios,
27. y murmurasteis en vuestras tiendas y dijisteis: Por habernos aborrecido
el Eterno, nos sacó de la tierra de Egipto, a fin de entregarnos en mano
del emoreo para destruirnos.
28. ¿Adónde estamos nosotros subiendo? Nuestros hermanos han
hecho que se nos derrita el corazón, diciendo; El pueblo es mayor y
más fuerte que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta
los cielos; y también vimos allí hijos de gigantes.
29. Entonces yo os dije: No os quebrantéis ni tengáis miedo
de ellos.
30. El Eterno, vuestro Dios, es el que va delante de vosotros; El mismo
peleará por vosotros, así como todo lo que hizo por vosotros en
Egipto, ante vuestros mismos ojos;
31. y también en el desierto, donde viste cómo el Eterno, tu
Dios, te llevó como lleva un hombre a su hijo, por todo el camino que
anduvisteis hasta vuestra llegada a este lugar.
32. Pero ni por esto creísteis
en el Eterno, vuestro Dios,
33. que iba delante de vosotros en el camino para prepararos lugar donde
pudierais acampar, de noche con fuego para mostraros el camino por donde
habíais de andar, y de día con una nube.
34. Y oyó el Eterno la voz de vuestras palabras, y se airó y
juró, diciendo:
35. No verá ni uno solo de estos hombres, de esta mala
generación, la buena tierra que juré dar a vuestros padres;
36. excepto Caleb, hijo de Yefunné, él la verá, y a
él le daré la tierra que ha pisado, y a sus hijos, porque
perseveró en seguir en el temor del Eterno.
37. También contra mi se airó el Eterno por vuestra causa,
diciendo: Tampoco tú entrarás allá;
38. Josué, hijo de Nun, que está delante de ti, él
entrará allá. Anímale, porque él hará que
Israel la herede.
39. Y vuestros niños, de quienes dijisteis que iban a ser una presa,
y vuestros hijos que no conocieron hasta el día de hoy ni bien ni mal,
ellos entrarán allá; porque a ellos la daré, y ellos la
tomarán en posesión.
40. Pero vosotros volveos y emprended la marcha hacia el desierto, en
dirección al mar Rojo.
41. Y me respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra el Eterno;
nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que el Eterno, nuestro
Dios, nos tiene ordenado. Y os ceñisteis cada cual sus armas de guerra,
y os dispusisteis a subir a la montaña.
42. Y el Eterno me dijo: Diles: No subáis ni peleéis, que Yo
no estoy en medio de vosotros, no suceda que seáis derrotados delante de
vuestros enemigos.
43. Y yo os hablé pero no escuchasteis, sino que os rebelasteis
contra el mandamiento del Eterno, y persististeis y subisteis a la
montaña.
44. Y salieron los emoreos que habitaban en aquella montaña, a
vuestro encuentro; y os persiguieron como suelen hacer las abejas, y os
derrotaron en Seír, hasta Jormá.
45. Y volvisteis y llorasteis ante el Eterno; pero el Eterno no oyó
vuestra voz ni os prestó oídos.
46. Y habitasteis en Cadesh muchos años, igual al número
total de años que estuvisteis en los otros lugares.
Introducción
1.
Y nos volvimos y partimos hacia
el desierto, en dirección al
mar Rojo, como había hablado el Eterno. Y rodeamos la montaña de
Seír durante muchos días.
Encuentro con Esaú
2.
Y me habló el Eterno,
diciendo:
3.
Ya rodeasteis por mucho tiempo
esta montaña; volveos hacia el norte.
4.
Y ordena al pueblo, diciendo:
Vosotros vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos los hijos de
Esaú, que habitan en Seír, y ellos os temerán, mas
vosotros guardaos bien,
5.
no contendáis con ellos,
porque no os daré de su tierra ni siquiera la huella de un pie; porque a
Esaú di el monte de Seír por herencia.
6.
Alimento compraréis de
ellos por dinero y comeréis, y también el agua compraréis
de ellos por dinero y beberéis.
7.
Porque el Eterno, tu Dios, te
ha bendecido con toda obra de tus manos,
pues El se ha hecho cargo de tu viaje por este gran desierto; estos
cuarenta años el Eterno, tu Dios, ha estado contigo, y ninguna cosa te
ha hecho falta.
Encuentro con Moav
8.
Así pasamos por (el
lugar de) nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en
Seír, por el camino de la Aravá (planicie), desde Elat y desde
Etzyón-Guéver. Y cambiamos de rumbo y pasamos por el camino del
desierto de Moav.
9.
Y me dijo el Eterno: No
hostilices a Moav y no le hagas guerra, porque no te daré de su tierra
posesión alguna; porque a los hijos de Lot di Ar por posesión
suya.
10. Los emitas habitaban antes allí; pueblo grande y numeroso, y
de alta talla como los gigantes.
11. Estos también eran considerados, como los refaítas,
gigantes, y los moabitas los llamaban emitas (terribles).
12. Y en Seir habitaban antes los joritas, mas los hijos de Esaú
los desterraron y los destruyeron de delante de sí, y habitaron en su
lugar; así como lo hizo, (ha de hacer) Israel en la tierra de su
herencia que el Eterno les dio.
13. Ahora pues, levantaos y pasad el torrente de Zéred. Y pasamos
el torrente de Zéred.
14. Y los días que anduvimos desde Cadesh Barnea hasta que
pasamos el torrente de Zéred, fueron treinta y ocho años, hasta
que toda aquella generación de hombres de guerra fue consumida de en
medio del campamento, según les había jurado el Eterno.
15. Además la mano del Eterno fue contra ellos para
exterminarlos de en medio del
campamento, hasta que fueron consumidos.
16. Y sucedió que cuando ya hubieron acabado de morir todos
aquellos hombres de guerra de entre el pueblo,
Encuentro con Ammón
17. me habló el Eterno diciendo:
18. Vas a pasar hoy por el territorio de Moav, por Ar,
19. y llegarás frente a los hijos de Ammón. No los
hostilices ni contiendas con ellos,
porque no te daré de la tierra de los hijos de Ammón
posesión alguna, pues que a los hijos de Lot la he dado en
posesión.
20. Tierra de refaítas fue considerada también
ésta; los refaítas habitaban antes en ella, y los ammonitas los
llamaban zamzummitas,
21. pueblo grande y numeroso, y de alta talla como los gigantes; pero el
Eterno los destruyó delante de ellos, de manera que los desterraron y
habitaron en su mismo lugar,
22. del mismo modo que hizo el Eterno a favor de los hijos de
Esaú que habitan en Seír, cuando destruyó a los joritas de
delante de ellos, de manera que los desterraron y habitaron en su lugar hasta
el día de hoy.
23. Y a los hebeos que habitaban en Jatzerín hasta Gaza
(Azá), los kaftoritas procedentes de Kaftor, los destruyeron y habitaron
en su lugar.
24. Levantaos y partid y pasad el torrente de Arnón. Mira que Yo
he puesto en tu mano a Sijon el emoreo, rey de Jeshbón, a él y su
tierra; comienza a desterrarlo y lucha con él en batalla.
25. En este día comenzaré a imponer el terror y el miedo
hacia ti sobre los pueblos que están bajo todo el cielo, los cuales
oirán tu fama y temblarán y se atemorizarán delante de ti.
26. Y envié mensajeros desde el desierto de Kedemot a
Sijón, rey de Jeshbón, con palabras de paz, diciendo:
27. Déjame pasar por tu tierra; por la calzada pública
iré, no me desviaré a derecha ni a izquierda.
28. Alimentos por plata me venderás y comeré, y agua por
plata me darás y beberé; solamente pasaré con lo que es
mío,
29. así como hicieron conmigo los hijos de Esaú que
habitan en Seír, y los moabitas que habitan Ar, hasta que haya pasado
por el Jordán para ir a la tierra que el Eterno, nuestro Dios, nos da.
30. Mas no quiso Sijón, rey de Jeshbón, dejarnos pasar
junto a sí, porque el Eterno, tu Dios, endureció su
espíritu e hizo obstinado su corazón para entregarle en tu mano,
como en el día de hoy.
Ultimos Episodios en el Desierto
31. Y me dijo el Eterno: Mira que he comenzado a poner delante de ti a
Sijón y su tierra; comienza pues a desterrarle para posesionarte de su
tierra.
32. Y salió Sijón a nuestro encuentro, él y todo su
pueblo, a librar batalla en Yahatz.
33. Y le entregó el Eterno, nuestro Dios, ante nosotros, y le
herimos a el y a sus hijos y a todo su pueblo.
34. Y tomamos todas sus ciudades en aquel tiempo, y destruimos
totalmente cada ciudad con los hombres, mujeres y niños; no dejamos
quién escapase,
35. solamente las bestias tomamos por despojo, con el botín de
las ciudades que habíamos tomado.
36. Desde Aroer, que está sobre la ribera del torrente de
Arnón, y la ciudad que está junto al torrente, hasta Guilad, no hubo
ciudad que fuese demasiado fuerte para nosotros; todas ellas las entrego el
Eterno, nuestro Dios, ante nosotros;
37. tan sólo a la tierra de los hijos de Ammón no te
aproximaste, ni a todo lo que está a la orilla del torrente del Yaboc; m
a las ciudades de la montaña, ni a parte alguna de todo lo que
ordenó el Eterno, nuestro Dios.
Ultimos Episodios en el Desierto
1.
Y nos volvimos y subimos por el
camino de Bashán, y
salió Og, rey de
Bashán, a nuestro encuentro, él y todo su pueblo, a librar
batalla en Edre-i.
2.
Y me dijo el Eterno: No tengas
temor de él, porque lo entregué en tu mano, tanto a él
como a todo su pueblo y su tierra. Y harás con él como hiciste
con Sijón, el rey del emoreo que habitaba en Jeshkón.
3.
Y entregó el Eterno,
nuestro Dios, en nuestra mano, también a Og, rey de Bashán, y a
todo su pueblo; y le herimos hasta no quedar de los suyos quién
escapase.
4.
Y tomamos todas sus ciudades en
aquel tiempo; no hubo ciudad que no le tomásemos. Sesenta ciudades, toda
la región de Argob (distrito real) del reino de Og, en Bashán.
5.
Todas éstas eran
ciudades fortificadas, de muros altos, con puertas y trancas; sin contar las
ciudades abiertas, en gran número.
6.
Y las destruimos lo mismo que habíamos hecho con
Sijón, rey de Jeshbón, aniquilando en cada ciudad a los hombres,
a las mujeres y a los niños.
7.
Mas todas las bestias y el
despojo de las ciudades, tomamos por presa para nosotros.
8.
Y en aquel tiempo tomamos del
poder de los dos reyes emoreos, la tierra que está de esta arte del
Jordán, desde el torrente de Arnón hasta el monte Jermón;
9.
los sidonitas llamaban al
Jermón Siryón, pero los emoreos lo llamaban Senir;
10. todas las ciudades de la llanura y todo el Guilad y todo el
Bashán hasta Saljá y Edrei, eran ciudades del reino de Og en
Bashán.
11. Porque solamente Og, rey de Bashán, quedaba del resto de los
refaítas. He aquí su cama, cama de hierro, de cierto está
ella en Rabbat-Bené-Ammón; de nueve codos es su longitud y de
cuatro codos su anchura, según el codo de un hombre.
12. Y nos posesionamos de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer,
situada junto al torrente de Arnon, con la mitad de la montaña de Guilad
y sus ciudades, lo di a los rubenitas y a los gaditas;
13. mas el resto de Guilad con todo el Bashán, reino de Og, lo di
a la media tribu de Manasé; o sea, la región de Argob (distrito
real) con todo el Bashán, esto se llamaba la tierra de los
refaítas.
14. Yaír, hijo de Manasé, tomó toda la
región de Argob (distrito real) hasta el confín de los
gueshuritas y los maajatitas, y los llamó con su mismo, nombre,
Bashán de las Aldeas de Yaír, hasta el día de hoy.
15. Y a Majir di (el resto de) Guilad.
16. Y a los rubenitas y a los gaditas di desde Guilad hasta el torrente
de Arnón, con la mitad del torrente como término, y el pasaje
para el otro lado del torrente hasta el río de Yaboc, límite de
los hijos de Ammón;
17. y la planicie y el pasaje para el otro lado del Jordán como
límite desde el mar de Kinnéret hasta el mar de la planicie, el
mar Salado, debajo de las vertientes de la Pisgá (colina), al oriente.
18. Y os ordené en aquel tiempo (a los de dichas tribus),
diciendo: El Eterno, vuestro Dios, os ha dado esta tierra para poseerla;
armados pasaréis al frente de vuestros hermanos, los hijos de Israel,
todos los hombres valerosos.
19. Solamente vuestras mujeres y vuestros niños y vuestro ganado
-pues sé que tenéis mucho ganado- quedarán en vuestras
ciudades que os he dado
20. hasta que el Eterno haya dado descanso a vuestros hermanos
así como a vosotros, de modo que posean también la tierra que el
Eterno, vuestro Dios, les va a dar al otro lado del Jordán; entonces
volveréis cada uno a vuestra propia herencia que os he dado.
21. Y a Josué ordené en aquel tiempo, diciendo: Tus ojos
han visto todo lo que acaba de hacer el Eterno, vuestro Dios, a estos dos
reyes; así hará el Eterno con todos los reinos por los cuales
pasarás.
22. No los temas; porque el Eterno, vuestro Dios, es el que pelea por
vosotros.
Súplica de Moisés
23. Y yo supliqué al
Eterno en aquel tiempo, diciendo:
24. Eterno Dios, Tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu
grandeza y tu mano fuerte, pues ¿qué dios hay en el cielo o en la
tierra que pueda hacer conforme a tus obras, y conforme a tus hechos
extraordinarios?
25. ¡Déjame pasar, te ruego, y veré la buena tierra
que está más allá del Jordán, este buen monte y el Líbano!
26. Mas el Eterno se enojó contra mí por causa vuestra, y
no me escuchó. Y me dijo el Eterno: ¡Basta!, no vuelvas a hablarme
sobre este asunto.
27. Sube a la cumbre de la Pisgá (colina) y alza los ojos hacia
el occidente, y hacia el norte, y hacia el sur, y hacia el oriente, y contempla
con tus ojos, porque no pasarás este Jordán.
28. Y (cárdena a Josué y fortalécele y
anímale, porque él ha
de pasar al frente de este pueblo, y él los hará poseer la tierra
que tú verás.
29. Y nos quedamos en el valle, frente a Bet-Peor.
Fundamentamentos de la Fe
1.
Y ahora, oh Israel, escucha.
los estatutos y los juicios que os enseño, a fin de observarlos, para
que viváis y entréis a heredar la tierra que el Eterno, vuestro
Dios, os da.
2.
No añadiréis
sobre la cosa que yo os ordeno, ni disminuiréis nada de ella; para que
guardéis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, que yo os ordeno.
3.
Vuestros mismos ojos han visto
lo que hizo el Eterno por causa de Baal-Peor; pues a todo hombre que
siguió a Baal-Peor lo ha destruido el Eterno, vuestro Dios, de en medio
de vosotros;
4.
y vosotros, que os adheristeis
al Eterno, vuestro Dios, estáis todos vivos hoy.
5.
Ved que os enseñé
estatutos y juicios, así como me ordenó el Eterno, mi Dios, para
que así se hagan en medio de la tierra a donde estáis yendo para
heredarla.
6.
Y los guardaréis y los
cumpliréis, porque en esto consistirá vuestra sabiduría y
vuestra inteligencia a los ojos de las naciones, las cuales oirán todos
estos estatutos y dirán: Ciertamente es esta gran nación pueblo
sabio y entendido.
7.
Porque ¿qué
nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos a sí como lo
está el Eterno, nuestro Dios, siempre que nosotros le invocamos?
8.
Y ¿qué
nación es tan grande que tenga estatutos y juicios tan justos como toda
esta Ley que os pongo delante hoy?
9.
Solamente guárdate a ti
mismo y guarda tu alma mucho, no sea que te olvides de las cosas que han visto
tus ojos, y se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; y
las harás conocer a tus hijos y a los hijos de tus hijos.
10. (No te olvides de lo que vieron tus ojos) el día en que
estuviste delante del Eterno, tu Dios, en Jorev, cuando me dijo el Eterno:
Júntame al pueblo para que Yo le haga oír mis palabras, las que
aprenderán para que me teman todos los días que vivieren sob
11. Y os acercasteis y estuvisteis al pie del monte; y el monte
ardía en fuego hasta el centro de los cielos, y había oscuridad y
nubes y tinieblas.
12. Y habló el Eterno con vosotros de en medio del fuego; una voz
que hablaba oísteis, mas no visteis figura alguna, tan sólo una
voz.
13. Y El os anunció su pacto, el cual os ordenó observar,
o sea los diez mandamientos; y los escribió sobre dos tablas de piedra.
14. Y a mí me ordenó el Eterno en aquel tiempo que os
enseñase estatutos y juicios para que los cumplieseis en la tierra
adonde vais a pasar para heredarla.
15. Y guardaréis mucho vuestras almas (de error), porque no
visteis figura alguna en el día que os habló el Eterno en Jorev,
de en medio del fuego,
16. no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros
escultura, semejanza de cualquier ídolo, forma de hombre o de mujer;
17. forma de bestia alguna que haya en la tierra; forma de ave alguna
alada que vuele por el aire;
18. forma de reptil alguno que se arrastre sobre el suelo; forma de pez
alguno que nade en las aguas debajo de la tierra;
19. no sea que alces tus ojos a los cielos y veas el sol, y la luna, y
las estrellas, con todo el ejército de los cielos, y seas impulsado a
postrarte ante ellos y darles culto; cosas que el Eterno, tu Dios,
destinó para alumbrar a todos los pueblos que hay
20. Y a vosotros os ha tomado el Eterno y os ha sacado del crisol de
hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su herencia, como lo sois
hoy.
21. Y el Eterno se enojó contra mí por causa vuestra, y
juró que no había de pasar el Jordán, ni de entrar en
aquella buena tierra que el Eterno, tu Dios, te va a dar en posesión,
22. por lo cual he de morir en esta tierra; yo no pasaré el
Jordán. Y vosotros lo pasaréis y heredaréis aquella buena
tierra.
23. Guardaos no sea que olvidéis el pacto del Eterno, vuestro
Dios, que El tiene hecho con vosotros, y os hagáis escultura alguna a
semejanza de cualquiera cosa que te ha ordenado no hacer el Eterno, tu Dios.
24. Porque el Eterno, tu Dios, es un fuego devorador, Dios celoso es.
Devoción a Dios
25. Cuando hubiereis
engendrado hijos e hijos de hijos, y hubiereis estado largo tiempo en la
tierra, y os corrompiereis e hiciereis esculturas a semejanza de cualquiera
cosa, e hiciereis lo que es malo a los ojos del Eterno, tu Dios, para provocar
26. pongo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra de
que bien pronto pereceréis de sobre la tierra adonde vais, pasando el
Jordán, para poseerla; no prolongaréis vuestros días en
ella, sino que seréis destruidos.
27. Y os esparcirá el Eterno entre las naciones, y
quedaréis pocos en número entre las naciones adonde os
llevará el Eterno.
28. Y serviréis allí a dioses que son obra de manos de
hombres, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
29. Y buscaras desde allí al Eterno, tu Dios, y le
hallarás, con tal de que le requieras con todo tu corazón y con
toda tu alma.
30. Cuando te vieres en angustia. y te sobrevinieren todas estas cosas,
entonces en los postreros días volverás al Eterno, tu Dios, y le
obedecerás.
31. Y puesto que el Eterno, tu Dios, es un Dios misericordioso, no te
dejará caer, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que
juró a tus padres.
32. Pregunta pues sobre los días pasados que te precedieron,
desde el día en que creó Dios al hombre sobre la tierra, y desde
un extremo de los cielos hasta el otro extremo de los cielos, si alguna vez ha
habido cosa grande parecida a ésta, o si se ha oído co
33. ¿Acaso pueblo alguno ha oído jamás la voz de
Dios hablando de en medio del fuego, como tú la oíste, y ha
seguido viviendo?
34. ¿ha intentado dios alguno ir a tomar para sí a una
nación de en medio de otra nación, con pruebas, con
señales, y con maravillas, y con guerra, y con poder fuerte, y con brazo
extendido, y con grandes hechos temibles, como todo lo que el Eterno, vuestro
35. A ti te fue mostrado esto para que supieses que el Eterno, El es
Dios, y no hay otro fuera de El.
36. Desde los cielos te hizo oír su voz para enseñarte, y
sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y sus palabras has oído de en
medio del fuego.
37. Todo esto lo hizo porque amó a tus padres, y escogió
la simiente de después de ellos, y te sacó con su gran fuerza de
Egipto,
38. para desterrar delante de ti a naciones más grandes y más fuertes
que tú, a fin de traerte y darte en herencia la tierra de ellas, como
hoy se ve.
39. Y sabrás hoy y considerarás en tu corazón, que
sólo el Eterno es Dios, arriba en los cielos y abajo en la tierra; no
hay otro alguno.
40. Y guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno
hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que
se prolonguen tus días sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da
para siempre.
Ciudades de Refugio
41. Entonces Moisés hizo separar tres ciudades de este lado del Jordán, hacia el
nacimiento del sol,
42. para que huyera allí el homicida que matare a su
prójimo sin intención, sin haberlo odiado antes, para que huyendo
a una de dichas ciudades, viviese:
43. a Bet-Peor, en el desierto, en la tierra de la planicie, para los
rubenitas; y a Ramot, en Guilad, para los gaditas; y a Golán, en el
Bashán, para los menashitas.
44. Y esta es la ley que Moisés puso delante de los hijos de
Israel.
45. Estos son los testimonios y los estatutos y los juicios que
habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto,
46. de esta parte del Jordán, en el valle, frente a Bet-Peor, en
la tierra de Sijón, rey de los emoreos, que habitaba en Jeshbón,
a quien hirieron Moisés y los hijos de Israel después de que
hubieron salido de Egipto.
47. Y se posesionaron de su tierra y de la tierra de Og, rey de
Bashán, dos reyes de los emoreos que estaban de esta parte del
Jordán, donde nace el sol,
48. desde Aroer, que está sobre la ribera del torrente de
Arnón, hasta el monte Sión, el cual es Jermón,
49. y toda la planicie de esta parte del Jordán, hacia el
oriente, hasta el mar de la planicie, al pie de las vertientes de la
Pisgá (colina).
Los Diez Mandamientos
1.
Y llamó Moisés a
todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y los juicios que yo
hablo en vuestra presencia hoy, a fin de que los aprendáis y los
guardéis para cumplirlos.
2.
El Eterno, nuestros Dios, hizo
un pacto con nosotros en Jorev.
3.
No con nuestros padres hizo
este pacto, sino con todos nosotros que estamos aquí vivos este
día.
4.
Cara a cara habló el
Eterno con vosotros en el monte, desde en medio del fuego,
5.
estando yo en aquel tiempo
entre el Eterno y vosotros para comunicaros la palabra del Eterno, porque
tuvisteis miedo del fuego y no subisteis al monte; entonces El me dijo
así :
Los Primeros Dos Mandamientos
6.
Yo soy el Eterno, tu Dios, que
te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
7.
No tendrás otros dioses
delante de Mí.
8.
No harás para ti
escultura, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni de
lo que está abajo en la tierra, ni de lo que está en las aguas
debajo de la tierra;
9.
no te postrarás ante
ellas ni les rendirás culto, porque Yo soy el Eterno, tu Dios, Dios
celoso, que visito (reviso) la iniquidad de los padres en los hijos, hasta la
tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
10. y que uso de misericordia hasta con miles (dos mil) de generaciones
de los que me aman y guardan mis mandamientos.
El Tercer Mandamiento
11. No jurarás por el nombre del Eterno, tu Dios, en vano, porque
no tendrá el Eterno por inocente al que jurare por su nombre en vano.
El Cuarto Mandamiento
12. Guardarás el día del sábado para santificarlo,
como el Eterno, tu Dios, te ha ordenado.
13. Seis días trabajarás y harás toda tu obra;
14. mas el día séptimo es sábado, (consagrado) al
Eterno, tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu
hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva; ni tu buey, ni tu asno, ni
ninguna bestia tuya; ni el prosélito que habita dentro de tus ciudades,
para que
15. y recordarás que siervo fuiste en la tierra de Egipto, y que
el Eterno, tu Dios, te sacó de allí con poder fuerte y con brazo
extendido; por tanto, el Eterno, tu Dios, te ha ordenado que observes el
día del sábado.
El Quinto Mandamiento
16. Honrarás a tu padre y a tu madre, como te ordenó el
Eterno, tu Dios, para que se prolonguen tus días y para que te vaya bien
sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.
El Sexto, Séptimo, Octavo y Noveno Mandamientos
17. No matarás; y no cometerás adulterio; y no
hurtarás; y no prestarás falso testimonio contra tu
prójimo;
El Décimo Mandamiento
18. y no codiciarás la mujer de tu prójimo; y no
desearás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su siervo, ni su
sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.
Después de la Revelación
19. Estas palabras habló el Eterno a toda vuestra asamblea en el
monte, desde en medio del fuego, de la nube y de las tinieblas, con gran voz,
sin cesar. Y las escribió sobre dos tablas de piedra y me las dio.
20. Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz desde
en medio de la oscuridad, en tanto que el monte ardía en fuego, os
acercasteis a mí todos los cabezas de vuestras tribus, con vuestros
ancianos,
21. y dijisteis: He aquí que el Eterno, nuestro Dios, nos ha
hecho ver su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz desde en medio
del fuego. En este día vimos que Dios habla al hombre y éste
sigue viviendo.
22. Ahora pues, ¿por qué hemos de morir? pues nos
consumirá este gran fuego; si continuamos oyendo la voz del Eterno,
nuestro Dios, entonces moriremos.
23. Porque ¿cuál es la criatura como nosotros, que haya
oído la voz del Dices vivo hablando desde en medio del fuego, y haya
seguido viviendo?
24. Llégate tú y oye todo lo que dijere el Eterno, nuestro
Dios; luego tú nos dirás todo lo que te dijere el Eterno, nuestro
Dios; así nosotros lo oiremos y cumpliremos.
25. Y oyó el Eterno la voz de vuestras palabras cuando hablasteis
conmigo; y me dijo el Eterno: He oído la voz de las palabras de este
pueblo, que ellos te han dicho; bien han hablado cuanto te han dicho.
26. ¡Ojalá que ellos siguieran teniendo tal corazón,
a fin de que me teman y guarden todos mis mandamientos todos los días,
para que les vaya bien a ellos y a sus hijos para siempre!
27. Anda, diles: Volveos a vuestras tiendas.
28. Y tú quédate aquí conmigo y Yo te diré
todos los mandamientos, los estatutos y los juicios que les has de
enseñar, para que los cumplan en la tierra que les voy a dar para
heredarla.
29. Y cuidaréis de hacer según os ha ordenado el Eterno,
vuestro Dios; no os desviaréis a derecha ni a izquierda.
30. Por todo el sendero que os ha ordenado el Eterno, vuestro Dios,
andaréis, a fin de que viváis y os vaya bien, y
prolonguéis los días en la tierra que habéis de heredar.
Después de la Revelación
1.
Y éstos son los
mandamientos, los estatutos y los juicios que ordenó el Eterno, vuestro
Dios, que os enseñase, para que los cumpláis en la tierra a la
cual pasáis para heredarla;
2.
a fin de que temas al Eterno,
tu Dios, de modo que guardes todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te
ordeno, tú y tu hijo y el hijo de tu hijo, todos los días de tu
vida, y para que se prolonguen tus días.
3.
Y oirás, oh Israel, y
guardarás esto para cumplirlo, para que te vaya bien y para que te
multipliques mucho en la tierra que mana leche y miel, como te habló el
Eterno, Dios de tus padres.
El Credo
4.
Oye, Israel: el Eterno, nuestro
Dios, el Eterno es uno.
5.
Y amarás al Eterno, tu
Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todo tu poder.
6.
Y estas palabras que te ordeno
hoy, han de permanecer sobre tu corazón;
7.
y las inculcarás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino,
y al acostarte y al levantarte;
8.
y las atarás por
señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos;
9.
y las escribirás sobre
las jambas de tu casa y en tus portones.
Peligros de la Prosperidad
10. Y cuando te haya introducido el Eterno, tu Dios, en la tierra que
juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que te daría,
(con) ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
11. y casas llenas de toda suerte de cosas buenas, que tú no
llenaste; y pozos cavados que tú no cavaste, y viñas y olivares
que tú no plantaste; y cuando comieres y te saciares,
12. cuídate entonces, no sea que te olvides del Eterno que te
sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.
13. Al Eterno, tu Dios, temerás, y a El servirás, y por su
nombre (podrás) jurar.
14. No seguiréis a otros dioses, los dioses de las naciones que
están alrededor de vosotros,
Guardando los Mandamientos
15. porque el Eterno, tu Dios, que habita en medio de ti, es un Dios
celoso; no sea que se encienda la ira del Eterno, tu Dios, contra ti y te
destruya de sobre la faz de la tierra.
16. No pondréis a prueba al Eterno, vuestro Dios, como los
pusisteis a prueba en Massá.
17. Guardar guardaréis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios,
y sus testimonios y sus estatutos que El te ordenó,
18. y harás lo que es recto y bueno a los ojos del Eterno, para
que te vaya bien y para que entres y poseas la buena tierra que el Eterno
prometió con juramento a tus padres;
19. y para que El arroje a todos tus enemigos de delante de ti, como
habló el Eterno.
Recordando el Exodo
20. Cuando te preguntare tu hijo el día de mañana,
diciendo: ¿Qué significan los testimonios y los estatutos y las
leyes que el Eterno, nuestro Dios, os ordenó?
21. Dirás a tu hijo: Siervos éramos del Faraón en
Egipto, y nos saco el Eterno de Egipto con poder fuerte.
22. Y el Eterno hizo señales y maravillas grandes y
dañinas contra Egipto, contra el Faraón y contra toda su casa
delante de nuestros ojos;
23. mas a nosotros nos sacó de allí para traernos
acá, a fin de darnos esta tierra que juró a nuestros padres.
24. Y nos ordenó el Eterno que observásemos todos estos
estatutos y que temiésemos al Eterno, nuestro Dios, para bien nuestro,
todos los días, para que El nos dé vida, como sucede el
día de hoy.
25. Y mérito tendremos nosotros si cuidamos de cumplir todo este
mandamiento en presencia del Eterno, nuestro Dios, como El nos ordenó.
Advertencia Contra Enlaces Mixtos
1.
Cuando te hubiere introducido
el Eterno, tu Dios, en la tierra adonde vas para heredarla, y hubiere arrojado
a muchas naciones de delante de ti, al hiteo, al guirgaseo, al emoreo, al
cananeo, al perizeo, y al jiveo y al yevuseo, siete naciones más numeros
2.
y cuando el Eterno, tu Dios,
las hubiere entregado ante ti y las hubiere herido, las aniquilarás
considerándolas anatema; no harás con ellas pacto alguno ni les
darás posada en la tierra.
3.
Y no te emparentarás con
ellas; no darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu
hijo;
4.
porque ellos desviarán a
tu hijo de en pos de Mí y servirán a otros dioses; así se
encenderá la ira del Eterno contra vosotros, y te destruirá
rápidamente.
5.
Sino que de esta manera
habéis de hacer con ellas: sus monolitos de idolatría
quebraréis, y sus árboles
de idolatría cortaréis, y sus estatuas quemaréis en
el fuego.
6.
Porque pueblo santo eres para
el Eterno, tu Dios; a ti te escogió el Eterno, tu Dios, para que le seas
un pueblo querido, por encima de todos los pueblos que hay sobre la faz de la
tierra.
7.
No por ser vosotros más
numerosos que todos los pueblos os ha tenido afección el Eterno y os ha
escogido, porque vosotros erais el menos numeroso de todos los pueblos;
8.
sino por el amor del Eterno
hacia vosotros, y por guardar el juramento que había hecho a vuestros
padres, os sacó el Eterno con poder fuerte, y os redimió de la
casa de servidumbre, del poder del faraón, rey de Egipto.
9.
Y sabrás pues que el
Eterno, tu Diréis, es el que es Dios, el Dios fiel, que guarda el pacto
y la misericordia con los que le aman y cumplen sus mandamientos, hasta por
mil generaciones;
10. y paga en vida a los que le aborrecen, haciéndoles perecer;
no tardara en dar la paga a aquél que le aborrece; en vida le
pagará.
11. Y guardarás los mandamientos y los estatutos y los Juicios
que yo te prescribo hoy, para cumplirlos. (
Recompensa por la Obediencia
12. Y sucederá que por causa de que oyereis estos juicios, los
guardareis y los cumpliereis, el Eterno, tu Dios, guardará para ti el
pacto y la misericordia que juró a tus padres.
13. Y te amará y te bendecirá y te multiplicará; y
bendecirá el fruto e tu vientre, y el fruto de tu tierra, tu cereal y tu
mosto y tu aceite, y la cría de tus vacas y los rebaños de tus
ovejas, sobre la tierra que juró a tus padres que te daría.
14. Bendito serás más que todos los pueblos; no
habrá varón ni hembra estéril en medio de ti, ni entre tus
animales.
15. Y apartará el Eterno de ti toda enfermedad, y ninguna de las
dolencias malas de Egipto, que tú conociste, las pondrá sobre ti,
sino que las dará a todos tus enemigos.
16. Y consumirás a todos los pueblos que el Eterno, tu Dios, te
va a entregar; tus ojos no tendrán piedad de ellos, para que no sirvas a
sus dioses, pues esto te serviría de trampa.
Confianza
17. Si dijeres en tu corazón: "estas naciones más
numerosas son que yo, ¿cómo podré desterrarlas?"
18. No las temerás, sino que te acordarás bien de lo que
hizo el Eterno, tu Dios, al Faraón y a todo Egipto;
19. de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales,
y de las maravillas, y del poder fuerte y del brazo extendido con que te
sacó el Eterno, tu Dios; así hará el Eterno, tu Dios, con
todos los pueblos a los cuales temes.
20. Y también el Eterno enviará al avispón entre
ellos, hasta que perezcan los que quedaren, escondiéndose de delante de
ti.
21. No te quebrantarás ante ellos, porque el Eterno, tu Dios,
está en medio de ti, Dios grande y temible.
22. Y el Eterno, tu Dios, arrojará a estas naciones de delante de
ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea
que se multipliquen sobre ti las fieras del campo.
23. Y las entregará el Eternos tu Dios, ante ti, y les
causará gran turbación, hasta ser destruidas.
24. Y entregará sus reyes en tu mano, y harás desaparecer
su nombre de debajo de los cielos; no podrá resistir hombre alguno ante
ti, hasta que los hayas destruído.
25. Las esculturas de sus dioses las quemarás a fuego: no
codiciarás la plata y el oro que hubiese sobre ellas, ni lo
tomarás para ti; quiza por ello vengas a tropezar, porque esto es una
abominación para el Eterno, tu Dios.
26. Y no traerás la cosa abominable a tu casa, para que no te
tornes anatema como ella; repudiar la repudiarás y abominar la
abominarás, pues esto es anatema.
Peligros de la Mucha Confianza
1.
Todo el mandamiento que yo te
ordeno hoy guardaréis de cumplir, a fin de que viváis y os
multipliquéis, y entréis y poseáis la tierra que
prometía el Eterno con juramento a vuestros padres.
2.
Y te acordaras de todo el
camino por donde te hizo andar el Eterno, tu Dios, estos cuarenta años
en el desierto, a fin de afligirte y de probarte para saber lo que había
en tu corazón, si guardarías sus preceptos o no.
3.
Por esto te afligió y te
dejó padecer hambre; te hizo comer el maná, que tú no
habías conocido ni lo conocieron tus padres; para hacerte saber que no
sólo de pan vive el hombre, sino que de todo lo que sale de la boca del
Eterno, de esto vive el hombre.
4.
El vestido que llevas sobre ti no
ha envejecido, y tu pie no se te ha hmchado en estos cuarenta años.
5.
Y sabras en tu corazón
que como un hombre castiga a su hijo, así el Eterno, tu Dios, te
castigó a ti.
6.
Y guardarás los
mandamientos del Eterno, tu Dios, andando en sus caminos y temiéndole a
El,
7.
porque el Eterno, tu Dios, te
trae a una tierra buena, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de hondos
manantiales que salen por sus colinas y por sus montes;
8.
tierra de trigo, y de cebada, y
de vid, y de higuera, y de panado; tierra de olivas que dan aceite, y de miel
(de dátiles);
9.
tierra en donde no con escasez
comerás pan, y no te faltará en ella cosa alguna; tierra cuyas
piedras son hierro, y de cuyas montañas podrás extraer el cobre.
10. Y comerás y te hartarás y loarás al Eterno, tu
Dios, por la buena tierra que El te ha dado.
11. Guárdate no sea que te olvides del Eterno, tu Dios, dejando
de observar sus preceptos y sus juicios y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
12. para que no suceda que, después de que hayas comido y te
hayas saciado, después de que hayas edificado para ti casas buenas y
habitado en ellas,
13. y tu ganado y tu rebaño se hayan multiplicado, y tu plata y
tu oro se te hayan aumentado, y todo lo que tuvieres se te multiplique,
14. que entonces se enaltezca tu corazón y te olvides del Eterno,
15. el cual te condujo por el desierto grande y temible, en que hay
víboras, serpientes abrasadoras y escorpiones; lugar árido donde
no hay agua; el cual sacó para ti agua de la roca fuerte;
16. el cual te dio a comer el maná en el desierto, que no conocieron
tus padres, a fin de afligirte y para probarte, para hacerte bien al final.
17. Quizá digas en tu corazón: "mi fuerza y el poder
de mi mano me han conseguido estos bienes".
18. Pero deberás acordarte del Eterno, tu Dios, porque El es
quien te da fuerza para conseguir bienes, para confirmar el pacto que
juró a tus padres, como lo hace el día de hoy.
Advertencia Contra la Idolatría
19. Y sucederá que si te olvidares del Eterno, tu Dios, y
anduvieres en pos de otros dioses, y les ofrecieres culto y te postrares ante
ellos, os advierto hoy que ciertamente pereceréis.
20. Lo mismo que las naciones que el Eterno va a destruir delante de
vosotros, así pereceréis vosotros por no haber escuchado la voz
del Eterno, vuestro D.
Advertencia Contra la Autoestima
1.
Oye, oh Israel: tú pasas
hoy por el Jordán para. ir a desposeer a naciones mayores y mas fuertes
que tú, con ciudades grandes y amuralladas hasta los cielos;
2.
un pueblo grande y alto, hijos
de gigantes, a quienes tú conoces y de quienes has oído decir:
"¿Quién puede resistir ante los hijos de gigantes?"
3.
Y sabrás hoy que el
Eterno, tu Dios, es el que va a pasar delante de ti como un fuego devorador; El
los destruirá y El los subyugará delante de ti; y los desterrarás
y los harás perecer en breve, como el Eterno te dijo.
4.
No has de hablar en tu
corazón, cuando el Eterno los haya echado de tu presencia, diciendo:
"por causa de mi justicia (mérito) el Eterno me ha traído
para poseer esta tierra, y por causa de la maldad de estas naciones el Eterno
las destierra de delante de
5.
No es por tu justicia ni por la
rectitud de tu corazón, por lo que vas a poseer la tierra de ellos, sino
que por la maldad de estas naciones el Eterno, tu Dios, las va a desterrar
delante de ti, y para confirmar lo que juró el Eterno a tus padres, a
Abrah
6.
Y sabrás que no por tu
justicia el Eterno, tu Dios, te va a dar esta buena tierra para que la poseas,
porque eres un pueblo de dura cerviz.
7.
Acuérdate, no te olvides
de cómo provocaste la ira del Eterno, tu Dios, en el desierto; desde el
día que saliste de la tierra de Egipto hasta vuestra llegada a este
lugar, habéis sido rebeldes para con el Eterno.
8.
Y en Jorev provocasteis la ira
del Eterno, de manera que se indignó contra vosotros hasta querer
destruiros.
9.
Cuando yo había subido
al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Eterno
había hecho con vosotros, estuve en el monte cuarenta días y
cuarenta noches; pan no comí y agua no bebí;
10. y me dio el Eterno las dos tablas de piedra, escritas con el dedo de
Dios. Y sobre ellas, todas las palabras que el Eterno os habló en el
monte, desde en medio del fuego, en el día de la asamblea.
11. Y sucedió que al fin de los cuarenta días y cuarenta
noches, me dio el Eterno las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.
12. Y me dijo el Eterno: Levántate, baja pronto de aquí,
porque se ha corrompido tu pueblo, que tú sacaste de Egipto; se han
apartado pronto del camino que Yo les prescribí; hicieron para sí
una imagen de fundición.
13. Y me habló el Eterno, diciendo: Vi a este pueblo y he
aquí que es un pueblo de dura cerviz.
14. Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo de los
cielos, y haré de ti una nación más fuerte y más
numerosa que ellos.
15. Y me volví y bajé del monte, y el monte ardía
en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.
16. Y miré, y he aquí que habíais pecado contra el
Eterno, vuestro Dios; os habíais hecho un becerro de fundición;
os habíais apartado pronto del camino que os prescribió el
Eterno.
17. Y agarré las dos tablas y las arrojé de mis manos, y
las quebré delante de vuestros ojos.
18. Y caí postrado ante el Eterno, como la primera vez, cuarenta
días y cuarenta noches; pan no comí y agua no bebí, a
causa de todos los pecados que habíais cometido, haciendo lo que es malo
a los ojos del Eterno para irritarlo;
19. porque yo estaba atemorizado ante la ira y el furor con que se
irritó el Eterno contra vosotros, hasta querer destruiros. Y
atendió el Eterno mi oración también esta vez.
20. Y contra Aarón se encolerizó el Eterno mucho, hasta
querer destruirle; y oré en aquel tiempo por Aarón
también.
21. Luego tomé (el motivo de) vuestro pecado, el becerro que
habíais hecho, y lo quemé a fuego y lo desmenucé,
moliéndolo hasta que se volvió fino como polvo; y arrojé
su polvo en el arroyo que bajaba del monte.
22. En Tavera también, y en Massá, y en Kivrot
Hataavá, hicisteis irritar al Eterno.
23. Y cuando os envió el Eterno desde Cadesh Barnea, diciendo:
"Subid y poseed la tierra que os he dado", os rebelasteis contra la
orden del Eterno, vuestro Dios y no le creísteis ni escuchasteis su voz.
24. Rebeldes habéis sido para con el Eterno desde el día
en que os conocí.
25. Y me postré ante el Eterno durante aquellos cuarenta
días y cuarenta noches; y estuve postrado porque el Eterno había
dicho que os iba a destruir.
26. Y oré al Eterno, diciendo: ¡Eterno Dios, no destruyas a
tu pueblo y a tu herencia que Tú redimiste con tu grandeza, y sacaste de
Egipto con poder fuerte!
27. Acuérdate de tus siervos, de Abraham, de Isaac y de Jacob. No
mires la testarudez de este pueblo, ni su maldad, ni su pecado;
28. no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: 'Porque el
Eterno no pudo hacerlos entrar en la tierra que les había prometido, y
por su aborrecimiento hacia ellos, los sacó para hacerlos morir en el
desierto".
29. Con todo, ellos son tu pueblo y tu herencia, que Tú sacaste
con tu gran fuerza y con tu brazo extendido.
Las Segundas Tablas
1.
En aquel tiempo me dijo el
Eterno: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube a donde Yo
estoy, en el monte; haz también para ti un arca de madera;
2.
y Yo escribiré en las
tablas las palabras que había sobre las tablas primeras que quebraste, y
las pondrás en el arca.
3.
Hice pues un arca de madera de
acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al
monte con las dos tablas en mi mano.
4.
Y El escribió sobre las
tablas, conforme a la escritura primera, los diez mandamientos que el Eterno os
había hablado en el monte, en medio del fuego, el día de la
asamblea; y el Eterno me las dio.
5.
Y me volví y
descendí del monte, y puse las tablas en el arca que yo había
hecho, y allí estuvieron como me ordenó el Eterno.
6.
Y los hijos de Israel partieron
desde Berot Bené Yaacán hasta Moserá. Allí
murió Aarón y allí fue enterrado; y ofició Elazar,
su hijo, en lugar de él.
7.
Y de allí partieron
hacia Gudgod, y de Gudgod hasta Yotvat, tierra de arroyos de aguas.
8.
En aquel tiempo separo el
Eterno la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto del Eterno,
(y a los sacerdotes) para que estuviesen en presencia del Eterno para oficiar
delante de El y para bendecir su nombre, hasta el día de hoy.
9.
Por esto no tuvo Leví
parte ni herencia con sus hermanos; el Eterno es su herencia, como se lo prometió
el Eterno, tu Dios.
10. Y yo me quedé en el monte, como en los primeros días,
cuarenta días y cuarenta noches; y también esta vez
atendió el Eterno mi oración y no quiso aniquilarte.
11. Y me dijo el Eterno: Levántate, anda, parte delante del
pueblo para que vayan y posean la tierra que juré a sus padres que les
daría.
El Camino de Dios
12. Y ahora, oh Israel, ¿qué es lo que el Eterno, tu Dios,
pide de ti? Solamente que temas al Eterno, tu Dios, que andes en todos sus
caminos y que le ames, y que sirvas al Eterno, tu Dios, con todo tu
corazón y con toda tu alma;
13. y que guardes los mandamientos del Eterno y sus estatutos que yo te
prescribo hoy para tu bien.
14. He aquí que al Eterno, tu Dios, pertenecen los cielos y los
cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella.
15. Sólo a tus padres tuvo afección el Eterno para
amarlos, y escogió a su descendencia después de ellos, o sea a
vosotros, de entre todos los pueblos, como hoy se ve.
16. Y circuncidaréis (quitaréis) el prepucio
(obstrucción) de vuestros corazones, y no endurezcáis más
vuestra cerviz;
17. porque el Eterno, vuestro Dios, es Dios de los dioses y Señor
de los señores; el Dios grande y poderoso y temible que no deja de
castigar a los que no aceptan su yugo, y no recibe las buenas acciones como
soborno por los pecados;
18. que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al
extranjero, dándole pan y vestido.
19. Y amaréis al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la
tierra de Egipto.
20. Al Eterno, tu Dios, temerás, a El servirás y a El te
adherirás y por su nombre (podrás) jurar.
21. El es tu loor y El es tu Dios, el cual ha hecho contigo aquellas
grandezas y aquellas obras temibles que han visto tus ojos.
22. Con setenta personas tus padres descendieron a Egipto, y ahora el
Eterno, tu Dios, te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.
El Camino de Dios
1.
Y amarás al Eterno, tu
Dios, y guardarás lo que te ordene guardar, sus preceptos y sus
estatutos, y sus juicios, y sus mandamientos, todos los días.
2.
Y sabréis hoy que yo no
hablo a vuestros hijos, que no conocieron ni vieron las enseñanzas del
Eterno vuestro Dios, su grandeza, su poder fuerte y su brazo extendido,
3.
sus señales, y sus obras
que hizo en medio de Egipto, al Faraón, rey de Egipto, y a toda su
tierra;
4.
y lo que hizo al
ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros, cómo hizo
pasar las aguas del mar Rojo sobre ellos cuando os perseguían, de modo
que el Eterno los destruyó hasta el día de hoy;
5.
y lo que hizo con vosotros en
el desierto hasta que llegasteis a este lugar;
6.
y lo que hizo a Datán y
Aviram, hijos de Eliav, hijo de Rubén, cómo la tierra
abrió su boca y los tragó a ellos y a sus familias, y sus tiendas
y todos los bienes que tenían con ellos, en medio de todo Israel;
7.
porque vuestros o]os son los
que vieron toda la gran obra que el %terno hizo.
8.
Y guardaréis todo el
mandamiento que yo os ordeno hoy, para que seáis fuertes y
entréis y poseáis la tierra adonde vais a pasar para tomar
posesión de ella;
9.
y a fin de que
prolonguéis vuestros días sobre la tierra que el Eterno
Juró dar a vuestros padres y a su descendencia; tierra que mana leche y
miel.
Una Tierra Exigente
10. Porque la tierra en la que entras para tomar posesión de
ella, no es como la tierra de Egipto de la cual salisteis, en donde sembrabas
tu simiente y la regabas con tu pie, como una huerta de hortalizas;
11. sino que la tierra adonde vais a pasar para tomar posesión de
ella, es tierra de montañas y de valles, que tiene agua de la lluvia de
los cielos;
12. tierra de la cual el Eterno, tu Dios, tiene especial cuidado; los
ojos del Eterno, tu Dios, están siempre sobre ella, desde el principio
hasta el fin del año.
Implicación de los Mandamientos
13. Y sucederá que si oyeres atentamente mis mandamientos que yo
os ordeno hoy, amando al Eterno,
vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda
vuestra alma,
14. Yo os daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la
temprana y la tardía, y recogerás tu grano, y tu mosto, y tu
aceite.
15. Y daré hierba en tu campo para tu bestia; y comerás y
te saciarás.
16. Guardaos bien, no sea que vuestro corazón os seduzca y os
desviéis y sirváis a otros dioses y os postréis ante
ellos,
17. y se encienda la ira del Eterno contra vosotros, de modo que cierre
los cielos para que no haya lluvia, y la tierra no dé su producto, y
perezcáis pronto sobre la buena tierra que el Eterno os da.
18. Por tanto, pondréis estas mis palabras sobre vuestro
corazón y sobre vuestra alma y las ataréis por señal sobre
vuestra mano, y estarán por frontales entre vuestros ojos.
19. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas
cuando estés en tu casa, y cuando andes por el camino, y al acostarte y
al levantarte;
20. y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus
portones,
21. para que se multipliquen vuestros días y los días de
vuestros hijos sobre la tierra que juró el Eterno a vuestros padres que
les daría, por todos los días que los cielos estén sobre
la tierra.
Promise of Victory
22. Porque si guardareis todo este mandamiento que yo os ordeno, para
cumplirlo, amando al Eterno, vuestro Dios, y andando en todos sus caminos, y
adhiriéndoos a El,
23. el Eterno desterrará a todas las naciones delante de
vosotros, de modo que os posesionaréis de naciones más grandes y
más fuertes que vosotros.
24. Todo lugar donde pisare la planta de vuestro pie, será
vuestro. Desde el desierto al Líbano, desde el río, el río
Perat (Eúfrates) y hasta el mar occidental, será vuestro
territorio.
25. No resistirá hombre alguno delante de vosotros: El miedo a
vosotros y el terror hacia vosotros, el Eterno vuestro Dios, los pondrá
sobre la faz de toda la tierra que pisáreis, según os lo tiene
hablado.
Opción Entre el Mal y el Bien
26. Mira que pongo delante de vosotros hoy la bendición y la
maldición:
27. la bendición, si obedeciereis los mandamientos del Eterno,
vuestro Dios, que yo os ordeno hoy;
28. y la maldición, si no obedeciereis los mandamientos del
Eterno, vuestro Dios, sino que os apartáreis del camino que yo os ordeno
hoy, andando en pos de otros dioses que no conocisteis.
Adoración en Unidad
29. Y sucederá que cuando el Eterno, tu Dios, te haya introducido
en la tierra adonde vas para poseerla, pondrás a los que van a bendecir
al pueblo frente al monte Guerizzim, y a los que van a maldecir, frente al
monte Eval.
30. He aquí que estos montes se encuentran más allá
de Jordán, lejos, en la parte del occidente, en la tierra del cananeo
que habita en la planicie, enfrente del Guilgal, junto a las encinas
(planicies) de Moré.
31. Pues vosotros estáis a punto de pasar el Jordán, a fin
de tomar posesión de la tierra que el Eterno, vuestro Dios, os da, y la
poseeréis y habitaréis en ella;
32. y cuidaréis de cumplir todos los estatutos y los juicios que
hoy os pongo delante.
Adoración en Unidad
1.
Estos son los estatutos y los
juicios que os cuidaréis de cumplir en la tierra que el Eterno, Dios de
tus padres, te habrá dado a poseer por todos los días que
viviereis sobre la tierra.
2.
Ciertamente destruiréis
todos los lugares en que las naciones que habéis de desterrar sirvieron
a sus dioses, sobre los montes altos y sobre las colinas, y debajo de todo
árbol frondoso.
3.
Y derribaréis sus
altares, y quebraréis sus monolitos, y quemaréis a fuego sus
árboles de idolatría, y cortaréis las esculturas de sus
dioses, y haréis desaparecer sus nombres de aquel lugar.
4.
No serviréis de modo
semejante al Eterno, vuestro Dios,
5.
sino que iréis al lugar
que el Eterno, vuestro Dios, escogiere de entre todas vuestras tribus para
poner allí su nombre; por el lugar de su morada preguntaréis, y
allí iréis.
6.
Y llevaréis allí
vuestros holocaustos y vuestros sacrificios y vuestros diezmos, y vuestra
ofrenda de primicias, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los
primogénitos de vuestro ganado mayor y menor,
7.
y allí los
comeréis delante del Eterno,
vuestro Dios, y os regocijaréis, vosotros y vuestras familias,
con todo lo que poseéis, por lo que os bendijo el Eterno vuestro Dios.
8.
No procederéis en nada
según lo que hacemos aquí hoy, cada cual lo que le parece bien a
sus ojos;
9.
pues hasta ahora no
habéis llegado al descanso y a la herencia que el Eterno, tu Dios, te
da;
10. mas lo podréis hacer cuando paséis el Jordán y
habitéis en la tierra que el Eterno, vuestro Dios, os hace heredar, y
cuando El os haya dado reposo de todos vuestros, enemigos alrededor, de modo
que habitéis con seguridad;
11. y entonces en el lugar que el Eterno, vuestro Dios, escogerá
para hacer habitar en él su nombre, hacia allí llevaréis
todo lo que yo os ordeno: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y
vuestros diezmos, y la ofrenda de vuestras primicias, y todo lo
12. y os regocijaréis (allí) delante del Eterno, vuestro
Dios, vosotros y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y
vuestras siervas, y el levita que habita dentro de vuestras ciudades; pues
él no tiene parte ni herencia entre vosotros.
13. Guárdate de ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que
vieres,
14. sino que en el lugar que escogiere el Eterno en una de tus tribus,
allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo
lo que yo te ordeno.
15. Con todo, según el deseo de tu alma podrás degollar
(animales) y comer carne en todas tus ciudades, conforme a la bendición
del Eterno, tu Dios, que El te hubiere dado; la persona impura, así como
la que está pura, podrán comerla juntos, como se come la c
16. solamente la sangre no comeréis; sobre la tierra la
derramaréis como agua.
17. No te será permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo
de tus cereales ni de tu mosto ni de tu aceite, ni los primogénitos de
tu ganado mayor y menor, ni ninguno de los votos que ofrecieres, ni tus
ofrendas voluntarias, ni la ofrenda de tus primicias
18. sino que delante del Eterno lo comerás, dentro de la ciudad
que el Eterno, tu Dios, escogiere, tú y tu hijo, y tu hija, y tu siervo,
y tu sierva, y el levita que mora dentro de tus ciudades; y te
regocijarás ante el Eterno, tu Dios, con todo lo que poseye
19. Guárdate de abandonar al levita por todos los días que
vivieres en tu tierra.
Sobre los Sacrificios
20. Guando el Eterno, tu Dios, ensanchare tu territorio según te
habló, y tú dijeres: "voy a comer carne", porque tu
alma desea comer carne, con todo el deseo de tu alma podrás comer carne.
21. Si estuviere lejos de ti el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios,
para poner allí su nombre, entonces podrás degollar de tu ganado
mayor o menor que te diere el Eterno, de acuerdo con lo que te tengo ordenado,
y comerás dentro de tus ciudades, según tod
22. Pero como se come el corzo y el ciervo, así los
comerás: la persona impura, así como la que está pura,
podrán comer de ellos juntas.
23. Solamente te esforzarás para no comer la sangre; porque la
sangre es el alma, y no comerás cuando el alma está junto a la
carne.
24. No la comerás; sobre la tierra la derramarás como
agua.
25. No la comerás para que te vaya bien a ti y a tus hijos
después de ti, porque harás lo que es recto a los ojos del
Eterno.
26. De cierto, las cosas santificadas que tuvieres y tus ofrendas
tomaras, e irás al lugar que escogiere el Eterno,
27. y ofrecerás tus holocaustos, la carne juntamente con la
sangre, sobre el altar del Eterno, tu Dios; también la sangre de tus
demás sacrificios será derramada sobre el altar del Eterno, tu
Dios; y la carne comerás.
28. Guarda pues y obedece estas palabras que yo te ordeno, a fin de que
te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, para siempre, cuando
hicieres lo que es bueno y recto a los ojos del Eterno, tu Dios,
Alabanza a Dios con Prácticas Idólatras
29. Cuando el Eterno, tu Dios, hubiere exterminado delante de ti a las
naciones hacia las cuales vas para desterrarlas de delante de ti, y las
hubieres heredado y habitares en su tierra,
30. guárdate de no unirte a ellas, siguiéndolas aún
después de ser destruidas delante de ti, y que no inquieras respecto de
sus dioses, diciendo: "del modo que servían estas naciones a sus
dioses, así haré yo también".
31. No procederás de modo semejante para con el Eterno, tu Dios,
porque toda suerte de abominaciones, las cuales aborrece el Eterno, han hecho
ellas a sus dioses; pues ellas queman para sus dioses a sus hijos y a sus
hijas.
Alabanza a Dios con Prácticas Idólatras
1.
Todo cuanto os ordeno, eso
cuidaréis de hacer; no añadiréis a ello ni
quitaréis de ello nada.
El Profeta Idólatra
2.
Si se levantare en medio de ti
profeta, o soñador de sueños, y te diere una señal del
cielo o un milagro de la tierra,
3.
y se realizare la señal
o la maravilla de que te haya hablado y te dijere: "Vamos en pos de otros
dioses que nunca conociste y sirvámoslos",
4.
no obedecerás las
palabras de aquel profeta o de aquel soñador de sueños, porque el
Eterno, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis al
Eterno, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
5.
En pos del Eterno, vuestro Dios,
habéis de andar, y a El habéis de temer, y sus mandamientos
habéis de guardar, y su voz habéis de escuchar, y a El
habéis de servir, y a El os habéis de adherir.
6.
Y el tal profeta o el tal
soñador de sueños será muerto, porque predicó
falsedad en nombre del Eterno, vuestro Dios, que os sacó de la tierra de
Egipto y que te redimió de la casa de servidumbre, para desviarte del
camino en que el Eterno, tu Di
Misionarios Idólatras
7.
Cuando te incitare en secreto
tu hermano de padre, o tu hermano de madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer de
tu afección, o tu amigo que es como tu alma, diciendo: "vamos y
sirvamos a otros dioses desconocidos de ti y de tus padres",
8.
los dioses de los pueblos que
están alrededor de vosotros, cerca o lejos de ti, (o que están) desde
un extremo de la tierra al otro extremo de la tierra,
9.
no cederás a él y
no le escucharás, y tus ojos no tendrán piedad de él ni
ocultaras su culpa,
10. sino que ciertamente le matarás; tu mano será la
primera que se levante contra él para hacerle morir, y la mano de todo
el pueblo después,
11. y le apedrearás para que muera, por lo mismo que procuraba
desviarte del Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la
casa de servidumbre.
12. Y todo Israel oirá! y temerá, y no volverán
más a hacer semejante cosa mala en medio de ti.
La Ciudad Apóstata
13. Si oyeres decir de cualquiera de las ciudades que el Eterno, tu
Dios, te da para habitar allí:
14. Han salido hombres perversos de en medio de ti, y han descarriado a.
los habitantes de su ciudad, diciendo: "vamos y sirvamos a otros dioses
que no conocisteis",
15. inquirirás y buscarás y preguntarás
diligentemente, y he aquí que la cosa es verdad, cosa cierta es que tal
abominación se hizo en medio de ti;
16. ciertamente herirás a los habitantes de aquella ciudad a filo
de espada, destruyéndola completamente con todo lo que hubiere en ella,
y hasta sus bestias destruirás a filo de espada.
17. Y todos sus despojos juntarás en medio de su plaza, y
quemarás a fuego enteramente la ciudad con todo su despojo, en nombre
del Eterno tu Dios, y quedará hecha un montón de ruinas para
siempre; no será reconstruida jamás.
18. Y no se quedará en tu mano nada del anatema, para que el
Eterno se aparte del furor de su ira y tenga piedad de ti, y se compadezca de
ti, y te multiplique como juró a tus padres;
19. por lo que obedecerás la voz del Eterno, tu Dios, guardando
todos sus mandamientos que yo ordeno hoy, y haciendo lo que es recto a los ojos
del Eterno, tu Dios.
Responsabilidades de los Escogidos
1.
Hijos sois del Eterno, vuestro
Dios; no os haréis cortes en vuestra carne ni os haréis rapar la
cabeza por causa de muerto,
2.
porque eres un pueblo santo
para el Eterno tu Dios, y a ti te escogió el Etern para que le seas un
pueblo querido, más que todos los pueblos que hay sobre la faz de la
tierra.
3.
No cameras nada de lo que fuere
abominable .
Animales Prohibidos
4.
Estos son los animales que
podréis comer: el buey, el cordero y el cabrito;
5.
el ciervo, y el corzo, y el
búfalo, y el macho cabrío salvaje, y el antílope, y el
toro silvestre y la cabra montés;
6.
y todo animal de pezuña
hendida y separada en dos de arriba abajo, y que rumia, entre los animales,
ése podréis comer.
7.
Con todo, éstos no
comeréis entre los que rumian o entre los que tienen pezuña
hendida: el shesuá, el camello, y la liebre, y el conejo, pues aunque
rumian no tienen la pezuña hendida; impuros son para vosotros ;
8.
y el puerco, pues aunque tiene
la pezuña hendida, no rumia; impuro es para vosotros. De la carne de
ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto.
Creaturas Marinas
9.
Estos podréis comer de
todo lo que hay en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas
comeréis;
10. y todo lo que no tiene aletas y escamas no lo comeréis;
impuro será para vosotros.
Aves
11. Toda ave pura podréis comer;
12. y éstas son las que no comeréis: el águila, el
quebrantahuesos y el águila de mar;
13. y el milano, y el buitre, y el azor, según su especie;
14. y todo cuervo según su especie;
15. y el avestruz, y la lechuza, y la gaviota, y el gavilán,
según sus especies;
16. y el búho, y el ibis, y el vampiro;
17. y el pelícano, y el buitre egipcio, y el cuervo marino;
18. y la cigüeña, y la garza, según sus especies, y
el gallo montés, y el murciélago.
19. Y todo insecto alado
será impuro para vosotros; no se comerá.
20. Toda ave pura podréis comer.
21. No comeréis ningún animal que murió por
sí mismo ; al peregrino incircunciso que habitare en tus ciudades, lo
podrás dar y él lo comerá, o lo podrás vender al
extranjero; porque tú eres un pueblo santo para el Eterno, tu Dios. No
guisarás el cabrito en la
Segundos Diezmos
22. Ciertamente separarás el diezmo de todo el producto de tus
simientes que el campo produce año por año,
23. y lo comerás delante del Eterno, tu Dios, en el lugar que El
escogiere para hacer habitar allí su nombre; el diezmo de tu cereal, de
tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tu ganado mayor y menor,
a fin de que aprendas a temer al Eterno,
24. Mas si el camino fuere demasiado largo para ti, de manera que no
pudieres llevarlo por estar demasiado lejos de ti el lugar que escogiere el
Eterno, tu Dios, para poner allí su nombre, pues te ha de bendecir el
Eterno, tu Dios, y tendrás producción abunda
25. entonces lo convertirás en dinero, y atarás el dinero
en tu mano e irás al lugar que escogiere el Eterno, tu Dios,
26. y gastarás el dinero en todo lo que descare tu alma, en
ganado mayor o menor o en vino añejo, o en cualquier cosa que te pidiere
tu alma; y comerás allí delante del Eterno tu Dios, y te
regocijarás, tú y tu casa;
27. y al levita que habitare dentro de tus ciudades, no le
abandonarás (no dándole el primer diezmo), porque no tiene parte
ni herencia contigo.
Diezmos Para los Pobres
28. Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de
tus productos de aquel año, y lo depositarás en tus ciudades,
29. y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y
el peregrino, y el huérfano, y la viuda que habitan en tus ciudades, y
comerán y se saciarán, para que te bendiga el Eterno, tu Dios, en
toda obra de tu mano que hicieres.
El Año de Remisión
1.
Al final de cada siete
años, harás el año sabático.
2.
Y ésta será la
manera del año sabático: todo acreedor que prestó a su
compañero, lo dejará; no lo exigirá de su compañero
o de su hermano, por haber llegado el año sabático para el
Eterno.
3.
Al extranjero idólatra
podrás exigirlo; mas lo que estuviere en poder de tu hermano, lo
dejarás.
4.
Con todo, no habrá en
medio de ti menesteroso, porque el Eterno te bendecirá abundantemente en
la tierra que el Eterno, tu Dios, te da en herencia. para que la poseas,
5.
con tal de que oigas
atentamente la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todo este
mandamiento que yo te prescribo hoy.
6.
Porque el Eterno, tu Dios, te
ha bendecido como te tiene hablado, y tú podrás prestar a muchas
naciones, mas no tendrás que pedir prestado; y tendrás dominio
sobre muchas naciones, mas ellas no tendrán dominio sobre ti.
Préstamos
7.
Cuando hubiere en medio de ti
un menesteroso entre tus hermanos, en alguna de tus ciudades, en la tierra que
el Eterno tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni
cerrarás tu mano a tu hermano menesteroso;
8.
sino que ciertamente le abrirás
tu mano, y sin falta le prestarás lo suficiente para lo que le faltare.
9.
Guárdate de que no haya
en tu corazón cosa perversa, ni digas: "se va acercando el
año séptimo, el año sabático", de modo que tu
ojo sea malo para con tu hermano menesteroso y no le des nada, y él
clame contra ti al Eterno, y haya en ti pecado.
10. Aunque sea muchas veces le darás, y que tu corazón no
se malee cuando le dieres, porque a causa de esto te bendecirá el
Eterno, tu Dios, en toda tu obra y en todo aquello en que pusieres tu mano.
11. Porque nunca dejará de haber menesterosos en medio de la
tierra; por tanto, yo te ordeno diciendo: Ampliamente has de abrir tu mano a tu
hermano, o sea a tu pobre y a tu menesteroso en tu tierra.
Esclavos Israelitas
12. Si fuere vendido a ti tu hermano el hebreo o hebrea, te
servirá seis años, y en el séptimo lo dejarás ir
libre de ti.
13. Y cuando le dejares ir libre de ti, no le enviaras con las manos
vacías,
14. sino que le cargarás proveyéndole de tu rebaño
y de tu era y de tu bodega; de aquello en que te haya bendecido el Eterno, tu
Dios, le darás.
15. Y recordarás que tú fuiste siervo en la tierra de
Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te redimió; por tanto yo te ordeno
esto hoy.
16. Y si él te dijere: "no saldré de tu
servicio", porque te ama a ti y a tu casa, porque le va bien contigo
17. entonces tomarás una lezna y le horadarás su oreja
(derecha junto a la puerta, y él será tu siervo para siempre
(hasta el año del jubileo). Y también con tu sierva harás
del mismo modo.
18. No será a tus ojos cosa dura cuando le enviares de ti libre,
puesto que durante seis años te sirvió el doble de lo que
corresponde al salario de un jornalero; y así te bendecirá el
Eterno, tu Dios, en todo lo que hicieres.
Primogénitos de los Animales
19. Todo primogénito, siendo macho, que naciere en tu ganado
mayor o menor, lo consagrarás al Eterno, tu Dios; no harás
ningún servicio con el primogénito de tu toro vaca), ni
esquilarás al primogénito de tus ovejas;
20. delante del Eterno, tu Dios, los comerás, tu sacerdote y los
de tu casa, de preferencia antes de que tengan un año, en el lugar que
escogiere el Eterno.
21. Mas si hubiere en él algún defecto, ya fuere cojo o
ciego, o con cualquier otro defecto grave, no lo sacrificarás al Eterno,
tu Dios;
22. dentro de tus ciudades lo comerás; el impuro del mismo modo
que el puro lo podrán comer juntamente, así como se come el corzo
y el ciervo.
23. Solamente su sangre no comerás; sobre la tierra la
derramarás como agua.
Pascua
1.
Estate alerta desde antes que
llegue, para observar el mes de Aviv (primavera), y celebrarás la
pascua. en honor del Eterno, tu Dios, porque en el mes de Aviv, de noche, te
sacó el Eterno, tu Dios, de Egipto,
2.
y sacrificarás la pascua
al Eterno, tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que el Eterno
escogiere para hacer habitar allí su nombre.
3.
No comerás con ella
leudo; siete días comerás con ella panes ázimos, pan de
aflicción, porque aprisa salista de tierra de Egipto, para que te
acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto, todos los
días de tu vida.
4.
Y no será vista contigo
levadura en todo tu territorio, por siete días; y no quedará de
la carne del cordero pascual que sacrificares en la. tarde del primer
día, nada hasta la mañana.
5.
No podrás sacrificar el
cordero de la pascua en cualquiera de tus ciudades que el Eterno, tu Dios, te
da,
6.
sino que en el lugar que
escogiere el Eterno, tu Dios, para hacer habitar allí su nombre, has de
sacrificar el cordero de la pascua por la tarde; al ponerse el sol lo
comerás, al mismo tiempo en que saliste de Egipto;
7.
y lo asarás y lo
comerás en el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios; y
regresarás por la mañana del segundo día, y
volverás a tu morada.
8.
Seis días comerás
panes ázimos, y en el día séptimo habrá asamblea
solemne en honor del Eterno, tu Dios; ningún trabajo harás.
Shavuot
9.
Siete semanas contarás
para ti; desde que la hoz corte el ómer, principiarás a contar
siete semanas.
10. Y celebrarás la fiesta de las semanas al Eterno, tu Dios; con
lo que pudieres dar de tu mano darás, de acuerdo con lo que te haya
bendecido el Eterno tu Dios.
11. ante el Eterno, tu Dios, tú y tu hijo, y tu hija, y tu
siervo, y tu sierva, y el levita que reside dentro de tus ciudades, juntamente
con el prosélito y el huérfano y la viuda que habitan Y en medio
de ti, en el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, pa
12. Y acuérdate de que tú fuiste siervo en Egipto; por
tanto guardarás y cumplirás estos estatutos.
Succot
13. La fiesta de las cabañas celebrarás por siete
días, cuando hayas recogido el producto de tu era y de tu vendimia.
14. Y te regocijarás en tu fiesta, tú y tu hijo, y tu
hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita, y el prosélito, y el
huérfano, y la viuda, que habitan dentro de tus ciudades.
15. Siete días celebrarás fiesta solemne al Eterno, tu
Dios, en el lugar que escogiere el Eterno; porque el Eterno, tu Dios, te
bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por
tanto estarás ciertamente alegre.
16. Tres veces en el año se presentarán todos tus varones
delante del Eterno, tu Dios, en el lugar que El escogiere; en la fiesta de los
ázimos, y en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de las
cabañas; y no se aparecerán delante del Eterno con las manos
17.
18. cada uno (hará ofrendas) según sus posibilidades,
conforme a la bendición que el Eterno, tu Dios, te haya dado.
Jueces y Justicia
19. Jueces y guardias designarás para ti en cada una de tus
tribus, en todas las ciudades que el Eterno tu Dios, te da, y juzgarán
al pueblo con juicio recto.
20. No torcerás el juicio, no harás distinción de
personas ni recibirás cohecho, porque el cohecho ciega los ojos de los
sabios y pervierte las palabras de los justos.
21. La justicia y solamente la justicia seguirás, para que vivas
y poseas la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.
Arboles Sagrados y Pilares
22. No plantarás para ti asherá (árbol de
idolatría) ni ninguna clase de árbol junto al altar del Eterno,
tu Dios, que harás para ti.
23. Y no levantarás para ti matzevá (altar pagano
monolítico), cosas que aborrece el Eterno, tu Dios.
Sacrificios Impuros
1.
No ofrecerás en
sacrificio al Eterno, tu Dios, buey o cordero que tenga defecto o cualquier
imperfección, porque abominación es eso para el Eterno, tu Dios.
Castgos por Idolatría
2.
Cuando se hallare en medio de
ti, en cualquiera de tus ciudades que el Eterno, tu Dios, te da, hombre o mujer
que haya hecho lo que es malo a los ojos del Eterno, tu Dios, transgrediendo su
pacto,
3.
y que haya ido y servido a
otros dioses postrándose ante ellos, o ante el sol o la luna o cualquier
astro de todo el ejército de los cielos, lo cual Yo no he ordenado;
4.
y te fuere denunciado y
leí hubieres oído, indagarás bien, y he aquí que
siendo verdad y cierto,
5.
entonces harás conducir
a las puertas de tu ciudad al tal hombre o a la tal mujer que hubiere hecho
esta cosa mala; sea hombre o sea mujer los apedrearás y morirán.
6.
Por el testimonio de dos
testigos o de tres testigos será muerto el que debe morir; no
será muerto por cl testimonio de un solo testigo.
7.
La mano de los testigos
será la primera contra él para matarlo, y después la mano
de todo el pueblo; así extirparás el mal de en medio de ti.
La Corte Suprema
8.
Cuando alguna ley te fuere
desconocida en juicio: si una sangre fuere pura o impura, si una causa fuere
justa o injusta, si una llaga fuere pura o impura, o si surgieren causas que
provocaren divergencia de opiniones, en tus ciudades, entonces te levantar
9.
10. y te llegarás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere
en aquellos días, y consultarás y ellos te declararán la
sentencia del juicio;
11. y harás conferirme;el mandato de la sentencia que te
anunciaren desde aquel lugar que escogiere el Eterno, y cuidarás de
hacer conforme a todo lo que te enseñaren.
12. Según el mandato de la ley que ellos te enseñaren, y
según el juicio que te dijeren, así has de hacer; no te
desviarás de la sentencia que te declararen ni hacia la derecha ni hacia
la izquierda.
13. Y el hombre que obrare con soberbia, no escuchando al sacerdote que
estuviere para oficiar allí al Eterno, tu Dios, o al juez, el tal hombre
morirá; y eliminarás el mal de Israel.
14. Y todo el pueblo oirá y temerá, y ya no
procederá mal con soberbia.
El Monarca
15. Cuando hubieres llegado a la tierra que el Eterno, tu Dios, te da, y
la tuvieres en posesión, y habitares en ella, y dijeres:
"pondré sobre mí un rey, como todas las naciones que
están a mi alrededor",
16. ciertamente podrás poner sobre ti por rey a aquél que
escogiere el Eterno tu Dios; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti;
no podrás poner sobre ti a hombre de tierra extraña, que no fuere
hermano tuyo.
17. Pero no ha de multiplicar para sí caballos, ni hará
volver el pueblo a Egipto para multiplicar caballos; porque el Eterno os ha,
dicho: "Nunca más habéis de volver por este camino".
18. Ni tampoco ha de multiplicar para sí mujeres, para que no se
desvíe su corazón; y plata y oro no multiplicará mucho
para sí.
19. Y cuando se sentare sobre el trono de su reino, escribirá
para sí la copia de esta Ley en un libro, delante de los sacerdotes
levitas;
20. y lo tendrá consigo y en él leerá todos los
días de su vida, a fin de que aprenda a temer al Eterno, su Dios, para
guardar todas las palabras de esta Ley y estos estatutos, para cumplirlos;
21. a fin de que su corazón no se engría sobre sus
hermanos, ni se desvíe de lo ordenado ni hacia la derecha ni hacia la
izquierda, para que prolongue los pías de su reino, así él
como sus hijos, en medio de Israel.
Sacerdotes Levíticos
1.
Los sacerdotes levitas (con o
sin defectos), de toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni
herencia con Israel; de las ofrendas de fuego del Eterno y de su herencia
comerán,
2.
mas herencia no tendrán
entre sus hermanos; el Eterno es su herencia, como El les tiene dicho.
La Porción Sacerdotal
3.
Y éste será el
derecho de los sacerdotes de parte del pueblo entre los que ofrecen sacrificio,
sea buey o cordero; éstos darán al sacerdote la espaldilla y las
dos quijadas, ]unto con la lengua y el buche;
4.
las primicias de tu grano, de
tu mosto y de tu aceite, como también las primicias del esquileo de tus
ovejas, darás a él;
5.
porque a él ha escogido
el Eterno, tu Dios, de entre todas las tribus, para presentarse y servir en
nombre del Eterno, él y sus hijos para todos los días.
Servicio Especial
6.
Y cuando viniere el sacerdote
que desciende de la tribu de Leví, de alguna de tus ciudades de entre
todo Israel donde hubiere habitado, y viniere con todo el deseo de su alma al
lugar que escogiere el Eterno,
7.
entonces oficiará en el
nombre del Eterno, tu Dios, como cualquiera de sus hermanos sacerdotes levitas
que sirvieren allí delante del Eterno.
8.
Iguales porciones
recibirán todos ellos, excepto la parte de los patrimonios paternos que
pertenecen a los sacerdotes que ya estaban allí.
Adivinación y Profecía
9.
Cuando entrares en la tierra
que el Eterno, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las
abominaciones de aquellas naciones.
10. No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a
su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni
pronosticador, ni adivino, ni hechicero,
11. ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien
consulte a los muertos;
12. porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas
cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Dios, los destierra de
delante de ti.
13. Perfecto serás para con el Eterno, tu Dios.
14. Porque estas naciones que vas a desterrar acostumbran escuchar a los
pronosticadores y a los adivinos; mas en cuanto a ti, el Eterno, tu Dios, no te
permitió tal cosa.
15. El Eterno, tu Dios, hará surgir para ti un profeta de en
medio de ti, de entre tus hermanos, como yo, (en sucesivas generaciones); a
él oiréis,
16. de acuerdo con todo lo que pediste al Eterno, tu Dios, en Horev en
el día de la asamblea, diciendo: "no oiga yo otra vez la voz del
Eterno, mi Dios, ni vea más este gran fuego, para que no muera".
17. A lo cual me dijo el Eterno: Acertaron bien en lo que han dicho;
18. profeta haré surgir para ellos de en medio de sus hermanos,
como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les
hablará todo cuanto Yo le ordenare.
19. Y el hombre que no obedeciere a mis palabras que él hablare
en mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta de ello.
20. Pero el profeta que tuviere la presunción de hablar en mi
nombre palabra que Yo no le haya ordenado decir, o que hablare en nombre de
otros dioses, el tal profeta morirá.
21. Y si preguntares en tu corazón: "¿cómo
podremos conocer la palabra que no ha hablado el Eterno?"
22. Cuando hablare un profeta en nombre del Eterno y no sucediere la
cosa ni se verificare, esto es lo que no ha hablado el Eterno; con
presunción lo ha hablado el tal profeta, no tengas temor de él.
Ciudades de Refugio
1.
Cuando el Eterno, tu Dios, haya
exterminado las naciones cuya tierra el Eterno, tu Dios, te da, y las hubieres
desposeído y habitares en sus ciudades y en sus casas,
2.
separarás para ti tres
ciudades en medio de la tierra que el Eterno, tu Dios, te da para heredarla;
3.
te prepararás el camino
y dividirás en tres partes
el territorio de tu país que te hará heredar el Eterno, tu
Dios; y esto será para que todo homicida huya hacia ahí.
4.
Y éste es el caso del
homicida que podrá huir allí y vivir: aquél que hiriere a
su prójimo impensadamente, y sin tenerle enemistad previa;
5.
y aquél que fuere con su
compañero al bosque para cortar leña, y se resbalare su mano con
el hacha con que iba a cortar la leña, y saltare el hierro del mango y
diere en su compañero, y éste muriese; este tal huirá a
una de estas ciudades y vivirá;
6.
no sea que el vengador de la
sangre persiga al homicida mientras esté enardecido su corazón, y
le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte no siendo él
digno de muerte, porque no le odiaba anteriormente.
7.
Por lo cual yo te ordeno,
diciendo: separarás para ti tres ciudades;
8.
y cuando el Eterno, tu Dios,
ensanchare tus términos, como tiene apurado a tus padres, y te diere
toda la tierra que prometió dar a tus padres,
9.
con tal de que guardes todos
estos mandamientos que yo te ordeno hoy, para cumplirlos, amando al Eterno, tu
Dios, y andando en sus caminos todos los días, entonces
añadirás para ti otras tres ciudades además de estas tres.
10. para que no se derrame la sangre inocente en la tierra que el
Eterno, tu Dios, te da por herencia, y así haya sobre ti delito de
sangre.
Asesinato
11. Y cuando un hombre aborreciere a su prójimo y le armare una
asechanza, y se levantare contra él y le hiriere mortalmente, de modo
que muera, y huya a una de aquellas ciudades,
12. los ancianos de su ciudad enviarán y le tomarán de
ahí y le entregarán en mano del vengador de la sangre, para que
muera.
13. Tus ojos no tendrán compasión de él; así
extirparás de Israel (la culpa por) la sangre inocente, y será
bueno para ti.
Fronteras
14. No removerás el límite de la hacienda de tu
prójimo que fijaron los antiguos (para disminuirlo) en la herencia que
has de poseer en la tierra que el terno, tu Dios, te da en posesión.
Testigos
15. No valdrá un solo testigo contra un hombre, por cualquier delito
o por cualquier pecado, sea cual fuere el pecado que cometiere; por el
testimonio de dos testigos o por el testimonio de tres testigos, se
afirmará la causa.
16. Guando se levantaren testigos maliciosos contra alguien, para
testificar contra él falsedad,
17. entonces los dos hombres testigos y los litigantes se
presentarán delante del Eterno, o sea ante los sacerdotes y los jueces
que hubiere en aquellos días;
18. y los jueces inquirirán bien, y si resultan falsos los
testigos, y que han atestiguado falsedad contra su hermano,
19. haréis con ellos lo mismo que ellos pensaban hacer contra su
hermano; así extirparás el mal de en medio de ti.
20. Y los demás oirán y temerán, y no
volverán a hacer semejante maldad en medio de ti.
21. Y tus ojos no se compadecerán; vida por vida, ojo por ojo,
diente por diente, mano por mano, pie por pie.
Preparación para la Guerra
1.
Guando salieres a la guerra
contra tu enemigo y vieres caballos y carros, y gente más numerosa que
tú, no has de temerlos, porque el Eterno, tu Dios, está contigo,
el mismo que te hizo subir de la tierra de Egipto.
2.
Y sucederá que cuando os
acerquéis para trabar batalla, se llegará el sacerdote y
hablará al pueblo,
3.
y les dirá: Oye, oh
Israel: vosotros os acercaréis hoy para pelear contra vuestros enemigos.
No se ablande vuestro corazón; no temáis ni os alarméis ni
os quebrantéis ante ellos;
4.
porque el Eterno, vuestro Dios,
es el que os acompaña para pelear por vosotros contra vuestros enemigos,
para salvaros.
5.
Y hablarán los guardias
al pueblo, diciendo: ¿Quién es el hombre que ha edificado casa
nueva. y no la ha estrenado? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera
en la batalla y otro hombre la estrene.
6.
Y ¿quién es el
hombre que ha plantado una viña y no ha gozado todavía de su
primer fruto? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla
y otro hombre goce su primer fruto.
7.
Y ¿quién es el
hombre que se ha desposado con mujer y no la ha tomado? Váyase y vuelva
a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la tome.
8.
Y seguirán hablando los
guardias al pueblo y dirán: ¿Quién es el hombre miedoso y
de corazón blando'? Váyase y vuelva a su casa, y no derrita el
corazón de sus hermanos como el corazón suyo.
9.
Y sucederá que cuando
acaben los guardias de hablar al pueblo, designarán oficiales de tropas
al frente del pueblo.
Toma de Cautivos
10. Cuando te acercares a alguna ciudad para pelear contra ella, le
ofrecerás la paz.
11. Y si ella se sometiere a la paz y te abriere sus puertas, todo el
pueblo que se hallare dentro será tributario tuyo y te servirá.
12. Mas si no quisiere someterse a la paz y te hiciere guerra, entonces
le pondrás sitio;
13. y al entregarla el Eterno, tu Dios, en tu mano, herirás a
todo varón suyo a filo de espada;
14. pero las mujeres y los niños, y las bestias, con todo lo que
hubiere dentro de la ciudad, todo el despojo de ella, lo saquearás para
ti; y disfrutarás del despojo de tus enemigos que te haya entregado el
Eterno, tu Dios.
15. Así harás con todas las ciudades que estén muy
lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones que están
aquí.
16. Mas de las ciudades de estos pueblos que el Eterno, tu Dios, te da
en herencia, no dejarás persona con vida,
17. sino que ciertamente los destruirás: al hiteo, al emoreo, al
cananeo, y al perizeo, al hiveo, y al yevuseo, como te ha ordenado el Eterno,
tu Dios,
18. a fin de que no os enseñen a hacer conforme a todas las
abominaciones que ellos practican con sus dioses, de manera que pequéis
contra el Eterno, vuestro Dios.
Emboscada
19. Cuando sitiares alguna ciudad por muchos días, peleando
contra ella para tomarla, no destruirás sus árboles alzando
contra ellos el hacha, porque de ellos podrás comer; por tanto no los
cortarás, pues ¿es acaso el árbol del campo hombre para
que sufra las
20.
21. Solamente los árboles que tú sabes que no son
árboles que dan fruto comestible, éstos podrás destruir y
cortar para construir baluarte contra la ciudad que te hace guerra, hacia su
rendición. XXI
Asesinato Sin Solver
1.
Cuando fuere hallada una
persona asesinada, caída en el campo, en la tierra que el Eterno, tu
Dios, te da para poseerla, y no se supiere quién la haya matada,
2.
entonces saldrán tus
ancianos y tus jueces, y desde allí medirán la distancia hasta
las ciudades que estén alrededor del muerto;
3.
y de la ciudad más
próxima al muerto, tomarán los ancianos de aquella ciudad una
novilla, con la cual no se ha trabajado y que no haya llevado yugo;
4.
y los ancianos de aquella
ciudad harán bajar la novilla a un torrente fuerte, cerca de un lugar
que no se labrará ni se sembrará, y allí junto al torrente
quebrarán la cerviz de la novilla.
5.
Y se acercarán los
sacerdotes, hijos de Leví, porque a éstos ha escogido el Eterno,
tu Dios, para servirle y para bendecir en nombre del Eterno, y por su sentencia
será resuelta toda controversia y toda llaga;
6.
y todos los ancianos de aquella
ciudad, los más cercanos al muerto, lavarán sus manos sobre la
novilla cuya cerviz fue quebrada junto al torrente;
7.
y protestarán y
dirán: nuestras manos no derramaron esta sangre, y nuestros ojos no
vieron.
8.
(Y los sacerdotes
dirán:) ¡Perdona, oh Eterno, a tu pueblo Israel, que redimiste, y
no pongas culpa de la sangre inocente en medio de tu pueblo Israel! Y
así el pecado de aquella sangre derramada les será perdonada,
9.
y así tú
extirparás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, pues
harás lo que es recto a los ojos del Eterno.
Mujeres Cautivas
10. Cuando salieres a la guerra
contra tus enemigos, y el Eterno, tu Dios, los entregare en tu mano, y
llevares de ellos cautivos,
11. y vieres entre los cautivos alguna mujer hermosa, y te enamorares de
ella de manera que quisieras tomarla por mujer tuya,
12. entonces la introducirás en tu casa, y ella rapara su cabeza
y dejará crecer sus uñas,
13. y quitará de sobre sí el vestido de su cautiverio, y
se quedará en tu casa, llorando a su padre y a su madre, por todo un
mes; y después de esto podrás llegarte a ella y ser marido suyo,
y ella será tu mujer.
14. Mas acontecerá que si no te complacieres con ella, la dejarás
ir en libertad, pero de ninguna manera la venderás por dinero; no te
servirás de ella después de haberla afligido.
Derecho de Primogenitura
15. Cuando un hombre tuviere dos mujeres, una amada y otra aborrecida, y
ellas le hubieren parido hijos así la amada como la aborrecida, siendo
primogénito el hijo dela aborrecida,
16. en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que posea, no
podrá dar derecho de primogenitura al hijo de la amada
prefiriéndolo al hijo de la aborrecida, el (verdadero)
primogénito,
17. sino que reconocerá al primogénito, hijo de la
aborrecida, dándole una porción doble de todo lo que posea,
porque él es el principio de su vigor; a él pues, pertenece el
derecho de primogenitura.
El Hijo Rebelde
18. Cuando algún hombre tuviere un hijo contumaz y rebelde, que
no quisiere escuchar la voz de su padre o la voz de su madre, y que aunque le
castiguen no les obedeciere,
19. le tomarán su padre y su madre y le llevarán ante los
ancianos de su ciudad, y a la puerta del tribunal de su lugar,
20. y dirán a los ancianos de su ciudad: Este hijo nuestro es
contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y bebedor.
21. Y todos los hombres de su ciudad le apedrearán hasta que
muera; así extirparás el mal de en medio de ti; y todo Israel
oirá y temerá.
Horca y Sepultura
22. Y cuando hubiere en un hombre pecado digno de pena de muerte, y
fuere muerto, lo colgarás en un madero;
23. no pernoctará su cadáver en el madero, sino que
ciertamente lo enterraras en el mismo día, porque desprecio a Dios es el
colgado, y no has de contaminar tu tierra que el Eterno, tu Dios, te da en
posesión.
Devolución de Artículos
1.
Si vieres el buey de tu hermano
o su cordero extraviado, no harás como si no lo vieses, sino que lo
restituirás a tu hermano.
2.
Y si tu hermano no está
cerca de ti, o tú no le conoces, lo recogerás (lo perdido) dentro
de tu casa (posesión), y estará contigo hasta que lo busque tu
hermano, y se lo devolverás.
3.
Así harás
también con su asno, y así harás con su vestido, y
así harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le hubiere
perdido y tú la hubieres hallado; no harás como si no la vieses.
Animales Caídos
4.
Si vieres el asno de tu hermano
o su buey caídos en el camino, no harás como si no lo vieses;
ciertamente le ayudarás a levantarlos.
Transvestismo
5.
No usará la mujer traje
de hombre, ni vestirá el hombre ropa de mujer, porque abominable para el
Eterno, tu Dios, es todo aquél que hace esto.
El Nido de las Aves
6.
Cuando se encontrare
algún nido de pájaro delante de ti en el camino, en cualquier
árbol o sobre la tierra, con polluelos o huevos, estando la madre echada
sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre que
está con los hijos;
7.
ciertamente dejarás ir
libre a la madre, y a los hijos podrás tomar para ti (si tienes
necesidad de hacerlo), para que te vaya bien y para que prolongues tus
días.
Cercas; Agricultura Mixta
8.
Cuando edificares casa nueva,
harás pretil a tu terrado, para que no traigas culpa de sangre sobre tu
casa si cayere alguno desde allí.
9.
No sembraras tu viña con
diversas especies de semillas; y no profanarás la cosecha con lo que
haya de más en la semilla que sembrares, así como el producto de
la viña.
Combinaciones Prohibidas
10. No ararás con buey y asno juntos.
11. No vestirás tela tejida con mezcla de lana y de lino juntos.
Borlas
12. Te harás borlas sobre los cuatro ángulos de la
vestimenta con que te cubres.
Difamación de la Esposa
13. Cuando un hombre tomare mujer, y después de haberse llegado a
ella la aborreciere,
14. y le atribuyere actos con calumnia, y propalare contra ella mala
fama y dijere: "A esta mujer tomé y me llegué a ella, pero
no hallé en ella señales de virginidad",
15. el padre de la joven y su madre tomarán y presentarán
las señales de la virginidad de la joven delante de los ancianos de la
ciudad, a la entrada del tribunal;
16. y dirá el padre de la joven a los ancianos: He dado mi hija a
este hombre por mujer, y él la aborreció,
17. y he aquí que le ha atribuido actos con calumnia, diciendo:
"no hallé en tu hija señales de virginidad". He
aquí las señales de virginidad de mi hija; y extenderán la
ropa nupcial delante de los ancianos de la ciudad.
18. Y tomarán los ancianos de aquella ciudad al tal hombre y le
castigarán,
19. y le multarán con cien siclos de plata, los que darán
al padre de la joven, porque aquél propaló mala fama contra una
virgen de Israel, y ella será su mujer; no podrá él
despedirla en todos sus días.
Si la Acusación es Verdadera
20. Mas si esto fuere verdad y no se hallaren señales de
virginidad en la joven,
21. sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre y la
apedrearán en presencia de la gente de su ciudad y morirá, porque
cometió vileza en Israel fornicando cuando estaba en casa de su padre;
así extirparás el mal de en medio de ti
Castigo por Adulterio
22. Cuando fuere hallado un hombre acostado con una mujer que tenga
marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la
mujer; así exterminarás el mal de en medio de Israel.
La Joven Comprometida
23. Cuando alguna joven virgen estuviere comprometida legalmente con un
hombre y otro hombre la hallare dentro de la ciudad y se acostare con ella,
24. sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad y los
apedrearéis para que mueran; a la joven, porque estando en la ciudad no
dio voces, y al hombre, porque humilló a la mujer de su prójimo;
así extirparás el mal de en medio de ti.
Violación
25. Mas si el hombre hallare a la joven comprometida en el campo, y le
hiciere fuerza aquel hombre acostándose con ella, entonces morirá
sólo el hombre que se acostó con ella;
26. mas a la joven no le harás nada; no hay en la joven
ningún pecado digno de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra
su prójimo y le mata, así es este caso;
27. porque en el campo la halló y dio voces la joven
comprometida, mas no hubo quien la librase.
La Joven Soltera
28. Cuando hallare un hombre a una mujer virgen que no fuere desposada y
echándole mano se acostare con ella, y fueren descubiertos,
29. el hombre que se acostó con ella dará al padre de la
joven cincuenta siclos de plata, y ella será su mujer; y por haberla
humillado no podrá despedirla en todos sus días.
La Mujer del Padre
1.
Ningún hombre
tomará a la mujer de su padre, ni a aquélla que estuviere ligada
a su padre (por la ley del levirato).
Genitales Mutilados
2.
No entrará en la
congregación del Eterno el de testículos aplastados, ni
aquél cuyo derrame de semen es deficiente.
El Bastardo
3.
No entrará bastardo en
la congregación del Eterno; ni aún en la décima
generación (o sea jamás) entrará en la congregación
del Eterno.
Ammonitas y Moabitas
4.
No entrará ammonita ni
moabita en la congregación
del E terno, ni aún en la décima generación de ellos; no
entrarán en la congregación del Eterno por siempre;
5.
a causa del mal consejo que
dieron para que no os recibieran con pan y con agua en el camino, cuando
salisteis de Egipto; y porque (el rey de Moav) alquiló contra ti a
Balaam, hijo de Beor, de Petor, en Aram - Naharáim (Mesopotamia), para
maldecirte.
6.
Mas no quiso el Eterno, tu
Dios, escuchar a Balaam, y trocó el Eterno, tu Dios, la maldición
en bendición, porque el Eterno, tu Dios, te amó.
7.
No procurarás su paz y
su bien en todos tus días, para siempre.
Edomitas y Egipcios
8.
No abominarás al
edomita, porque es tu hermano. No abominarás al egipcio, porque
extranjero fuiste en su tierra.
9.
Los hijos que nacieren de ellos
en la tercera generación, podrán entrar en la congregación
del Eterno.
Campamento de Armada
10. Cuando acampares (para ir) contra tus enemigos, te guardarás
de toda cosa mala.
11. Cuando hubiere en medio de ti alguno que no estuviere puro por causa
de efusión del semen acaecida de noche (o de día), saldrá
fuera del campamento y no entrará a ningún otro;
12. pero al declinar la tarde se bañará en agua; y cuando
se hubiere puesto el sol, entrará en el interior del campamento.
13. Además, tendrás cierto lugar fuera del campamento
adonde salgas;
14. y tendrás una estaca entre los objetos de tu uso; y cuando te
sentares fuera, cavarás con ella, y tornando hacia atrás,
cubrirás tu excremento.
15. Porque el Eterno, tu Dios, anda en medio de tu campamento, para
librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por lo mismo, tu
campamento ha de ser santo, no sea que El vea en medio de ti cosa indecente y
se aparte de ti.
Protección de Esclavos
16. No entregarás a su amo el siervo que huyendo de él, se
refugiare contigo.
17. Contigo habitará, en medio de ti, en cualquier lugar que
eligiere en alguna de tus ciudades, donde le agradare; no le
engañarás.
Prostitución
18. No ha de haber destinada a la prostitución entre las hijas de
Israel; ni habrá destinado a pederastia entre los hijos de Israel.
19. No traerás la paga de ramera, ni el precio de perro, a la
casa del Eterno, tu Dios, en pago de cualquier voto, pues abominación
para el Eterno, tu Dios, son ambas cosas y las semejantes a éstas.
Deducción de Interés
20. No pagarás a tu hermano usura de plata, ni usura de
comestibles, ni usura de ninguna otra cosa de que se suele pagar usura.
21. Al extranjero podrás pagar usura, mas a tu hermano no la
pagarás, para que el Eterno, tu Dios, te bendiga en toda empresa de tu
mano, en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
Cumplimiento de Promesas
22. Cuando hicieres algún voto al Eterno, tu Dios, no demores en
pagarlo; porque requerir te lo requerirá el Eterno, tu Dios, y
habría pecado en ti.
23. Pero si te abstuvieses de hacer votos, no habrá pecado en ti.
24. Lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y
cumplirás conforme prometiste al Eterno, tu Dios, trayendo, la ofrenda
voluntaria conforme lo declaraste con tu boca.
Empleados en la Viña
25. Cuando entrares en la viña de tu prójimo,
podrás comer uvas a tu gusto hasta saciarte, mas no las pondrás
en tu recipiente.
Empleados en la Mies
26. Cuando entrares en la mies de tu prójimo, podrás
arrancar las espigas con tu mano, mas no moverás la hoz contra la mies
de tu prójimo.
Divorcio y Vuelta a Casar
1.
Cuando alguno tomare mujer
casándose con ella, y sucediere que ella no le agradare por haber
él hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de
divorcio y la pondrá en su mano y la despedirá de su casa.
2.
Y habiendo ella salido de su
casa, ella podrá ir y ser de otro hombre.
3.
Y si este último hombre
la aborreciere y le escribiere carta de divorcio y la pusiere en su mano y la
despidiere de su casa; o si este último hombre que la tomó para
sí por mujer viniere a morir,
4.
el primer marido que la
había despedido no podrá volver a tomarla, para que sea mujer
suya, después que fue mancillada, porque abominación es esto ante
el Eterno; y no harás condenar la tierra que el Eterno, tu Dios, te da
por herencia.
El Recién Casado; El Molino
5.
Cuando un hombre tomare una
nueva mujer (aun viuda), no servirá en el ejército ni le
será impuesto cargo alguno; libre quedará para cuidar de su casa
por un año, y alegrará a la mujer que ha tomado.
6.
(Si algún hombre
obligare a su prójimo a darle una prenda sobre ¿préstamo),
no le tomará en prenda muela de moler, ni la de abajo ni la de arriba,
porque son cosas con las que se elabora el alimento del hombre.
Secuestro
7.
Guando se hallare a un hombre
que hubiere robado a uno de sus hermanos de entre los hijos de Israel, y se
hubiere servido de él y después le hubiere vendido, morirá
el tal ladrón; así extirparás el mal de en medio de ti.
Lepra
8.
Guárdate de la plaga de
la lepra, pon cuidado en guardar bien todo lo que os enseñaron los
sacerdotes levitas y en obrar conforme a ello; según yo les
ordené, así cuidaréis de hacer;
9.
acuérdate de lo que hizo
el Eterno, tu Dios, a Miriam en el camino, cuando salisteis de Egipto.
Prenda para Préstamos
10. Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no
entrarás en su casa para tomar su prenda.
11. Afuera quedarás, en tanto que el hombre a quien has prestado
te saque la prenda afuera.
12. Y si el hombre fuere pobre, no pasarás la noche teniendo su
prenda;
13. sin falta le devolverás la prenda al ponerse el sol, para que
se acueste con su ropa y te bendiga; y esto te será por justicia ante el
Eterno, tu Dios.
Pago Oportuno de Salarios
14. No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus
hermanos ya de los prosélitos o de los extranjeros que habitan en tu
tierra, dentro de tus ciudades.
15. En su día le darás su salario, y esto lo harás
antes de la puesta del sol, porque él es pobre, y por él arriesga
su alma; para que no clame contra ti al Eterno y haya en ti pecado.
El Testimonio de Parientes Cercanos
16. No se hará morir a los padres por el testimonio de los hijos,
ni a los hijos por el testimonio de los padres. Cada uno por su propio pecado
morirá.
Viudas y Huérfanos
17. No pervertirás el juicio del extranjero o del
huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda.
18. Y te acordarás de que tú fuiste siervo en Egipto, y
que el Eterno, tu Dios, te redimió de allí; por tanto, te ordeno
que hagas estas cosas.
Gavillas Olvidadas
19. Cuando segares tu mies en tu campo y olvidares alguna gavilla en el
campo, no volverás atrás a recogerla; será para el
extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga el
Eterno, tu Dios, en toda obra de tus manos.
La Fruta Sobrante
20. Cuando vareares tus olivos, no tornarás a recoger lo que
resta en las ramas y lo que te hayas olvidado de recoger; para el extranjero,
para el huérfano y para la viuda serán.
21. Cuando vendimiares tu viña no tornarás atrás
para rebuscar; para el extranjero, para el huérfano y para la viuda
será.
22. Y recordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto; por
tanto te ordeno que hagas estas cosas.
Azotes
1.
Cuando hubiere contienda entre
dos o más hombres y acudieren al tribunal para que los juzgue, y los
juzgare, y éste justificare al justo y condenare al culpable,
2.
si el culpable fuere merecedor
de ser azotado, el juez le hará echar al suelo, y en su presencia le
hará azotar con el número de azotes (que correspondan)
según su delito.
3.
Cuarenta azotes le podrá
dar, mas no excederá de ellos, no suceda que si se excediere y le dieren
más azotes de éstos, tu hermano se envilezca a tus ojos.
4.
No amarrarás la boca del
buey mientras estuviere trillando.
El Cuñado Sin Hijos
5.
Cuando dos o más
hermanos (de padre) habitaren juntos y muriere uno de ellos sin tener hijo, no
se casará la mujer del difunto fuera de la familia, con un hombre
extraño a la familia; el hermano de su marido se llegará a ella y
la tomará por mujer suya, c
6.
Y será de preferencia el
mayor de los hermanos quien la tomará por mujer, si ella estuviere en
condiciones de tener progenitura; y pasará a ser suya la herencia de su
difunto hermano, y no se borrará el nombre de éste en Israel.
7.
Mas si el hombre no quisiere
tomar a su cuñada, subirá su cuñada a la puerta del
tribunal, ante los ancianos, y dirá: Rehusa el hermano de mi marido
hacer perpetuar el nombre de su hermano en Israel; no quiere cumplir conmigo el
deber de levirato.
8.
Entonces le llamarán los
ancianos de su ciudad y le hablarán; y si persistiere en ello diciendo:
"no quiero tomarla",
9.
su cuñada se
acercará a él, en presencia de los ancianos, y le quitará
el calzado de su píe, y escupirá en el suelo ante él, y
responderá diciendo: "¡Así se ha de hacer al hombre que
no quiere edificar la casa de su hermano! "
10. Y dirá todo Israel presente en este acto: "la casa del
descalzado".
El Agresor
11. Cuando dos hombres o más riñeren entre sí, y se
llegare la mujer de uno de ellos para librar a su marido de la mano de
aquél que le hiere, y alargando su mano le asiere de las partes
vergonzosas,
12. le harás a ella pagar con plata la vergüenza que le
causó, y tu ojo no le tendrá piedad.
Pesos y Medidas
13. No tendrás en tu bolsa pesas diversas, una grande y una
chica.
14. No tendrás en tu casa diversas efá, una grande y una
chica.
15. Pesa exacta y justa tendrás; efá perfecta y justa
tendrás; para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el
Eterno, tu Dios, te da.
16. Porque abominación es para el Eterno, tu Dios, todo el que
hiciere esto, todo el que hiciere falsedad.
Recordando a Amalec
17. Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino, cuando
salisteis de Egipto;
18. de cómo te salió al encuentro en el camino e
hirió a los rezagados entre los tuyos, a todos los débiles que se
atrasaban estando tú sediento y cansado; y (Amalec) no tuvo temor de
Dios.
19. Y cuando el Eterno, tu Dios, te diere descanso de todos tus enemigos
alrededor, en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia para
poseerla, borrarás (destruirás) la memoria de Amalec de debajo
del cielo. No olvidarás esto.
Primeros Frutos
1.
Y cuando hubieres entrado en la
tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia, y la poseyeres y habitares
en ella,
2.
tomarás de las primicias
de todos los frutos del suelo, que recogieres de la tierra que el Eterno, tu
Dios, te da; y las pondrás en un canasto, e irás al lugar que
escogiere el Eterno, tu Dios, para hacer habitar allí su nombre;
3.
y te llegarás al (sumo)
sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: Yo declaro
hoy al Eterno, tu Dios, (y le manifiesto mi gratitud) porque he entrado en la
tierra que juró el Eterno a nuestros padres que nos daría.
4.
Y tomará el sacerdote el
canasto de tu mano, y colocará delante del altar del Eterno, tu Dios.
5.
Y hablarás en voz alta y
dirás en presencia del Eterno, tu Dios: Un arameo (Laván) quiso
hacer perecer a mi padre, el cual bajó a Egipto y moró
allí con poca gente, y allí vino a ser una nación grande,
fuerte y numerosa.
6.
Y nos trataron mal los egipcio)s,
y nos oprimieron, y nos impusieron dura servidumbre.
7.
Y clamamos al Eterno, el Dios
de nuestros padres, y el Eterno cayó nuestra voz, y miró nuestra
aflicción y nuestra fatiga y nuestra opresión;
8.
y nos sacó el Eterno de
Egipto con poder fuerte y con brazo extendido, y con terror grande, y con
señales, y con maravillas,
9.
y nos ha traído a este
lugar, y nos ha dado esta tierra, tierra que mana leche y miel.
10. Y ahora, he aquí que traigo las primicias de los frutos del suelo que Tú me
has dado, oh Eterno. Y colocarás (el canasto) delante del Eterno, tu
Dios, y te postrarás delante del Eterno, tu Dios;
11. y te regocij;irás con todo el bien que el Eterno, tu Dios, te
ha dado a ti y a tu casa, así tu como el levita y el extranjero que
moran en medio de ti.
Declaración al Remover los Diezmos
12. Cuando hubieres acabado de diezmar todos los diezmos de tus
productos en el año tercero, que es el año en que se separa el
diezmo del levita, lo darás al levita, y también darás el
diezmo del extranjero, el huérfano y la viuda, para que coman dentro de
tu
13. y dirás delante del Eterno, tu Dios: He sacado de mi casa lo
que está consagrado, y también Yo he dado al levita, al
extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has
ordenado; no cambié nada e hice según tus preceptos, y no me
olvidé d
14. No comí del segundo diezmo en mi primer día de luto,
ni comí de él estando yo impuro, ni lo he cambiado para los
funerales de un muerto. He obedecido la voz del Eterno, mi Dios, y he hecho
según todo lo que me has ordenado.
15. Mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendice a tu pueblo
Israel y al suelo que nos diste, según juraste a nuestros padres; tierra
que mana leche y miel.
Conclusión de los Mandamientos
16. El día de hoy el Eterno, tu Dios, te ordena que cumplas estos
estatutos y juicios; y los guardarás y los observarás con todo tu
corazón y con toda tu alma.
17. Hoy has ensalzado al Eterno para que sea Dios tuyo, y para andar en
sus caminos y guardar sus estatutos y sus preceptos y sus juicios, y para
obedecer su voz.
18. Y el Eterno te ha ensalzado hoy para que seas para El su pueblo
predilecto como te lo ha hablado, y para. que observes todos sus preceptos,
19. a fin de que El te ensalce sobre todas las naciones que hizo; (te
exaltó) en loor, en fama y en gloria, y a fin de que tú seas un
pueblo santo para el Eterno, tu Dios, como El habló.
Inscripción en Piedras
1.
Y ordenaron Moisés y los
ancianos de Israel al pueblo, diciendo: Guardad todo el mandamiento que os
ordeno hoy.
2.
Y sucederá que en el
día que pasáreis el Jordán, a la tierra que el Eterno, tu
Dios, te da, harás erigir para. ti piedras grandes y las
revocarás con cal;
3.
y escribirás sobre ellas
todas las palabras de esta Ley mientras pasas, para que entres en la tierra que
el Eterno, tu Dios, te da; tierra que mana leche y miel, así como el
Eterno, Dios de tus padres, te habló.
4.
Y cuando hubiereis pasado el
Jordán, erigiréis estas otras piedras que yo os ordeno hoy, en el
monte Eval, y las revocaréis con cal.
5.
Y edificarás allí
un altar al Eterno, tu Dios, un altar de piedras; no alzarás hierro
sobre ellas.
6.
De piedras enteras
edificarás el altar del Eterno, tu Dios; y ofrecerás sobre
él holocaustos al Eterno, tu Dios.
7.
Y ofrecerás sacrificios
de paces, y comerás allí y te regocijarás ante el Eterno,
tu Dios.
8.
Y escribirás sobre las
piedras. todas las palabras de esta Ley, explicándolas bien.
Una Nación
9.
Y hablaron Moisés y los
sacerdotes levitas a todo Israel, diciendo: ¡Atiende y escucha, oh
Israel! Hoy has venido a ser pueblo del Eterno, tu Dios.
10. Obedecerás a la voz del Eterno, tu Dios, y cumplirás
sus preceptos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.
Bendiciones y Maldiciones
11. Y ordenó Moisés al pueblo en aquel día,
diciendo:
12. Estos estarán, para bendecir al pueblo, sobre el monte
Guerizim, cuando hubiereis pasado el Jordán: Simón y Leví
y Judá e Isajar y José y Benjamín.
13. Y éstos estarán para maldecir sobre el monte de Kval:
Ruben, Gad y Asher y Zebulón, Dan y Naftalí.
14. Y tomarán la palabra los levitas y dirán a todos los
hombres de Israel con voz alta:
La Primera Maldición
15. ¡Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de
fundición, cosa abominable al Eterno, obra de mano de artífice, y
la pusiere en lugar secreto! Y responderá todo el pueblo y dirá:
¡Amen!
La Segunda Maldición
16. ¡Maldito sea el que menospreciare a su padre y a su madre! Y
dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Tercera Maldición
17. ¡Maldito aquel que removiere los límites (para
disminuir el terreno) de su prójimo! Y dirá todo el pueblo:
¡Amen!
La Cuarta Maldición
18. ¡Maldito aquél que hiciere errar al ciego en el camino!
Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Quinta y Sexta Maldiciones
19. ¡Maldito aquél que torciere el derecho del extranjero,
del huérfano y de la viuda! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
20. ¡Maldito aquél que se acostare con la mujer de su padre
(o con la mujer destinada a su padre por la ley de levirato), porque es el
lecho de su padre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Séptima Maldición
21. ¡Maldito aquél que se echare con cualquier bestia! Y
dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Octava Maldición
22. ¡Maldito aquél que se acostare con su hermana, hija de
su padre o hija de su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Novena Maldición
23. ¡Maldito aquél que se acostare con su suegra! Y
dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Décima Maldición
24. ¡Maldito aquél que hiriere ocultamente a su prójimo! Y dirá todo
el pueblo: ¡Amen!
La Onceava Maldición
25. ¡Maldito aquél que tomare soborno para matar a alguien,
derramando la sangre inocente! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
La Decimosegunda Maldición
26. ¡Maldito aquél que no perseverare en las palabras de
esta ley para cumplirlas! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!
Bendición por la Obediencia
1.
Y si escuchares atentamente la
voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todos sus preceptos que yo te
ordeno hoy, el Eterno, tu Dios, te ensalzará sobre todas las naciones de
la tierra.
2.
Y vendrán sobre ti y te
alcanzarán todas estas bendiciones cuando obedecieres la voz del Eterno,
tu Dios:
3.
Bendito serás en la
ciudad y bendito serás en el campo.
4.
Bendito será el fruto de
tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tus bestias, y la
cría de tu ganado, y los rebaños de tus ovejas.
5.
Bendito será tu canasto
y tu artesa.
6.
, Bendito serás en tu
entrada y bendito serás en tu salida.
7.
Hará el Eterno que tus
enemigos, los que se levanten contra ti, sean vencidos delante de ti. Por un
camino saldrán contra ti, mas por siete caminos huirán ante ti.
8.
El Eterno mandará que la
bendición esté contigo en tus graneros y en toda empresa de tu
mano; y te bendecirá en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.
9.
El Eterno te establecerá
por pueblo santo suyo, como te tiene jurado, cuando guardares los mandamientos
del Eterno, tu Dios, y anduvieres en sus caminos;
10. y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre del
Eterno es invocado sobre ti, y te temerán.
11. Y el Eterno te hará abundar, para bien tuyo, en el fruto de
tu vientre, en el fruto de tus bestias, y en el fruto de tu suelo, sobre la
tierra que el Eterno juró a tus padres que te daría.
12. Abrirá el Eterno para ti su buen tesoro, los cielos, para dar
la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda empresa de tu mano; y
prestarás a mucha gente, mas tú no tomarás prestado.
13. Y te pondrá el Eterno por cabeza y no por cola; y
estarás encima solamente, y no estarás debajo, cuando escuchares
los mandamientos del Eterno, tu Dios, que yo te ordeno hoy, para guardarlos y
cumplirlos;
14. y no te desviarás de ninguna de las cosas que os prescribo
hoy, ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, andando en pos de otros dioses
para servirlos.
Maldición por la Desobediencia
15. Y si no obedecieres la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y
cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te ordeno hoy,
vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:
16. Maldito serás en la ciudad y maldito serás en el
campo.
17. Malditos serán tu canasto y tu artesa.
18. Maldito será el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra,
y la cría de tu ganado, y los rebaños de tus ovejas.
19. Maldito serás en tu entrada y maldito serás en tu
salida.
20. Enviará el Eterno sobre ti la maldición, la
turbación y la reprensión en toda empresa de tu mano que tratares
de hacer, hasta que seas destruido y hasta que perezcas en breve, a causa de la
maldad de tus obras, por haberme dejado.
21. Hará el Eterno que se te pegue la peste, hasta que te consuma
de sobre la tierra a la cual vas para poseerla.
22. Te herirá el Eterno de tisis, y de fiebre, y de
inflamación, y de ardor, y por medio de la espada; y de sequía, y
de tizón en tus renuevos; y te perseguirán hasta que perezcas.
23. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de cobre,
y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
24. EI Eterno dará con la poca lluvia de tu tierra, polvo y
ceniza; desde los cielos descenderán sobre ti hasta. que seas destruido.
25. Hará el Eterno que seas derrotado ante tus enemigos. Por un
camino saldrás contra él, mas por siete caminos huirás
delante de él; y servirás de ejemplo horrible a todos los reinos
de la tierra.
26. Y será tu cadáver por pasto a todas las aves del cielo
y a las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.
27. El Eterno te herirá con la sarna de Egipto, y con
hemorroides, y con sarna húmeda, y con sarna seca, de que no
podrás ser curada.
28. El Eterno te herirá con locura, y con ceguera, y con
aturdimiento de corazón;
29. y palparás a mediodía como palpa un ciego en las
tinieblas; y no prosperarás en tus caminos, y sólo serás
oprimido y despojado todos los días, y no habrá quien te salve.
30. Con mujer te desposarás, mas otro hombre se acostará
con ella.; casa edificarás, mas no habitarás en ella; viña
plantarás, mas no recogerás ni aun sus primeros frutos.
31. Tu buey será degollado ante tus ojos, mas tú no
comerás de él; tu asno será arrebatado en tu misma
presencia y no volverá a ser tuyo; tus rebaños serán
entregados a tus enemigos, y no habrá quien los libre.
32. Tus hijos y tus hijas serán dados a otro pueblo, y tus ojos
mirarán y desfallecerán por ellos todo el día, sin que tu
mano pueda. hacer nada.
33. El fruto de tu tierra y toda tu labor, lo comerá un pueblo
que tú no conociste; y serás ciertamente oprimido y quebrantado
todos los días,
34. y te volverás loco por la visión que tus ojos han de
ver.
35. Te herirá el Eterno con sarna maligna. en las rodillas y en
las piernas, de la. que no podrás ser curado; y aún desde la
planta de tu pie hasta. tu mollera.
36. El Eterno te hará ir, a ti y al rey que habrás puesto
sobre ti, a nación que no has conocido, ni tú ni tus padres; y
allá servirás a otros dioses de palo y de piedra.
37. Y tú vendrás a. ser un espanto y un proverbio y un
escarnio entre todos los pueblos adonde te conducirá el Eterno.
38. Mucha simiente producirá el campo, mas poco recogerás,
porque lo consumirá la langosta.
39. Viñas plantarás y cultivarás, mas no
beberás vino ni cogerás uvas, porque las comerá el gusano.
40. Olivos tendrás en todo tu territorio, mas no te ungirás
con aceite, porque tus olivos dejarán caer su fruto.
41. Hijos e hijas engendrarás, mas no serán para ti,
porque irán en cautiverio.
42. Todos tus árboles y el fruto de tu tierra los
empobrecerá la langosta.
43. El extranjero que habitare en medio de ti se elevará sobre ti
más y más alto, en tanto que tú descenderás
más y más bajo.
44. El te prestará a ti, mas tú no le prestarás a
él; él será cabeza y tú serás cola.
45. Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones p te
perseguirán y te alcanzarán hasta que seas destruido, porque no
habrás obedecido la voz del Eterno, tu Dios, guardando sus mandamientos
y sus estatutos que El te ordenó;
46. y ellas (las maldiciones) serán para ti por señal y
por maravilla, como también en tu descendencia para siempre.
47. En trueque de no haber servido al Eterno, tu Dios, con
alegría y con regocijo de corazón cuando abundaba todo,
48. servirás a tus enemigos que el Eterno enviará contra
ti, (les servirás) en hambre, y en sed, y en desnudez, y en necesidad de
todo; y él colocará un yugo de hierro sobre tu cuello, hasta que
te haya destruido.
49. Alzará el Eterno sobre ti una nación que viene de
lejos, desde el extremo de la tierra, a la manera que vuela el águila;
nación cuya lengua no entenderás;
50. nación grosera, que no tendrá respeto al anciano, y
del muchacho no tendrá compasión;
51. y ella comerá la cría de tus animales y el fruto de tu
tierra hasta que seas destruido, porque no dejará renacer para ti
cereal, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni rebaños
de tus ovejas, hasta que te haya exterminado.
52. Te sitiará en todas tus ciudades, hasta hacer caer los muros
altos y fuertes en que confiabas, en toda tu tierra; y te sitiará en
todas tus ciudades, en toda la tierra que te habrá dado el Eterno, tu
Dios.
53. Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de
tus hijas que te hubiere dado el Eterno, tu Dios, por causa del asedio y la
estrechez con que te oprimirá tu enemigo.
54. El hombre tierno y muy mimado entre vosotros, su ojo será
maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el
resto de sus hijos que le quedaren,
55. para no dar a ninguno de ellos de la carne de sus hijos que
él comerá, por no haberle quedado nada en el asedio y en la
estrechez con que te oprimirá tu enemigo, dentro de todas tus ciudades.
56. La (mujer) tierna y mimada en medio de ti, que por mimo y delicadeza
no probó a poner la planta de su pie sobre el suelo, su ojo será
maligno para con el hombre de su seno, y para con su hijo y su hija,
57. así como para sus hijos muy pequeños (que se
arrastran) entre sus pies y para sus hijos que hubiere parido; porque ella sola
los comerá ocultamente en la falta de todo, en el asedio y en la
estrechez con que te oprimirá tu enemigo dentro de tus ciudades.
58. Si no guardares para cumplir todas las palabras de esta Ley, las que
están escritas en este libro, para que temas este nombre glorioso y
temible, al Eterno, tu Dios,
59. hará el Eterno que tus heridas y las heridas de tu
descendencia sean diferentes a las de los demás; fieles (al mandato de
Dios), enfermedades malignas y fieles.
60. Y volverá a traer sobre ti todas las dolencias de Egipto de
que tuviste temor, y ellas se te pegarán.
61. También todas las enfermedades y todas las heridas que no
están escritas en este Libro de la Ley, las traerá el Eterno
sobre ti, hasta que seas destruido.
62. Y quedaréis pocos hombres, después de haber sido
vosotros como las estrellas del cielo en muchedumbre, porque tú no
obedeciste la voz del Eterno, tu Dios.
63. Y sucederá que así como se regocijaba. el Eterno en
vosotros para haceros bien y para multiplicaros, así hará
regocijar el Eterno (a vuestros enemigos) para haceros perecer y para
destruiros, y seréis arrancados de sobre la tierra adonde vais pa
64. Y te esparcirá el Eterno entre todos los pueblos, desde un
extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; y servirás
allí a otros pueblos servidores de otros dioses que no has conocido ni
tú ni tus padres, (dioses) de palo y de piedra.
65. Y entre aquellas naciones no tendrás reposo, ni habrá
descanso para la planta de tu pie; pues allí te dará el Eterno
corazón agitado, y desesperanza de salvación, y dolor de alma.
66. Y tu vida estará como en suspenso ante ti; pues te
atemorizarás de noche y de día., y no tendrás garantizada
tu manutención.
67. Por la mañana dirás: " ¡Ojalá fuera
como la tarde de ayer! " y por la tarde dirás:
"¡Ojalá fuera como esta mañana!", por el temor de
tu corazón que sentirás y por la. visión que verás
con tus ojos.
68. Y el Eterno te hará volver en cautiverio a Egipto en
navíos, de cuyo camino yo te dije : "no volverás más
a verle", y allí desearéis ser vendidos por esclavos y por
esclavas a vuestros enemigos y no habrá quién os compre, (porque
seréis condenad
El Pacto
69. Estas son las palabras del pacto que el Eterno ordenó a
Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moav,
además del pacto que celebró con ellos en Horev.
Ultimo Discurso de Moisés
1.
Y llamó Moisés a
todo Israel y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que hizo el Eterno
delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto al Faraón, y a todos sus
siervos y a toda su tierra,
2.
las grandes pruebas que han
visto tus ojos, las señales y aquellas grandes maravillas;
3.
pero hasta el día de hoy
no os ha dado el Eterno corazón que entienda, ni ojos que vean, ni
oídos que oigan.
4.
Y yo os he conducido cuarenta
años por el desierto; no han envejecido los vestidos sobre vosotros, ni
se ha gastado el calzado sobre tu pie.
5.
No habéis comido pan ni
habéis bebido vino nuevo ni añejo; para que supieseis que Yo soy
el Eterno, vuestro Dios.
6.
Y cuando llegasteis a este
lugar, salió Sijón, rey de Jeshbón, y Og, rey de
Bashán, a nuestro encuentro, para hacernos guerra, y les herimos,
7.
y apoderándonos de su
tierra la dimos por herencia a los rubenitas y a los gaditas y a la media tribu
de Manasé.
8.
Y guardaréis las
palabras de este pacto y las cumpliréis, para que prosperéis en
todo lo que hiciereis.
Renovación del Pacto
9.
Vosotros todos estáis
hoy presentes ante el Eterno, vuestro Dios: los cabezas de vuestras tribus,
vuestros ancianos y vuestros guardias, con todos los hombres de Israel;
10. vuestros niños, vuestras mujeres y el extranjero que
está en medio de tus campamentos, desde tu leñador hasta tu
aguador;
11. para que entren en el pacto del Eterno, tu Dios, y en el juramento
que el Eterno, tu Dios, celebra hoy contigo.
12. a fin de confirmarte hoy por el pueblo suyo, y para que El sea para
ti Dios, como te ha hablado y como El ha jurado a tus padres, a Abraham, a Isaac
y a Jacob.
13. Y no solamente con vosotros yo hago este pacto y este juramento,
14. sino con aquél que está aquí con nosotros hoy
delante del Eterno, nuestro Dios, y también con aquél que no
está aquí hoy con nosotros;
15. porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de
Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por donde
habéis pasado;
16. y habéis visto las abominaciones de ellas, y sus
ídolos de palo y piedra, y los de plata y oro, que había entre
ellos;
17. no sea que haya en medio de vosotros hombre, o mujer, o familia, o
tribu, cuyo corazón se aparte hoy del Eterno, nuestro Dios, para ir a
servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya en medio de vosotros
raíz que produzca hierba amarga y hiel;
18. y suceda que al oír las palabras de este juramento de
maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: "yo
tendré paz aunque ande conforme al buen parecer de mi corazón,
pues yo agregare a aquél que así pensare, el castigo de los pecados
involuntarios a
19. No querrá el Eterno perdonarle, sino que entonces
humeará la ira del Eterno y su celo contra el tal hombre, y
vendrá a asentarse sobre él toda la maldición escrita en
este libro, y el Eterno borrará su nombre de debajo de los cielos;
20. y el Eterno le separará de entre todas las tribus de Israel
para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este Libro de
la Ley.
21. De manera que dirán las generaciones venideras, vuestros
hijos que surjan después de vosotros, y el extranjero que viniere de
tierra lejana, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades
de que le habrá herido el Eterno;
22. viendo que toda su tierra está como abrasada de azufre y sal,
que no se siembra y que nada produce, ni crece en ella hierba alguna, como
sucedió en la ruina de Sodoma y Gomorra, Admá y Tzeboím,
las cuales destruyó el Eterno en su ira y en su ardiente furo
23. viendo esto, todas las naciones dirán: "¿Por
qué ha hecho el Eterno así a esta tierra? ¿Cuál fue
la causa del furor de esta ira tan grande?"
24. Y se les responderá: "Porque abandonaron el pacto del
Eterno, Dios de sus padres, que El celebró con ellos cuando les
sacó la tierra de Egipto;
25. y fueron y sirvieron a otros dioses, y se postraron ante ellos;
dioses que no conocieron, y no recibieron de ellos ningún provecho.
26. Por tanto, se encendió la ira del Eterno contra aquella
tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;
27. y con ira, con ardor y con gran indignación, el Eterno les ha
desarraigado de su tierra, y les ha arrojado a tierra ajena, como hoy se
ve".
28. Las cosas secretas pertenecen al Eterno, nuestro Dios; mas las
reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que
pongamos por obra todas las palabras de esta Ley.
Arrepentimiento y Restauración
1.
Y sucederá que cuando
hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la
maldición que puse delante de ti, y te acordares de ellas en tu
corazón, estando entre todas las naciones adonde te hubiere arrojado el
Eterno, tu Dios,
2.
y te volvieres al Eterno, tu
Dios, y obedecieres su voz conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y
tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
3.
entonces te traerá el
Eterno, tu Dios, con El de tu cautiverio, y se compadecerá de ti y te
hará volver juntándote de entre todas las naciones adonde te
hubiere esparcido el Eterno, tu Dios.
4.
Aunque tu destierro estuviere
en el extremo del cielo, de allí te recogerá el Eterno, tu Dios,
y de allí te tomará,
5.
y te traerá el Eterno,
tu Dios, a la tierra que poseyeron tus padres, y tu la poseerás; y El te
hará bien y te multiplicará más que a tus padres.
6.
Y el Eterno, tu Dios,
circuncidará (abrirá) tu corazón y el corazón de tu
descendencia, para que ames al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y
con toda tu alma, a fin de que vivas
7.
Y pondrá el Eterno, tu
Dios, todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te aborrecen,
los cuales te han perseguido.
8.
Y así te volverás
y obedecerás la voz del Eterno, y cumplirás todos sus
mandamientos que yo te ordeno hoy.
9.
Y el Eterno, tu Dios, te
hará abundar en toda obra de tu mano, en el fruto de tu vientre y en la
cría de tus animales y en el fruto de tu tierra, para bien, porque
volverá el Eterno a regocijarse sobre ti para bien, como se regocijaba
sobre tus padres;
10. esto cuando obedecieres la voz del Eterno, tu Dios, guardando sus
preceptos y sus estatutos que están escritos en este Libro de la Ley;
cuando te hayas vuelto al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y con
toda tu alma.
Disponibilidad de la Torah
11. Porque este mandamiento que te ordeno hoy no te es encubierto ni
está lejos de ti;
12. no está. en el cielo para que digas: ¿Quién
subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá, y nos hará
oírlo para que lo cumplamos''
13. Ni está más allá del mar para que digas:
¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo
traerá, y nos hará oírlo para que lo cumplamos?
14. sino que la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu
corazón, para que la pongas por obra.
Libre Albedrío
15. Mira que pongo hoy delante de ti la vida y el bien, y la muerte y el
mal;
16. por lo que te ordeno hoy que ames al Eterno, tu Dios, que andes en
sus caminos y que guardes sus preceptos y sus estatutos y sus juicios, para que
vivas y te multipliques, y para que el Eterno, tu Dios, te bendiga en la tierra
a donde vas para poseerla.
17. Mas si se desviare tu corazón de modo que no quieras
escuchar, y errares y te postrares ante otros dioses y les sirvieres,
18. yo os declaro el día de hoy que ciertamente
pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra
hacia la cual vosotros vais, pasando el Jordán, para poseerla.
19. Tomo hoy a los cielos y a la tierra por testigos contra vosotros, de
que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la
maldición; escogerás pues la vida para que vivas, tú y tu
descendencia,
20. amando al Eterno, tu Dios, obedeciendo su voz y adhiriéndote
a El (a sus cualidades), pues eso es tu vida y la prolongación de tus
días, a fin de que habites en la tierra que juró el Eterno a tus
padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que les había de dar.
Un Líder Nuevo
1.
Y fue pues Moisés y
habló estas palabras a todo Israel,
2.
y les dijo: Hoy completo ciento
veinte años de edad; no podré ya salir ni entrar más; y el
Eterno me ha dicho: "Tu no pasarás este Jordán".
3.
El Eterno, tu Dios, El
pasará delante de ti; El destruirá estas naciones de delante de
ti, y tú las desterrarás; Josué, él pasará
delante de ti, como lo ha. dicho el Eterno.
4.
Y hará el Eterno con
ellas como hizo con Sijón y Og, reyes de los emoreos, y con su tierra, a
quienes destruyó.
5.
Así pues, las
entregará el Eterno delante de vosotros, para que hagáis con
ellas conforme a todo este mandamiento que os he ordenado.
6.
Esforzaos y tened mínimo
; no temáis ni os atemoricéis delante de ellas, porque el Eterno,
tu Dios, es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.
Josué; La Torah
7.
Y llamó Moisés a
Josué y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y ten
ánimo, porque tú entraras con este pueblo en la tierra que
juró el Eterno a sus padres que les daría, y tú se la.
harás heredar.
8.
Y el Eterno es el que va
delante de ti, El estará contigo; no te dejará ni te
desamparará; no temas pues ni te atemorices.
9.
Y escribió Moisés
esta Ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca
del pacto del Eterno, y a todos los ancianos de Israel.
10. Y les ordenó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete
años, en el tiempo fijado del primer año del año
sabático, en la fiesta de las cabañas,
11. cuando viniere todo Israel a comparecer ante el Eterno, tu Dios, en
el lugar que El escogiere, leerás esta Ley delante de todo Israel, a
oídos de ellos.
12. Congregarás al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los
niños, y a tu extranjero que habita dentro de tus ciudades, para que
oigan y aprendan, y así teman al Eterno, vuestro Dios, y guarden todas
las palabras de esta Ley para cumplirlas;
13. y para. que los hijos de ellos que no tuvieron conocimiento de estas
cosas, oigan y aprendan a temer al Eterno, vuestro Dios, todos los días
que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar
posesión de ella.
Preparativos Finales
14. Y dijo el Eterno a. Moisés: He aquí que se aproximan
tus días para morir; llama a Josué y presentaos en la tienda de
asignación, parra que Yo le ordene. Y fueron Moisés y
Josué y se presentaron en la tienda. de asignación.
15. Y apareció el Eterno en la tienda, en la columna de nube; y
se puso la columna de nube sobre la puerta de la tienda.
16. Y dijo el Eterno a Moisés: He aquí que tú
estás a punto de yacer con tus padres; y se levantará este pueblo
y errará en pos de los dioses extraños, los de la tierra en medio
de la cual él va a entrar; y me dejará y violará el pacto
que hice con él.
17. Entonces se encenderá mi ira contra él en aquel
día, y los abandonaré, y esconderé mi rostro de ellos, de
manera que será consumido, y le alcanzarán muchos males y
angustias; de modo que Dirá en aquel día: Ciertamente por no
estar mi Dios en medio de mí,
18. Y Yo ciertamente habré escondido mi rostro en aquel
día, por todo el mal que él habrá hecho, por haberse
vuelto a otros dioses.
19. Y ahora, escribí para vosotros este cántico, y
enséñalo tú a los hijos de Israel poniéndolo en su
boca, para que este cántico me sirva de testimonio contra los hijos de
Israel.
20. Porque cuando a este pueblo le hubiere introducido Yo en la tierra
que juré a sus padres, la cual mana leche y miel, y él hubiere
comido y se hubiere saciado y engordado, se volverá a otros dioses y les
servirán y me irritarán y violarán mi pacto.
21. Y sucederá que cuando les hubieren alcanzado muchos males y
angustias, este cántico responderá contra ellos como testigo,
porque no será olvidado de la boca de su descendencia. Porque Yo conozco
su inclinación en virtud de la cual obra hoy, aún antes de q
22. Y escribió Moisés este cántico en aquel
día, y lo enserió a los hijos de Israel.
23. Y (el Eterno) ordenó a Josué, hijo de Nun, y le dijo:
Esfuérzate y ten ánimo, porque tú llevarás a los
hijos de Israel a la tierra que les tengo jurada; y Yo estaré contigo.
24. Y aconteció que habiendo acabado Moisés de escribir
las palabras de esta Ley en un libro hasta que las hubo concluido,
25. ordenó Moisés a los levitas que llevaban el arca del
pacto del Eterno, diciendo:
26. Tomad este Libro de la Ley y ponedlo al lado del arca del pacto del Eterno, vuestro
Dios, para que quede allí por testimonio contra ti,
27. porque conozco tu rebeldía y tu dura cerviz; he aquí
que estando yo todavía vivo en medio de vosotros, rebeldes habéis
sido para con el Eterno; ¿cuánto más lo seréis
después de mi muerte?
28. Gongregadme a todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros
guardias, para que yo diga en su presencia estas palabras, y ponga a los cielos
y a la tierra por testigos contra ellos.
29. Porque yo sé que después de mi muerte os
corromperéis ciertamente, y os apartaréis del camino que os he
ordenado, y así os sobrevendrá el mal en los días
venideros, cuando hayáis hecho lo que es malo a los ojos del Eterno,
provocándole a ira con las obras
30. Moisés dijo en presencia de toda la congregación de
Israel las palabras del cántico hasta su conclusión.
El Canto de Moisés
1.
¡Escuchad, oh cielos, y
hablaré; y oiga la tierra
los dichos de mi boca!
2.
Gotee como llovizna mi
doctrina; caiga como el rocío mi discurso, como viento de lluvia sobre
el césped y como gotas de lluvia sobre la hierba.
3.
Cuando yo mencione el nombre
del Eterno, dad grandeza a nuestro Dios.
4.
Aunque El sea la Roca (el
fuerte) perfecta es su obra, porque todos sus caminos son justicia; Dios es
fiel y sin iniquidad, justo y recto es El.
5.
Cuando pecan se hacen mal a
sí mismos y no a Dios; no procediendo correctamente dejan de ser
considerados sus hijos, y ese es su defecto: son generación tortuosa y
torcida.
6.
¿Es así como
pagáis al Eterno, oh pueblo insensato y nada sabio? Ciertamente es EI tu
padre que te redimió; El te hizo y te estableció.
7.
Recuerda los días de la
antigüedad; considera los años de muchas generaciones, pregunta a
tu padre y él te informará, a tus ancianos, y ellos te lo
dirán;
8.
cuando el Altísimo
distribuía herencias a las naciones, cuando separaba a los hijos de los
hombres, fijó los límites de los pueblos por causa del
número de los hijos de Israel.
9.
Porque la porción del
Eterno es su pueblo; Jacob es parte de su herencia.
10. Proveyó sus necesidades en la tierra del desierto, y en el
yermo solitario lleno de aullidos; le tendió en torno su
protección, le instruyó, le guardó como a la niña
de su ojo.
11. Como un águila que despierta a su nidada, que revolotea sobre
sus polluelos y extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas,
12. así el Eterno solo le guió sin la ayuda de nadie, y no
hubo fuerza en ningún dios extraño que le combatiese (a Israel).
13. Le hizo subir sobre las alturas de la tierra, y comer los renuevos
del campo; y le amamantó con miel de la peña y con aceite de
olivos que crecen entre los pedernales;
14. le dio manteca de vacas y leche de ovejas, con lo mejor de los corderos
y carneros del Bashán, y machos cabríos, y trigo graso como
gordura de riñones; y vino de uva semejante a la sangre bebió.
15. Mas engordó Yeshurún (Israel) y dio coces -engordaste,
engruesaste y de gordura te cubriste- y abandonó al Dios que le hizo, y
menospreció la Roca de su salvación.
16. Con dioses extraños provocaron su celo, con obras abominables
le irritaron.
17. Sacrificaron a los demonios, que no tienen poder divino, a dioses
que no conocieron, nuevos dioses recién aparecidos, por los cuales no se
estremecieron vuestros padres.
18. De la Roca que te engendró no hiciste caso, y te olvidaste
del Dios que te hizo salir del vientre materno.
19. Y vio el Eterno y se irritó, porque le habían
provocado sus hijos y sus hijas.
20. Y dijo: Yo ocultaré mi rostro de ellos; veré las
calamidades que les alcanzarán al fin; porque generación perversa
es, son hijos en quienes no hay lealtad.
21. Ellos me provocaron celo con lo que no es Dios, provocaron mi ira
con sus vanas adoraciones; y Yo provocaré su ira con un pueblo insignificante,
con una nación insensata los irritaré.
22. Porque se ha encendido un fuego en mi ira que arderá contra
vosotros hasta lo más hondo del infierno; y consumirá la tierra y
sus productos, y abrasará los fundamentos de los montes.
23. Amontonaré sobre ellos males; mis saetas agotaré
contra ellos;
24. consumidos serán por el hambre, atacados por los demonios y
tajados por el demonio Merirí; y dientes de bestias enviaré sobre
ellos, con veneno de lo que se arrastra por el polvo.
25. Por fuera los exterminará la espada, y dentro de las
cámaras el pavor, tanto al mancebo como a la virgen, al niño de
pecho como al hombre cano.
26. Yo diría: los abandonaré a su propio destino,
haré cesar de entre los hombres la memoria de ellos;
27. esto haría Yo si no recelase la ira del enemigo contra ellos;
quizá se ilusionen sus enemigos y digan: "Nuestra mano es poderosa,
y no es el Eterno quien ha hecho todo esto".
28. Pues los enemigos son una nación a quien le falta juicio, y
no hay en ellos entendimiento.
29. ¡Si ellos fueran sabios comprenderían esto, y
entenderían las calamidades que vendrán sobre Israel!
30. (Si no fuese así) ¿cómo perseguiría uno
a mil y dos pondrían en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera
vendido y el Eterno no los hubiera entregado?
31. Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca; sin embargo
nuestros enemigos nos juzgan.
32. (Yo pensaba destruir a Israel), pues su vid (obras) es como la vid
de Sodoma y como los productos de los campos (obras malas) de Gomorra; sus uvas
son uvas emponzoñadas; por eso ellos merecen amargura.
33. Como el veneno de las serpientes será la copa de la bebida de
sus calamidades, y el cabeza de sus enemigos será cruel.
34. Por cierto, el fruto de sus obras malas está guardado
conmigo, sellado en mis depósitos.
35. Conmigo está la venganza y la retribución; les
retribuiré al tiempo en que resbale su pie, porque el día de su ruina
está próximo, y su destino se apresura a llegar.
36. Cuando sucedieren estas cosas por parte del Eterno, por amor a sus
siervos El cambiará de parecer; cuando viere que el poder del enemigo se
fortalece y no hay quien les dirija y quien les ayude,
37. el Eterno dirá sobre ellos: ¿Dónde están
sus dioses, la roca en que se refugiaban,
38. de cuyos sacrificios comían la grosura y de cuyas libaciones
bebían el vino'' irgue se levanten ellos y os ayuden, y os sirvan a
vosotros de abrigo!
39. Ved ahora (por el castigo) que Yo rebajo y Yo exalto, y que no hay
otro dios conmigo. Yo hago morir y hago vivir, Yo hiero y Yo curo; y no hay
quien pueda librar de mi mano a los que pecan contra Mí.
40. Porque (en mi ira) alzo mi mano hacia Mi mismo en señal de
juramento, y digo: "Tan cierto como Yo existo para siempre,
41. Yo afilaré el filo de mi espada, y mi mano
empuñará el juicio para retribuir con venganza a mis adversarios,
y a los que me odian retribuiré.
42. Embriagaré mis saetas con sangre del enemigo, y mi espada
comerá su carne; esto haré por la iniquidad del derramamiento de
sangre de los muertos y cautivos, y me cobraré, desde el inicio de las
persecuciones, de los enemigos de Israel".
43. Entonces loarán las naciones al pueblo de Dios, porque
vengará la sangre de sus siervos y retribuirá la venganza a sus
adversarios; así consolará a su pueblo y a su tierra.
Presentación del Canto
44. Y vino Moisés y dijo todas las palabras de este
cántico a oídos del pueblo, él y Josué, hijo de
Nun.
45. Y cuando Moisés hubo acabado de hablar todas estas palabras a
todo Israel,
46. les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas estas palabras que
testifico contra vosotros hoy; para que las recomendéis a vuestros hijos
a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley.
47. Porque ésta no es cosa vana de vuestra parte, sino que es
vuestra misma vida; y por medio de esto prolongaréis vuestros
días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar
posesión de ella.
Anuncio de la Muerte de Moisés
48. Y el Eterno habló a Moisés en aquel mismo día,
diciendo:
49. Sube a esta montaña de Avarim, al monte Nevó que
está en la tierra de Moab, que está frente a Jericó; y
mira la tierra de Canaán que Yo doy a los hijos de Israel en
posesión;
50. y muere en el monte al
que has de subir, y sé reunido a tu pueblo, así como murió
Aarón, tu hermano, en el monte Hor, y fue reunido a su pueblo;
51. porque prevaricasteis contra Mí en medio de los hijos de Israel
junto a las aguas de Merivá en Cadesh, en el desierto de Tzin, y porque
hicisteis que Yo no fuera santificado
en medio de los hijos de Israel.
52. Por lo cual verás de lejos la tierra, pero allí no
entrarás; a la tierra que Yo estoy dando a los hijos de Israel.
Moisés Bendice las Tribus: Rubén
1.
Y ésta es la
bendición con que Moisés, varón de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de su
muerte.
2.
Y dijo: El Eterno vino del
Sinay, y desde Seír les alboreó; apareció desde el monte
Parán, y con El había parte de las decenas de miles de los
ángeles de santidad. Escrita con su mano derecha les dio Ley desde en
medio del fuego.
3.
También amó a los
pueblos; todas las almas de los santos están en tu poder, oh Eterno;
porque ellos (sus almas) estuvieron al pie del monte Sinay, y tomaron sobre
ellos el yugo de tus preceptos.
4.
La Ley que nos encargó
Moisés, herencia es para la congregación de Jacob.
5.
Y El fue Rey de Yeshurún
(Israel) siempre que se congregaron las cabezas del pueblo en paz, junto con
las tribus de Israel.
6.
¡Viva la tribu de
Rubén y no muera de ella ninguno en la guerra, y que haya de sus hombres
el mismo número a su vuelta!
Judá
7.
Y esta bendición sea
también para Judá; y dijo: ¡Oye, oh Eterno, la voz de
Judá y hazlo regresar de la guerra en paz a su pueblo; sus manos le
basten y se Tú su auxilio contra sus adversarios!
Leví
8.
Y por Leví dijo: Tus
Tummim y tus Urim sean para el hombre en que haya benignidad, pues lo probaste
en Massá y lo encontraste perfecto; y lo examinaste en las aguas de
Merivá y lo hallaste fiel;
9.
aquél que no hizo
excepción por ser su abuelo materno, sus hermanos de madre o los hijos
de su hija, cuando todos éstos pecaron con el becerro de oro, pues
él guardó tu palabra y tu alianza observó.
10. Ellos pues, son merecedores de enseñar tus juicios a Jacob, y
tu Ley a Israel pondrán incienso de especias delante de Ti, y
holocaustos sobre tu altar.
11. ¡Bendice, oh Eterno, sus bienes, y el sacrificio de sus manos
recibe con agrado! ¡Destroza los lomos de los que se alzan contra
él y de los que le aborrecen, para que no se levanten más!
Benjamín
12. Por Benjamín dijo : El amado del Eterno habitará
seguro junto a El; (Dios) le protegerá para siempre, y entre sus hombros
(abajo de la cumbre del monte) estará la morada de Dios.
José
13. Y por José dijo: Bendecida del Eterno sea su tierra, con los
más preciosos dones de los cielos: con el rocío y con la
fertilidad de las honduras que abajo yacen;
14. y con los más preciosos productos endulzados por el calor del
sol, y con los más preciosos frutos madurados por la influencia de la
luna;
15. y con las primicias de los frutos madurados en sus montes antiguos,
y con los más preciosos frutos que nunca cesan de crecer en las colinas
eternas;
16. y con las cosas más preciosas de la tierra y de todo su
contenido; y con la benevolencia del Eterno que apareció en la zarza;
vengan estas bendiciones sobre la cabeza de José y sobre la coronilla de
aquél que fue separado de sus hermanos.
17. Un gran rey Josué) saldrá de él, fuerte como un
buey, y sus cuernos serán como los del unicornio; con ellos
corneará pueblos hasta los confines de la tierra, y ellos son las
decenas de miles que exterminará Josué), descendiente de
Efraín, y ellos son los
Zebulón; Isajar
18. Y por Zebulón dijo: Regocíjate, oh Zebulón, en
tus salidas (marítimas), y tú, Isajar, en tus tiendas.
19. Los pueblos serán congregados en el monte (Moriá), y
allí ofrecerán sacrificios de justicia; porque abundancia de los
bienes que vienen de los mares chuparán, y los tesoros que esconden las
arenas.
Gad
20. Y por Gad dijo: ¡Bendito aquél que ensancha el
territorio de Gad hacia el oriente! Como león morará, y
desgarrará de una vez el brazo y la mollera.
21. Y proveyó la primera parte para sí, porque allí
le fue reservada la porción del campo donde será sepultado el
legislador (Moisés), cuya sepultura. será encubierta de todos. Y
cuando marchare al frente del pueblo, las justicias del Eterno
ejecutará, y sus
Dan, Naftalí
22. Y por Dan dijo: Dan es cachorro de león, en cuya herencia
está el Jordán que sale del Bashán.
23. Y por Naftalí dijo: Naftali, cuya tierra sacia cumplidamente
a sus habitantes, está llena. de la bendición del Eterno. Hereda,
oh Naftalí, el mar de Galilea y la parte del sur.
Asher; Todo Israel
24. Y por Asher dijo: ¡Bendecido en hijos sea Asher; sea
favorecido de sus hermanos y bañe en aceite su pie!
25. Tu tierra está cerrada por montes de donde se extrae el
hierro y el cobre. Como los días de tu mocedad sean los días de
tu vejez.
26. Sabe, oh Yeshurún (Israel) que no hay semejante a tu Dios, el
que viene cabalgando sobre los cielos en tu auxilio, y con su gloria monta los
cielos.
27. El Dios de la antigüedad para su morada escogió los
cielos, teniendo por debajo los brazos de los poderosos del mundo. El mismo
echa delante de ti el enemigo y te dice: !Destrúyelo!
28. E Israel pues, habitará seguro, conforme a la
bendición de Jacob, en la tierra del grano y del mosto; también
sus cielos destilarán el rocío.
29. ¡Dichoso eres, oh Israel!
¡Quién como tú, pueblo cuya salvación viene
del Eterno, que es el escudo de tu auxilio, que también es la espada de
tu grandeza? Por lo que tus enemigos te mentirán de miedo, y tú
sobre sus alturas pisarás.
Moisés Muere
1.
Y subió Moisés a
las planicies de Moab, al monte Nevó, a la cumbre del Pisgá
(colina) que está frente a Jericó; y el Eterno le hizo ver toda
la tierra, desde Guindad hasta Dan,
2.
y todo Naftalí, y la
tierra de Efraín y de Manasé, y toda la tierra de Judá,
hasta el mar del oeste;
3.
y la tierra del sur, y la
planicie, y el valle de Jericó, ciudad de las palmas, hasta
Tzóar.
4.
Y le dijo el Eterno: Esta es la
tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu
descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas
allí no pasarás.
5.
Y murió allí
Moisés, siervo del Eterno; en la tierra de Moab, conforme al dicho del
Eterno.
6.
Y lo sepultó en el
valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-Peor; y no ha sabido hombre alguno el
lugar de su sepultura hasta el día de hoy.
7.
Y era Moisés de edad de
ciento veinte años cuando murió; su vista no se le
oscureció ni decayó el esplendor de su rostro.
8.
Y los hijos de Israel lloraron
a Moisés, en las planicies de Moab, por treinta días; así
se cumplieron los días del llanto del luto por Moisés.
9.
Y Josué, hijo de Nun,
estaba lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés
había puesto sus manos sobre él; y le obedecieron los hijos de
Israel, e hicieron como el Eterno había ordenado a Moisés.
10. Y no se levantó más en Israel profeta alguno como
Moisés, a quien el Eterno apareciera cara a cara,
11. en cuanto a todas las señales y maravillas que el Eterno le
envió a hacer en la tierra de Egipto contra Faraón, y contra
todos sus siervos, y contra toda su tierra;
12. ni en cuanto a todo aquel poder fuerte, y a todos los grandes
milagros en el temible desierto que hizo Moisés a los ojos de todo
Israel.