Introducción

 

 

1.      Estas son las palabras  que habló Moisés a todo Israel, de este lado del Jordán, con relación al desierto,  a la Aravá (planicie), (al lugar que está) frente al mar Rojo, (al lugar que está) entre Parán y Tofel, y (con relación a) Lavá

 

2.      Jornada de once días hizo Israel desde Jorev, por el camino de la montaña de Seír, hasta Cadesh Barnea.

 

3.      Y aconteció en el cuadragésimo año, en el mes undécimo, el primero del mes, que habló Moisés a los hijos de Israel conforme a todo lo que había ordenado el Eterno acerca de ellos;

 

4.      después de que hubo herido a Sijón, rey de los amoreos, que habitaba en Jeshbón, y a Og, rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot, en Edrei.

 

5.      De este lado del Jordán, en la tierra de Moav, comenzó Moisés a explicar esta ley, diciendo:

 

6.      El Eterno, nuestro Dios, nos habló en Jorev, diciendo: Bastante tiempo habéis permanecido en este monte;

 

7.      volveos y partid e id a la montaña de los emoreos y a todos sus lugares vecinos, situados en la Aravá, en la serranía, en el valle, en el Neguev (sur) y en la costa del mar, hasta la tierra del cananeo, y al Líbano hasta el gran río, el río Eúfrates.

 

8.      Ved que pongo delante de vosotros la tierra, entrad y poseed la tierra que juró el Eterno a vuestros padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que se la daría a ellos y a su descendencia después de ellos.

 

9.      Y os hablé en aquel tiempo, diciendo: No puedo yo solo llevar la carga de vosotros.

 

10.  El Eterno, vuestro Dios, os ha hecho numerosos; y heos aquí el día de hoy como estrellas del cielo en multitud.

 

11.  ¡El Eterno, Dios de vuestros padres, os acreciente mil veces más de lo que sois y os bendiga según habló a vosotros!

 

12.  ¿Cómo  he de sobrellevar yo solo vuestra molestia y vuestra carga y vuestra contienda?

 

13.  Tomad para vosotros hombres sabios e inteligentes y conocidos de vuestras tribus, y los pondré por cabezas vuestros.

 

14.  Y me respondisteis y me dijisteis: bueno es lo que dijiste para hacerlo.

 

15.  Y tomé a los cabezas de vuestras tribus, hombres sabios y conocidos, y los puse por cabezas sobre vosotros, jefes de miles, de cientos, jefes de cincuentenas y jefes de decenas, y guardas nombré para vuestras tribus.

 

16.  Y ordene a vuestros jueces, en aquel tiempo, diciendo: Oíd las causas entre vuestros hermanos, y juzgad con justicia entre cada uno y su hermano o su litigante.

 

17.  No conozcáis rostros en el juicio; al pequeño como al grande, del mismo modo oiréis; no temeréis a hombre alguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que fuere demasiado difícil para vosotros, la traeréis a mí y yo la oiré.

 

18.  Y os ordené en aquel tiempo todas las cosas que deberíais hacer.

 

19.  Y partimos de Jorev y anduvimos por todo aquel desierto grande y temible que visteis, por el camino de la montaña del emoreo, como nos había ordenado el Eterno, nuestro Dios; y así llegamos hasta Cadesh Barnea.

 

20.  Y yo os dije: Habéis llegado a la montaña del emoreo que el Eterno, nuestro Dios, nos va a dar.

 

21.  Mira: el Eterno tu Dios ha puesto ante tí la tierra; sube, toma posesión como te lo ha dicho el Eterno, Dios de tus padres; no temas ni te quebrantes.

 

22.  Y os llegasteis a mí todos vosotros y dijisteis: Enviemos hombres delante de nosotros que nos exploren la tierra y nos informen sobre su idioma, sobre el camino por donde hemos de subir y sobre las ciudades adonde hemos de entrar.

 

23.  Y agradó esto a mis ojos, y tomé de entre vosotros doce hombres, un hombre de cada tribu;

 

24.  y emprendieron la marcha y subieron a la montaña y llegaron hasta el torrente (valle) de Eshkol, y espiaron (la tierra).

 

25.  Y tomaron de las frutas del país en su mano, y nos las trajeron, y nos informaron sobre su idioma y dijeron: Buena es la tierra que el Eterno, nuestro Dios, nos da.

 

26.  Pero no quisisteis subir y fuisteis rebeldes contra la orden del Eterno, vuestro Dios,

 

27.  y murmurasteis en vuestras tiendas y dijisteis: Por habernos aborrecido el Eterno, nos sacó de la tierra de Egipto, a fin de entregarnos en mano del emoreo para destruirnos.

 

28.  ¿Adónde estamos nosotros subiendo? Nuestros hermanos han hecho que se nos derrita el corazón, diciendo; El pueblo es mayor y más fuerte que nosotros; las ciudades son grandes y fortificadas hasta los cielos; y también vimos allí hijos de gigantes.

 

29.  Entonces yo os dije: No os quebrantéis ni tengáis miedo de ellos.

 

30.  El Eterno, vuestro Dios, es el que va delante de vosotros; El mismo peleará por vosotros, así como todo lo que hizo por vosotros en Egipto, ante vuestros mismos ojos;

 

31.  y también en el desierto, donde viste cómo el Eterno, tu Dios, te llevó como lleva un hombre a su hijo, por todo el camino que anduvisteis hasta vuestra llegada a este lugar.

 

32.  Pero ni por esto creísteis  en el Eterno, vuestro Dios,

 

33.  que iba delante de vosotros en el camino para prepararos lugar donde pudierais acampar, de noche con fuego para mostraros el camino por donde habíais de andar, y de día con una nube.

 

34.  Y oyó el Eterno la voz de vuestras palabras, y se airó y juró, diciendo:

 

35.  No verá ni uno solo de estos hombres, de esta mala generación, la buena tierra que juré dar a vuestros padres;

 

36.  excepto Caleb, hijo de Yefunné, él la verá, y a él le daré la tierra que ha pisado, y a sus hijos, porque perseveró en seguir en el temor del Eterno.

 

37.  También contra mi se airó el Eterno por vuestra causa, diciendo: Tampoco tú entrarás allá;

 

38.  Josué, hijo de Nun, que está delante de ti, él entrará allá. Anímale, porque él hará que Israel la herede.

 

39.  Y vuestros niños, de quienes dijisteis que iban a ser una presa, y vuestros hijos que no conocieron hasta el día de hoy ni bien ni mal, ellos entrarán allá; porque a ellos la daré, y ellos la tomarán en posesión.

 

40.  Pero vosotros volveos y emprended la marcha hacia el desierto, en dirección al mar Rojo.

 

41.  Y me respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra el Eterno; nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que el Eterno, nuestro Dios, nos tiene ordenado. Y os ceñisteis cada cual sus armas de guerra, y os dispusisteis a subir a la montaña.

 

42.  Y el Eterno me dijo: Diles: No subáis ni peleéis, que Yo no estoy en medio de vosotros, no suceda que seáis derrotados delante de vuestros enemigos.

 

43.  Y yo os hablé pero no escuchasteis, sino que os rebelasteis contra el mandamiento del Eterno, y persististeis y subisteis a la montaña.

 

44.  Y salieron los emoreos que habitaban en aquella montaña, a vuestro encuentro; y os persiguieron como suelen hacer las abejas, y os derrotaron en Seír, hasta Jormá.

 

45.  Y volvisteis y llorasteis ante el Eterno; pero el Eterno no oyó vuestra voz ni os prestó oídos.

 

46.  Y habitasteis en Cadesh muchos años, igual al número total de años que estuvisteis en los otros lugares.

 

 

 

 

Introducción

 

 

1.      Y nos volvimos y partimos hacia el desierto,  en dirección al mar Rojo, como había hablado el Eterno. Y rodeamos la montaña de Seír durante muchos días.

 

 

Encuentro con Esaú

 

 

2.      Y me habló el Eterno, diciendo:

 

3.      Ya rodeasteis por mucho tiempo esta montaña; volveos hacia el norte.

 

4.      Y ordena al pueblo, diciendo: Vosotros vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seír, y ellos os temerán, mas vosotros guardaos bien,

 

5.      no contendáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni siquiera la huella de un pie; porque a Esaú di el monte de Seír por herencia.

 

6.      Alimento compraréis de ellos por dinero y comeréis, y también el agua compraréis de ellos por dinero y beberéis.

 

7.      Porque el Eterno, tu Dios, te ha bendecido con toda obra de tus manos,  pues El se ha hecho cargo de tu viaje por este gran desierto; estos cuarenta años el Eterno, tu Dios, ha estado contigo, y ninguna cosa te ha hecho falta.

 

 

Encuentro con Moav

 

 

8.      Así pasamos por (el lugar de) nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír, por el camino de la Aravá (planicie), desde Elat y desde Etzyón-Guéver. Y cambiamos de rumbo y pasamos por el camino del desierto de Moav.

 

9.      Y me dijo el Eterno: No hostilices a Moav y no le hagas guerra, porque no te daré de su tierra posesión alguna; porque a los hijos de Lot di Ar por posesión suya.

 

10.  Los emitas habitaban antes allí; pueblo grande y numeroso, y de alta talla como los gigantes.

 

11.  Estos también eran considerados, como los refaítas, gigantes, y los moabitas los llamaban emitas (terribles).

 

12.  Y en Seir habitaban antes los joritas, mas los hijos de Esaú los desterraron y los destruyeron de delante de sí, y habitaron en su lugar; así como lo hizo, (ha de hacer) Israel en la tierra de su herencia que el Eterno les dio.

 

13.  Ahora pues, levantaos y pasad el torrente de Zéred. Y pasamos el torrente de Zéred.

 

14.  Y los días que anduvimos desde Cadesh Barnea hasta que pasamos el torrente de Zéred, fueron treinta y ocho años, hasta que toda aquella generación de hombres de guerra fue consumida de en medio del campamento, según les había jurado el Eterno.

 

15.  Además la mano del Eterno fue contra ellos para exterminarlos  de en medio del campamento, hasta que fueron consumidos.

 

16.  Y sucedió que cuando ya hubieron acabado de morir todos aquellos hombres de guerra de entre el pueblo,

 

 

Encuentro con Ammón

 

 

17.  me habló el Eterno diciendo:

 

18.  Vas a pasar hoy por el territorio de Moav, por Ar,

 

19.  y llegarás frente a los hijos de Ammón. No los hostilices ni contiendas con ellos,  porque no te daré de la tierra de los hijos de Ammón posesión alguna, pues que a los hijos de Lot la he dado en posesión.

 

20.  Tierra de refaítas fue considerada también ésta; los refaítas habitaban antes en ella, y los ammonitas los llamaban zamzummitas,

 

21.  pueblo grande y numeroso, y de alta talla como los gigantes; pero el Eterno los destruyó delante de ellos, de manera que los desterraron y habitaron en su mismo lugar,

 

22.  del mismo modo que hizo el Eterno a favor de los hijos de Esaú que habitan en Seír, cuando destruyó a los joritas de delante de ellos, de manera que los desterraron y habitaron en su lugar hasta el día de hoy.

 

23.  Y a los hebeos que habitaban en Jatzerín hasta Gaza (Azá), los kaftoritas procedentes de Kaftor, los destruyeron y habitaron en su lugar.

 

24.  Levantaos y partid y pasad el torrente de Arnón. Mira que Yo he puesto en tu mano a Sijon el emoreo, rey de Jeshbón, a él y su tierra; comienza a desterrarlo y lucha con él en batalla.

 

25.  En este día comenzaré a imponer el terror y el miedo hacia ti sobre los pueblos que están bajo todo el cielo, los cuales oirán tu fama y temblarán y se atemorizarán delante de ti.

 

26.  Y envié mensajeros desde el desierto de Kedemot a Sijón, rey de Jeshbón, con palabras de paz, diciendo:

 

27.  Déjame pasar por tu tierra; por la calzada pública iré, no me desviaré a derecha ni a izquierda.

 

28.  Alimentos por plata me venderás y comeré, y agua por plata me darás y beberé; solamente pasaré con lo que es mío,

 

29.  así como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seír, y los moabitas que habitan Ar, hasta que haya pasado por el Jordán para ir a la tierra que el Eterno, nuestro Dios, nos da.

 

30.  Mas no quiso Sijón, rey de Jeshbón, dejarnos pasar junto a sí, porque el Eterno, tu Dios, endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón para entregarle en tu mano, como en el día de hoy.

 

 

Ultimos Episodios en el Desierto

 

 

31.  Y me dijo el Eterno: Mira que he comenzado a poner delante de ti a Sijón y su tierra; comienza pues a desterrarle para posesionarte de su tierra.

 

32.  Y salió Sijón a nuestro encuentro, él y todo su pueblo, a librar batalla en Yahatz.

 

33.  Y le entregó el Eterno, nuestro Dios, ante nosotros, y le herimos a el y a sus hijos y a todo su pueblo.

 

34.  Y tomamos todas sus ciudades en aquel tiempo, y destruimos totalmente cada ciudad con los hombres, mujeres y niños; no dejamos quién escapase,

 

35.  solamente las bestias tomamos por despojo, con el botín de las ciudades que habíamos tomado.

 

36.  Desde Aroer, que está sobre la ribera del torrente de Arnón, y la ciudad que está junto al torrente, hasta Guilad, no hubo ciudad que fuese demasiado fuerte para nosotros; todas ellas las entrego el Eterno, nuestro Dios, ante nosotros;

 

37.  tan sólo a la tierra de los hijos de Ammón no te aproximaste, ni a todo lo que está a la orilla del torrente del Yaboc; m a las ciudades de la montaña, ni a parte alguna de todo lo que ordenó el Eterno, nuestro Dios.

 

 

 

 

Ultimos Episodios en el Desierto

 

 

1.      Y nos volvimos y subimos por el camino de Bashán,  y salió Og,  rey de Bashán, a nuestro encuentro, él y todo su pueblo, a librar batalla en Edre-i.

 

2.      Y me dijo el Eterno: No tengas temor de él, porque lo entregué en tu mano, tanto a él como a todo su pueblo y su tierra. Y harás con él como hiciste con Sijón, el rey del emoreo que habitaba en Jeshkón.

 

3.      Y entregó el Eterno, nuestro Dios, en nuestra mano, también a Og, rey de Bashán, y a todo su pueblo; y le herimos hasta no quedar de los suyos quién escapase.

 

4.      Y tomamos todas sus ciudades en aquel tiempo; no hubo ciudad que no le tomásemos. Sesenta ciudades, toda la región de Argob (distrito real) del reino de Og, en Bashán.

 

5.      Todas éstas eran ciudades fortificadas, de muros altos, con puertas y trancas; sin contar las ciudades abiertas, en gran número.

 

6.      Y las destruimos  lo mismo que habíamos hecho con Sijón, rey de Jeshbón, aniquilando en cada ciudad a los hombres, a las mujeres y a los niños.

 

7.      Mas todas las bestias y el despojo de las ciudades, tomamos por presa para nosotros.

 

8.      Y en aquel tiempo tomamos del poder de los dos reyes emoreos, la tierra que está de esta arte del Jordán, desde el torrente de Arnón hasta el monte Jermón;

 

9.      los sidonitas llamaban al Jermón Siryón, pero los emoreos lo llamaban Senir;

 

10.  todas las ciudades de la llanura y todo el Guilad y todo el Bashán hasta Saljá y Edrei, eran ciudades del reino de Og en Bashán.

 

11.  Porque solamente Og, rey de Bashán, quedaba del resto de los refaítas. He aquí su cama, cama de hierro, de cierto está ella en Rabbat-Bené-Ammón; de nueve codos es su longitud y de cuatro codos su anchura, según el codo de un hombre.

 

12.  Y nos posesionamos de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, situada junto al torrente de Arnon, con la mitad de la montaña de Guilad y sus ciudades, lo di a los rubenitas y a los gaditas;

 

13.  mas el resto de Guilad con todo el Bashán, reino de Og, lo di a la media tribu de Manasé; o sea, la región de Argob (distrito real) con todo el Bashán, esto se llamaba la tierra de los refaítas.

 

14.  Yaír, hijo de Manasé, tomó toda la región de Argob (distrito real) hasta el confín de los gueshuritas y los maajatitas, y los llamó con su mismo, nombre, Bashán de las Aldeas de Yaír, hasta el día de hoy.

 

15.  Y a Majir di (el resto de) Guilad.

 

16.  Y a los rubenitas y a los gaditas di desde Guilad hasta el torrente de Arnón, con la mitad del torrente como término, y el pasaje para el otro lado del torrente hasta el río de Yaboc, límite de los hijos de Ammón;

 

17.  y la planicie y el pasaje para el otro lado del Jordán como límite desde el mar de Kinnéret hasta el mar de la planicie, el mar Salado, debajo de las vertientes de la Pisgá (colina), al oriente.

 

18.  Y os ordené en aquel tiempo (a los de dichas tribus), diciendo: El Eterno, vuestro Dios, os ha dado esta tierra para poseerla; armados pasaréis al frente de vuestros hermanos, los hijos de Israel, todos los hombres valerosos.

 

19.  Solamente vuestras mujeres y vuestros niños y vuestro ganado -pues sé que tenéis mucho ganado- quedarán en vuestras ciudades que os he dado

 

20.  hasta que el Eterno haya dado descanso a vuestros hermanos así como a vosotros, de modo que posean también la tierra que el Eterno, vuestro Dios, les va a dar al otro lado del Jordán; entonces volveréis cada uno a vuestra propia herencia que os he dado.

 

21.  Y a Josué ordené en aquel tiempo, diciendo: Tus ojos han visto todo lo que acaba de hacer el Eterno, vuestro Dios, a estos dos reyes; así hará el Eterno con todos los reinos por los cuales pasarás.

 

22.  No los temas; porque el Eterno, vuestro Dios, es el que pelea por vosotros.

 

 

Súplica de Moisés

 

 

23.  Y yo supliqué  al Eterno en aquel tiempo, diciendo:

 

24.  Eterno Dios, Tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano fuerte, pues ¿qué dios hay en el cielo o en la tierra que pueda hacer conforme a tus obras, y conforme a tus hechos extraordinarios?

 

25.  ¡Déjame pasar, te ruego, y veré la buena tierra que está más allá del Jordán, este buen monte  y el Líbano!

 

26.  Mas el Eterno se enojó contra mí por causa vuestra, y no me escuchó. Y me dijo el Eterno: ¡Basta!, no vuelvas a hablarme sobre este asunto.

 

27.  Sube a la cumbre de la Pisgá (colina) y alza los ojos hacia el occidente, y hacia el norte, y hacia el sur, y hacia el oriente, y contempla con tus ojos, porque no pasarás este Jordán.

 

28.  Y (cárdena a Josué y fortalécele y anímale,  porque él ha de pasar al frente de este pueblo, y él los hará poseer la tierra que tú verás.

 

29.  Y nos quedamos en el valle, frente a Bet-Peor.

 

 

 

 

Fundamentamentos de la Fe

 

 

1.      Y ahora, oh Israel, escucha. los estatutos y los juicios que os enseño, a fin de observarlos, para que viváis y entréis a heredar la tierra que el Eterno, vuestro Dios, os da.

 

2.      No añadiréis sobre la cosa que yo os ordeno, ni disminuiréis nada de ella; para que guardéis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, que yo os ordeno.

 

3.      Vuestros mismos ojos han visto lo que hizo el Eterno por causa de Baal-Peor; pues a todo hombre que siguió a Baal-Peor lo ha destruido el Eterno, vuestro Dios, de en medio de vosotros;

 

4.      y vosotros, que os adheristeis al Eterno, vuestro Dios, estáis todos vivos hoy.

 

5.      Ved que os enseñé estatutos y juicios, así como me ordenó el Eterno, mi Dios, para que así se hagan en medio de la tierra a donde estáis yendo para heredarla.

 

6.      Y los guardaréis y los cumpliréis, porque en esto consistirá vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de las naciones, las cuales oirán todos estos estatutos y dirán: Ciertamente es esta gran nación pueblo sabio y entendido.

 

7.      Porque ¿qué nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos a sí como lo está el Eterno, nuestro Dios, siempre que nosotros le invocamos?

 

8.      Y ¿qué nación es tan grande que tenga estatutos y juicios tan justos como toda esta Ley que os pongo delante hoy?

 

9.      Solamente guárdate a ti mismo y guarda tu alma mucho, no sea que te olvides de las cosas que han visto tus ojos, y se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; y las harás conocer a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

 

10.  (No te olvides de lo que vieron tus ojos) el día en que estuviste delante del Eterno, tu Dios, en Jorev, cuando me dijo el Eterno: Júntame al pueblo para que Yo le haga oír mis palabras, las que aprenderán para que me teman todos los días que vivieren sob

 

11.  Y os acercasteis y estuvisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta el centro de los cielos, y había oscuridad y nubes y tinieblas.

 

12.  Y habló el Eterno con vosotros de en medio del fuego; una voz que hablaba oísteis, mas no visteis figura alguna, tan sólo una voz.

 

13.  Y El os anunció su pacto, el cual os ordenó observar, o sea los diez mandamientos; y los escribió sobre dos tablas de piedra.

 

14.  Y a mí me ordenó el Eterno en aquel tiempo que os enseñase estatutos y juicios para que los cumplieseis en la tierra adonde vais a pasar para heredarla.

 

15.  Y guardaréis mucho vuestras almas (de error), porque no visteis figura alguna en el día que os habló el Eterno en Jorev, de en medio del fuego,

 

16.  no sea que os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, semejanza de cualquier ídolo, forma de hombre o de mujer;

 

17.  forma de bestia alguna que haya en la tierra; forma de ave alguna alada que vuele por el aire;

 

18.  forma de reptil alguno que se arrastre sobre el suelo; forma de pez alguno que nade en las aguas debajo de la tierra;

 

19.  no sea que alces tus ojos a los cielos y veas el sol, y la luna, y las estrellas, con todo el ejército de los cielos, y seas impulsado a postrarte ante ellos y darles culto; cosas que el Eterno, tu Dios, destinó para alumbrar a todos los pueblos que hay

 

20.  Y a vosotros os ha tomado el Eterno y os ha sacado del crisol de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de su herencia, como lo sois hoy.

 

21.  Y el Eterno se enojó contra mí por causa vuestra, y juró que no había de pasar el Jordán, ni de entrar en aquella buena tierra que el Eterno, tu Dios, te va a dar en posesión,

 

22.  por lo cual he de morir en esta tierra; yo no pasaré el Jordán. Y vosotros lo pasaréis y heredaréis aquella buena tierra.

 

23.  Guardaos no sea que olvidéis el pacto del Eterno, vuestro Dios, que El tiene hecho con vosotros, y os hagáis escultura alguna a semejanza de cualquiera cosa que te ha ordenado no hacer el Eterno, tu Dios.

 

24.  Porque el Eterno, tu Dios, es un fuego devorador, Dios celoso  es.

 

 

Devoción a Dios

 

 

25.   Cuando hubiereis engendrado hijos e hijos de hijos, y hubiereis estado largo tiempo en la tierra, y os corrompiereis e hiciereis esculturas a semejanza de cualquiera cosa, e hiciereis lo que es malo a los ojos del Eterno, tu Dios, para provocar

 

26.  pongo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra de que bien pronto pereceréis de sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para poseerla; no prolongaréis vuestros días en ella, sino que seréis destruidos.

 

27.  Y os esparcirá el Eterno entre las naciones, y quedaréis pocos en número entre las naciones adonde os llevará el Eterno.

 

28.  Y serviréis allí a dioses que son obra de manos de hombres, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.

 

29.  Y buscaras desde allí al Eterno, tu Dios, y le hallarás, con tal de que le requieras con todo tu corazón y con toda tu alma.

 

30.  Cuando te vieres en angustia. y te sobrevinieren todas estas cosas, entonces en los postreros días volverás al Eterno, tu Dios, y le obedecerás.

 

31.  Y puesto que el Eterno, tu Dios, es un Dios misericordioso, no te dejará caer, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que juró a tus padres.

 

32.  Pregunta pues sobre los días pasados que te precedieron, desde el día en que creó Dios al hombre sobre la tierra, y desde un extremo de los cielos hasta el otro extremo de los cielos, si alguna vez ha habido cosa grande parecida a ésta, o si se ha oído co

 

33.  ¿Acaso pueblo alguno ha oído jamás la voz de Dios hablando de en medio del fuego, como tú la oíste, y ha seguido viviendo?

 

34.  ¿ha intentado dios alguno ir a tomar para sí a una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, y con maravillas, y con guerra, y con poder fuerte, y con brazo extendido, y con grandes hechos temibles, como todo lo que el Eterno, vuestro

 

35.  A ti te fue mostrado esto para que supieses que el Eterno, El es Dios, y no hay otro fuera de El.

 

36.  Desde los cielos te hizo oír su voz para enseñarte, y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y sus palabras has oído de en medio del fuego.

 

37.  Todo esto lo hizo porque amó a tus padres, y escogió la simiente de después de ellos, y te sacó con su gran fuerza de Egipto,

 

38.  para desterrar delante de ti a naciones  más grandes y más fuertes que tú, a fin de traerte y darte en herencia la tierra de ellas, como hoy se ve.

 

39.  Y sabrás hoy y considerarás en tu corazón, que sólo el Eterno es Dios, arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro alguno.

 

40.  Y guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da para siempre.

 

 

Ciudades de Refugio

 

 

41.  Entonces Moisés hizo separar tres ciudades  de este lado del Jordán, hacia el nacimiento del sol,

 

42.  para que huyera allí el homicida que matare a su prójimo sin intención, sin haberlo odiado antes, para que huyendo a una de dichas ciudades, viviese:

 

43.  a Bet-Peor, en el desierto, en la tierra de la planicie, para los rubenitas; y a Ramot, en Guilad, para los gaditas; y a Golán, en el Bashán, para los menashitas.

 

44.  Y esta es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel.

 

45.  Estos son los testimonios y los estatutos y los juicios que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto,

 

46.  de esta parte del Jordán, en el valle, frente a Bet-Peor, en la tierra de Sijón, rey de los emoreos, que habitaba en Jeshbón, a quien hirieron Moisés y los hijos de Israel después de que hubieron salido de Egipto.

 

47.  Y se posesionaron de su tierra y de la tierra de Og, rey de Bashán, dos reyes de los emoreos que estaban de esta parte del Jordán, donde nace el sol,

 

48.  desde Aroer, que está sobre la ribera del torrente de Arnón, hasta el monte Sión, el cual es Jermón,

 

49.  y toda la planicie de esta parte del Jordán, hacia el oriente, hasta el mar de la planicie, al pie de las vertientes de la Pisgá (colina).

 

 

 

 

Los Diez Mandamientos

 

 

1.      Y llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y los juicios que yo hablo en vuestra presencia hoy, a fin de que los aprendáis y los guardéis para cumplirlos.

 

2.      El Eterno, nuestros Dios, hizo un pacto con nosotros en Jorev.

 

3.      No con nuestros padres hizo este pacto, sino con todos nosotros que estamos aquí vivos este día.

 

4.      Cara a cara habló el Eterno con vosotros en el monte, desde en medio del fuego,

 

5.      estando yo en aquel tiempo entre el Eterno y vosotros para comunicaros la palabra del Eterno, porque tuvisteis miedo del fuego y no subisteis al monte; entonces El me dijo así :

 

 

Los Primeros Dos Mandamientos

 

 

6.      Yo soy el Eterno, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

 

7.      No tendrás otros dioses delante de Mí.

 

8.      No harás para ti escultura, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni de lo que está abajo en la tierra, ni de lo que está en las aguas debajo de la tierra;

 

9.      no te postrarás ante ellas ni les rendirás culto, porque Yo soy el Eterno, tu Dios, Dios celoso, que visito (reviso) la iniquidad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

 

10.  y que uso de misericordia hasta con miles (dos mil) de generaciones de los que me aman y guardan mis mandamientos.

 

 

El Tercer Mandamiento

 

 

11.  No jurarás por el nombre del Eterno, tu Dios, en vano, porque no tendrá el Eterno por inocente al que jurare por su nombre en vano.

 

 

El Cuarto Mandamiento

 

 

12.  Guardarás el día del sábado para santificarlo, como el Eterno, tu Dios, te ha ordenado.

 

13.  Seis días trabajarás y harás toda tu obra;

 

14.  mas el día séptimo es sábado, (consagrado) al Eterno, tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva; ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna bestia tuya; ni el prosélito que habita dentro de tus ciudades, para que

 

15.  y recordarás que siervo fuiste en la tierra de Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te sacó de allí con poder fuerte y con brazo extendido; por tanto, el Eterno, tu Dios, te ha ordenado que observes el día del sábado.

 

 

El Quinto Mandamiento

 

 

16.  Honrarás a tu padre y a tu madre, como te ordenó el Eterno, tu Dios, para que se prolonguen tus días y para que te vaya bien sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.

 

 

El Sexto, Séptimo, Octavo y Noveno Mandamientos

 

 

17.  No matarás; y no cometerás adulterio; y no hurtarás; y no prestarás falso testimonio contra tu prójimo;

 

 

El Décimo Mandamiento

 

 

18.  y no codiciarás la mujer de tu prójimo; y no desearás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.

 

 

Después de la Revelación

 

 

19.  Estas palabras habló el Eterno a toda vuestra asamblea en el monte, desde en medio del fuego, de la nube y de las tinieblas, con gran voz, sin cesar. Y las escribió sobre dos tablas de piedra y me las dio.

 

20.  Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz desde en medio de la oscuridad, en tanto que el monte ardía en fuego, os acercasteis a mí todos los cabezas de vuestras tribus, con vuestros ancianos,

 

21.  y dijisteis: He aquí que el Eterno, nuestro Dios, nos ha hecho ver su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz desde en medio del fuego. En este día vimos que Dios habla al hombre y éste sigue viviendo.

 

22.  Ahora pues, ¿por qué hemos de morir? pues nos consumirá este gran fuego; si continuamos oyendo la voz del Eterno, nuestro Dios, entonces moriremos.

 

23.  Porque ¿cuál es la criatura como nosotros, que haya oído la voz del Dices vivo hablando desde en medio del fuego, y haya seguido viviendo?

 

24.  Llégate tú y oye todo lo que dijere el Eterno, nuestro Dios; luego tú nos dirás todo lo que te dijere el Eterno, nuestro Dios; así nosotros lo oiremos y cumpliremos.

 

25.  Y oyó el Eterno la voz de vuestras palabras cuando hablasteis conmigo; y me dijo el Eterno: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han dicho; bien han hablado cuanto te han dicho.

 

26.  ¡Ojalá que ellos siguieran teniendo tal corazón, a fin de que me teman y guarden todos mis mandamientos todos los días, para que les vaya bien a ellos y a sus hijos para siempre!

 

27.  Anda, diles: Volveos a vuestras tiendas.

 

28.  Y tú quédate aquí conmigo y Yo te diré todos los mandamientos, los estatutos y los juicios que les has de enseñar, para que los cumplan en la tierra que les voy a dar para heredarla.

 

29.  Y cuidaréis de hacer según os ha ordenado el Eterno, vuestro Dios; no os desviaréis a derecha ni a izquierda.

 

30.  Por todo el sendero que os ha ordenado el Eterno, vuestro Dios, andaréis, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis los días en la tierra que habéis de heredar.

 

 

 

 

Después de la Revelación

 

 

1.      Y éstos son los mandamientos, los estatutos y los juicios que ordenó el Eterno, vuestro Dios, que os enseñase, para que los cumpláis en la tierra a la cual pasáis para heredarla;

 

2.      a fin de que temas al Eterno, tu Dios, de modo que guardes todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tu hijo y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, y para que se prolonguen tus días.

 

3.      Y oirás, oh Israel, y guardarás esto para cumplirlo, para que te vaya bien y para que te multipliques mucho en la tierra que mana leche y miel, como te habló el Eterno, Dios de tus padres.

 

 

El Credo

 

 

4.      Oye, Israel: el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es uno.

 

5.      Y amarás al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todo tu poder.

 

6.      Y estas palabras que te ordeno hoy, han de permanecer sobre tu corazón;

 

7.      y las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y al levantarte;

 

8.      y las atarás por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos;

 

9.      y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones.

 

 

Peligros de la Prosperidad

 

 

10.  Y cuando te haya introducido el Eterno, tu Dios, en la tierra que juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que te daría, (con) ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,

 

11.  y casas llenas de toda suerte de cosas buenas, que tú no llenaste; y pozos cavados que tú no cavaste, y viñas y olivares que tú no plantaste; y cuando comieres y te saciares,

 

12.  cuídate entonces, no sea que te olvides del Eterno que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

 

13.  Al Eterno, tu Dios, temerás, y a El servirás, y por su nombre (podrás) jurar.

 

14.  No seguiréis a otros dioses, los dioses de las naciones que están alrededor de vosotros,

 

 

Guardando los Mandamientos

 

 

15.  porque el Eterno, tu Dios, que habita en medio de ti, es un Dios celoso; no sea que se encienda la ira del Eterno, tu Dios, contra ti y te destruya de sobre la faz de la tierra.

 

16.  No pondréis a prueba al Eterno, vuestro Dios, como los pusisteis a prueba en Massá.

 

17.  Guardar guardaréis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que El te ordenó,

 

18.  y harás lo que es recto y bueno a los ojos del Eterno, para que te vaya bien y para que entres y poseas la buena tierra que el Eterno prometió con juramento a tus padres;

 

19.  y para que El arroje a todos tus enemigos de delante de ti, como habló el Eterno.

 

 

Recordando el Exodo

 

 

20.  Cuando te preguntare tu hijo el día de mañana, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y los estatutos y las leyes que el Eterno, nuestro Dios, os ordenó?

 

21.  Dirás a tu hijo: Siervos éramos del Faraón en Egipto, y nos saco el Eterno de Egipto con poder fuerte.

 

22.  Y el Eterno hizo señales y maravillas grandes y dañinas contra Egipto, contra el Faraón y contra toda su casa delante de nuestros ojos;

 

23.  mas a nosotros nos sacó de allí para traernos acá, a fin de darnos esta tierra que juró a nuestros padres.

 

24.  Y nos ordenó el Eterno que observásemos todos estos estatutos y que temiésemos al Eterno, nuestro Dios, para bien nuestro, todos los días, para que El nos dé vida, como sucede el día de hoy.

 

25.  Y mérito tendremos nosotros si cuidamos de cumplir todo este mandamiento en presencia del Eterno, nuestro Dios, como El nos ordenó.

 

 

 

 

Advertencia Contra Enlaces Mixtos

 

 

1.      Cuando te hubiere introducido el Eterno, tu Dios, en la tierra adonde vas para heredarla, y hubiere arrojado a muchas naciones de delante de ti, al hiteo, al guirgaseo, al emoreo, al cananeo, al perizeo, y al jiveo y al yevuseo, siete naciones más numeros

 

2.      y cuando el Eterno, tu Dios, las hubiere entregado ante ti y las hubiere herido, las aniquilarás considerándolas anatema; no harás con ellas pacto alguno ni les darás posada en la tierra.

 

3.      Y no te emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu hijo;

 

4.      porque ellos desviarán a tu hijo de en pos de Mí y servirán a otros dioses; así se encenderá la ira del Eterno contra vosotros, y te destruirá rápidamente.

 

5.      Sino que de esta manera habéis de hacer con ellas: sus monolitos de idolatría quebraréis, y sus árboles  de idolatría cortaréis, y sus estatuas quemaréis en el fuego.

 

6.      Porque pueblo santo eres para el Eterno, tu Dios; a ti te escogió el Eterno, tu Dios, para que le seas un pueblo querido, por encima de todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.

 

7.      No por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos os ha tenido afección el Eterno y os ha escogido, porque vosotros erais el menos numeroso de todos los pueblos;

 

8.      sino por el amor del Eterno hacia vosotros, y por guardar el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó el Eterno con poder fuerte, y os redimió de la casa de servidumbre, del poder del faraón, rey de Egipto.

 

9.      Y sabrás pues que el Eterno, tu Diréis, es el que es Dios, el Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia con los que le aman y cumplen sus mandamientos, hasta por mil  generaciones;

 

10.  y paga en vida a los que le aborrecen, haciéndoles perecer; no tardara en dar la paga a aquél que le aborrece; en vida le pagará.

 

11.  Y guardarás los mandamientos y los estatutos y los Juicios que yo te prescribo hoy, para cumplirlos. (

 

 

Recompensa por la Obediencia

 

 

12.  Y sucederá que por causa de que oyereis estos juicios, los guardareis y los cumpliereis, el Eterno, tu Dios, guardará para ti el pacto y la misericordia que juró a tus padres.

 

13.  Y te amará y te bendecirá y te multiplicará; y bendecirá el fruto e tu vientre, y el fruto de tu tierra, tu cereal y tu mosto y tu aceite, y la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, sobre la tierra que juró a tus padres que te daría.

 

14.  Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en medio de ti, ni entre tus animales.

 

15.  Y apartará el Eterno de ti toda enfermedad, y ninguna de las dolencias malas de Egipto, que tú conociste, las pondrá sobre ti, sino que las dará a todos tus enemigos.

 

16.  Y consumirás a todos los pueblos que el Eterno, tu Dios, te va a entregar; tus ojos no tendrán piedad de ellos, para que no sirvas a sus dioses, pues esto te serviría de trampa.

 

 

Confianza

 

 

17.  Si dijeres en tu corazón: "estas naciones más numerosas son que yo, ¿cómo podré desterrarlas?"

 

18.  No las temerás, sino que te acordarás bien de lo que hizo el Eterno, tu Dios, al Faraón y a todo Egipto;

 

19.  de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales, y de las maravillas, y del poder fuerte y del brazo extendido con que te sacó el Eterno, tu Dios; así hará el Eterno, tu Dios, con todos los pueblos a los cuales temes.

 

20.  Y también el Eterno enviará al avispón entre ellos, hasta que perezcan los que quedaren, escondiéndose de delante de ti.

 

21.  No te quebrantarás ante ellos, porque el Eterno, tu Dios, está en medio de ti, Dios grande y temible.

 

22.  Y el Eterno, tu Dios, arrojará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que se multipliquen sobre ti las fieras del campo.

 

23.  Y las entregará el Eternos tu Dios, ante ti, y les causará gran turbación, hasta ser destruidas.

 

24.  Y entregará sus reyes en tu mano, y harás desaparecer su nombre de debajo de los cielos; no podrá resistir hombre alguno ante ti, hasta que los hayas destruído.

 

25.  Las esculturas de sus dioses las quemarás a fuego: no codiciarás la plata y el oro que hubiese sobre ellas, ni lo tomarás para ti; quiza por ello vengas a tropezar, porque esto es una abominación para el Eterno, tu Dios.

 

26.  Y no traerás la cosa abominable a tu casa, para que no te tornes anatema como ella; repudiar la repudiarás y abominar la abominarás, pues esto es anatema.

 

 

 

 

Peligros de la Mucha Confianza

 

 

1.      Todo el mandamiento que yo te ordeno hoy guardaréis de cumplir, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y poseáis la tierra que prometía el Eterno con juramento a vuestros padres.

 

2.      Y te acordaras de todo el camino por donde te hizo andar el Eterno, tu Dios, estos cuarenta años en el desierto, a fin de afligirte y de probarte para saber lo que había en tu corazón, si guardarías sus preceptos o no.

 

3.      Por esto te afligió y te dejó padecer hambre; te hizo comer el maná, que tú no habías conocido ni lo conocieron tus padres; para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que de todo lo que sale de la boca del Eterno, de esto vive el hombre.

 

4.      El vestido que llevas sobre ti no ha envejecido, y tu pie no se te ha hmchado en estos cuarenta años.

 

5.      Y sabras en tu corazón que como un hombre castiga a su hijo, así el Eterno, tu Dios, te castigó a ti.

 

6.      Y guardarás los mandamientos del Eterno, tu Dios, andando en sus caminos y temiéndole a El,

 

7.      porque el Eterno, tu Dios, te trae a una tierra buena, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de hondos manantiales que salen por sus colinas y por sus montes;

 

8.      tierra de trigo, y de cebada, y de vid, y de higuera, y de panado; tierra de olivas que dan aceite, y de miel (de dátiles);

 

9.      tierra en donde no con escasez comerás pan, y no te faltará en ella cosa alguna; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyas montañas podrás extraer el cobre.

 

10.  Y comerás y te hartarás y loarás al Eterno, tu Dios, por la buena tierra que El te ha dado.

 

11.  Guárdate no sea que te olvides del Eterno, tu Dios, dejando de observar sus preceptos y sus juicios y sus estatutos que yo te ordeno hoy;

 

12.  para que no suceda que, después de que hayas comido y te hayas saciado, después de que hayas edificado para ti casas buenas y habitado en ellas,

 

13.  y tu ganado y tu rebaño se hayan multiplicado, y tu plata y tu oro se te hayan aumentado, y todo lo que tuvieres se te multiplique,

 

14.  que entonces se enaltezca tu corazón y te olvides del Eterno,

 

15.  el cual te condujo por el desierto grande y temible, en que hay víboras, serpientes abrasadoras y escorpiones; lugar árido donde no hay agua; el cual sacó para ti agua de la roca fuerte;

 

16.  el cual te dio a comer el maná en el desierto, que no conocieron tus padres, a fin de afligirte y para probarte, para hacerte bien al final.

 

17.  Quizá digas en tu corazón: "mi fuerza y el poder de mi mano me han conseguido estos bienes".

 

18.  Pero deberás acordarte del Eterno, tu Dios, porque El es quien te da fuerza para conseguir bienes, para confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace el día de hoy.

 

 

Advertencia Contra la Idolatría

 

 

19.  Y sucederá que si te olvidares del Eterno, tu Dios, y anduvieres en pos de otros dioses, y les ofrecieres culto y te postrares ante ellos, os advierto hoy que ciertamente pereceréis.

 

20.  Lo mismo que las naciones que el Eterno va a destruir delante de vosotros, así pereceréis vosotros por no haber escuchado la voz del Eterno, vuestro D.

 

 

 

 

Advertencia Contra la Autoestima

 

 

1.      Oye, oh Israel: tú pasas hoy por el Jordán para. ir a desposeer a naciones mayores y mas fuertes que tú, con ciudades grandes y amuralladas hasta los cielos;

 

2.      un pueblo grande y alto, hijos de gigantes, a quienes tú conoces y de quienes has oído decir: "¿Quién puede resistir ante los hijos de gigantes?"

 

3.      Y sabrás hoy que el Eterno, tu Dios, es el que va a pasar delante de ti como un fuego devorador; El los destruirá y El los subyugará delante de ti; y los desterrarás y los harás perecer en breve, como el Eterno te dijo.

 

4.      No has de hablar en tu corazón, cuando el Eterno los haya echado de tu presencia, diciendo: "por causa de mi justicia (mérito) el Eterno me ha traído para poseer esta tierra, y por causa de la maldad de estas naciones el Eterno las destierra de delante de

 

5.      No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón, por lo que vas a poseer la tierra de ellos, sino que por la maldad de estas naciones el Eterno, tu Dios, las va a desterrar delante de ti, y para confirmar lo que juró el Eterno a tus padres, a Abrah

 

6.      Y sabrás que no por tu justicia el Eterno, tu Dios, te va a dar esta buena tierra para que la poseas, porque eres un pueblo de dura cerviz.

 

7.      Acuérdate, no te olvides de cómo provocaste la ira del Eterno, tu Dios, en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de Egipto hasta vuestra llegada a este lugar, habéis sido rebeldes para con el Eterno.

 

8.      Y en Jorev provocasteis la ira del Eterno, de manera que se indignó contra vosotros hasta querer destruiros.

 

9.      Cuando yo había subido al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el Eterno había hecho con vosotros, estuve en el monte cuarenta días y cuarenta noches; pan no comí y agua no bebí;

 

10.  y me dio el Eterno las dos tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios. Y sobre ellas, todas las palabras que el Eterno os habló en el monte, desde en medio del fuego, en el día de la asamblea.

 

11.  Y sucedió que al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, me dio el Eterno las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

 

12.  Y me dijo el Eterno: Levántate, baja pronto de aquí, porque se ha corrompido tu pueblo, que tú sacaste de Egipto; se han apartado pronto del camino que Yo les prescribí; hicieron para sí una imagen de fundición.

 

13.  Y me habló el Eterno, diciendo: Vi a este pueblo y he aquí que es un pueblo de dura cerviz.

 

14.  Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo de los cielos, y haré de ti una nación más fuerte y más numerosa que ellos.

 

15.  Y me volví y bajé del monte, y el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos.

 

16.  Y miré, y he aquí que habíais pecado contra el Eterno, vuestro Dios; os habíais hecho un becerro de fundición; os habíais apartado pronto del camino que os prescribió el Eterno.

 

17.  Y agarré las dos tablas y las arrojé de mis manos, y las quebré delante de vuestros ojos.

 

18.  Y caí postrado ante el Eterno, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches; pan no comí y agua no bebí, a causa de todos los pecados que habíais cometido, haciendo lo que es malo a los ojos del Eterno para irritarlo;

 

19.  porque yo estaba atemorizado ante la ira y el furor con que se irritó el Eterno contra vosotros, hasta querer destruiros. Y atendió el Eterno mi oración también esta vez.

 

20.  Y contra Aarón se encolerizó el Eterno mucho, hasta querer destruirle; y oré en aquel tiempo por Aarón también.

 

21.  Luego tomé (el motivo de) vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé a fuego y lo desmenucé, moliéndolo hasta que se volvió fino como polvo; y arrojé su polvo en el arroyo que bajaba del monte.

 

22.  En Tavera también, y en Massá, y en Kivrot Hataavá, hicisteis irritar al Eterno.

 

23.  Y cuando os envió el Eterno desde Cadesh Barnea, diciendo: "Subid y poseed la tierra que os he dado", os rebelasteis contra la orden del Eterno, vuestro Dios y no le creísteis ni escuchasteis su voz.

 

24.  Rebeldes habéis sido para con el Eterno desde el día en que os conocí.

 

25.  Y me postré ante el Eterno durante aquellos cuarenta días y cuarenta noches; y estuve postrado porque el Eterno había dicho que os iba a destruir.

 

26.  Y oré al Eterno, diciendo: ¡Eterno Dios, no destruyas a tu pueblo y a tu herencia que Tú redimiste con tu grandeza, y sacaste de Egipto con poder fuerte!

 

27.  Acuérdate de tus siervos, de Abraham, de Isaac y de Jacob. No mires la testarudez de este pueblo, ni su maldad, ni su pecado;

 

28.  no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: 'Porque el Eterno no pudo hacerlos entrar en la tierra que les había prometido, y por su aborrecimiento hacia ellos, los sacó para hacerlos morir en el desierto".

 

29.  Con todo, ellos son tu pueblo y tu herencia, que Tú sacaste con tu gran fuerza y con tu brazo extendido.

 

 

 

 

Las Segundas Tablas

 

 

1.      En aquel tiempo me dijo el Eterno: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube a donde Yo estoy, en el monte; haz también para ti un arca de madera;

 

2.      y Yo escribiré en las tablas las palabras que había sobre las tablas primeras que quebraste, y las pondrás en el arca.

 

3.      Hice pues un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano.

 

4.      Y El escribió sobre las tablas, conforme a la escritura primera, los diez mandamientos que el Eterno os había hablado en el monte, en medio del fuego, el día de la asamblea; y el Eterno me las dio.

 

5.      Y me volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que yo había hecho, y allí estuvieron como me ordenó el Eterno.

 

6.      Y los hijos de Israel partieron desde Berot Bené Yaacán hasta Moserá. Allí murió Aarón y allí fue enterrado; y ofició Elazar, su hijo, en lugar de él.

 

7.      Y de allí partieron hacia Gudgod, y de Gudgod hasta Yotvat, tierra de arroyos de aguas.

 

8.      En aquel tiempo separo el Eterno la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto del Eterno, (y a los sacerdotes) para que estuviesen en presencia del Eterno para oficiar delante de El y para bendecir su nombre, hasta el día de hoy.

 

9.      Por esto no tuvo Leví parte ni herencia con sus hermanos; el Eterno es su herencia, como se lo prometió el Eterno, tu Dios.

 

10.  Y yo me quedé en el monte, como en los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y también esta vez atendió el Eterno mi oración y no quiso aniquilarte.

 

11.  Y me dijo el Eterno: Levántate, anda, parte delante del pueblo para que vayan y posean la tierra que juré a sus padres que les daría.

 

 

El Camino de Dios

 

 

12.  Y ahora, oh Israel, ¿qué es lo que el Eterno, tu Dios, pide de ti? Solamente que temas al Eterno, tu Dios, que andes en todos sus caminos y que le ames, y que sirvas al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma;

 

13.  y que guardes los mandamientos del Eterno y sus estatutos que yo te prescribo hoy para tu bien.

 

14.  He aquí que al Eterno, tu Dios, pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella.

 

15.  Sólo a tus padres tuvo afección el Eterno para amarlos, y escogió a su descendencia después de ellos, o sea a vosotros, de entre todos los pueblos, como hoy se ve.

 

16.  Y circuncidaréis (quitaréis) el prepucio (obstrucción) de vuestros corazones, y no endurezcáis más vuestra cerviz;

 

17.  porque el Eterno, vuestro Dios, es Dios de los dioses y Señor de los señores; el Dios grande y poderoso y temible que no deja de castigar a los que no aceptan su yugo, y no recibe las buenas acciones como soborno por los pecados;

 

18.  que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero, dándole pan y vestido.

 

19.  Y amaréis al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.

 

20.  Al Eterno, tu Dios, temerás, a El servirás y a El te adherirás y por su nombre (podrás) jurar.

 

21.  El es tu loor y El es tu Dios, el cual ha hecho contigo aquellas grandezas y aquellas obras temibles que han visto tus ojos.

 

22.  Con setenta personas tus padres descendieron a Egipto, y ahora el Eterno, tu Dios, te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.

 

 

 

 

El Camino de Dios

 

 

1.      Y amarás al Eterno, tu Dios, y guardarás lo que te ordene guardar, sus preceptos y sus estatutos, y sus juicios, y sus mandamientos, todos los días.

 

2.      Y sabréis hoy que yo no hablo a vuestros hijos, que no conocieron ni vieron las enseñanzas del Eterno vuestro Dios, su grandeza, su poder fuerte y su brazo extendido,

 

3.      sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto, al Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra;

 

4.      y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros, cómo hizo pasar las aguas del mar Rojo sobre ellos cuando os perseguían, de modo que el Eterno los destruyó hasta el día de hoy;

 

5.      y lo que hizo con vosotros en el desierto hasta que llegasteis a este lugar;

 

6.      y lo que hizo a Datán y Aviram, hijos de Eliav, hijo de Rubén, cómo la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a sus familias, y sus tiendas y todos los bienes que tenían con ellos, en medio de todo Israel;

 

7.      porque vuestros o]os son los que vieron toda la gran obra que el %terno hizo.

 

8.      Y guardaréis todo el mandamiento que yo os ordeno hoy, para que seáis fuertes y entréis y poseáis la tierra adonde vais a pasar para tomar posesión de ella;

 

9.      y a fin de que prolonguéis vuestros días sobre la tierra que el Eterno Juró dar a vuestros padres y a su descendencia; tierra que mana leche y miel.

 

 

Una Tierra Exigente

 

 

10.  Porque la tierra en la que entras para tomar posesión de ella, no es como la tierra de Egipto de la cual salisteis, en donde sembrabas tu simiente y la regabas con tu pie, como una huerta de hortalizas;

 

11.  sino que la tierra adonde vais a pasar para tomar posesión de ella, es tierra de montañas y de valles, que tiene agua de la lluvia de los cielos;

 

12.  tierra de la cual el Eterno, tu Dios, tiene especial cuidado; los ojos del Eterno, tu Dios, están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.

 

 

Implicación de los Mandamientos

 

 

13.  Y sucederá que si oyeres atentamente mis mandamientos que yo os ordeno hoy, amando  al Eterno, vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,

 

14.  Yo os daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía, y recogerás tu grano, y tu mosto, y tu aceite.

 

15.  Y daré hierba en tu campo para tu bestia; y comerás y te saciarás.

 

16.  Guardaos bien, no sea que vuestro corazón os seduzca y os desviéis y sirváis a otros dioses y os postréis ante ellos,

 

17.  y se encienda la ira del Eterno contra vosotros, de modo que cierre los cielos para que no haya lluvia, y la tierra no dé su producto, y perezcáis pronto sobre la buena tierra que el Eterno os da.

 

18.  Por tanto, pondréis estas mis palabras sobre vuestro corazón y sobre vuestra alma y las ataréis por señal sobre vuestra mano, y estarán por frontales entre vuestros ojos.

 

19.  Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando estés en tu casa, y cuando andes por el camino, y al acostarte y al levantarte;

 

20.  y las escribirás sobre las jambas de tu casa y en tus portones,

 

21.  para que se multipliquen vuestros días y los días de vuestros hijos sobre la tierra que juró el Eterno a vuestros padres que les daría, por todos los días que los cielos estén sobre la tierra.

 

 

Promise of Victory

 

 

22.  Porque si guardareis todo este mandamiento que yo os ordeno, para cumplirlo, amando al Eterno, vuestro Dios, y andando en todos sus caminos, y adhiriéndoos a El,

 

23.  el Eterno desterrará a todas las naciones delante de vosotros, de modo que os posesionaréis de naciones más grandes y más fuertes que vosotros.

 

24.  Todo lugar donde pisare la planta de vuestro pie, será vuestro. Desde el desierto al Líbano, desde el río, el río Perat (Eúfrates) y hasta el mar occidental, será vuestro territorio.

 

25.  No resistirá hombre alguno delante de vosotros: El miedo a vosotros y el terror hacia vosotros, el Eterno vuestro Dios, los pondrá sobre la faz de toda la tierra que pisáreis, según os lo tiene hablado.

 

 

Opción Entre el Mal y el Bien

 

 

26.  Mira que pongo delante de vosotros  hoy la bendición y la maldición:

 

27.  la bendición, si obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, que yo os ordeno hoy;

 

28.  y la maldición, si no obedeciereis los mandamientos del Eterno, vuestro Dios, sino que os apartáreis del camino que yo os ordeno hoy, andando en pos de otros dioses que no conocisteis.

 

 

Adoración en Unidad

 

 

29.  Y sucederá que cuando el Eterno, tu Dios, te haya introducido en la tierra adonde vas para poseerla, pondrás a los que van a bendecir al pueblo frente al monte Guerizzim, y a los que van a maldecir, frente al monte Eval.

 

30.  He aquí que estos montes se encuentran más allá de Jordán, lejos, en la parte del occidente, en la tierra del cananeo que habita en la planicie, enfrente del Guilgal, junto a las encinas (planicies) de Moré.

 

31.  Pues vosotros estáis a punto de pasar el Jordán, a fin de tomar posesión de la tierra que el Eterno, vuestro Dios, os da, y la poseeréis y habitaréis en ella;

 

32.  y cuidaréis de cumplir todos los estatutos y los juicios que hoy os pongo delante.

 

 

 

 

Adoración en Unidad

 

 

1.      Estos son los estatutos y los juicios que os cuidaréis de cumplir en la tierra que el Eterno, Dios de tus padres, te habrá dado a poseer por todos los días que viviereis sobre la tierra.

 

2.      Ciertamente destruiréis todos los lugares en que las naciones que habéis de desterrar sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos y sobre las colinas, y debajo de todo árbol frondoso.

 

3.      Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus monolitos, y quemaréis a fuego sus árboles de idolatría, y cortaréis las esculturas de sus dioses, y haréis desaparecer sus nombres de aquel lugar.

 

4.      No serviréis de modo semejante al Eterno, vuestro Dios,

 

5.      sino que iréis al lugar que el Eterno, vuestro Dios, escogiere de entre todas vuestras tribus para poner allí su nombre; por el lugar de su morada preguntaréis, y allí iréis.

 

6.      Y llevaréis allí vuestros holocaustos y vuestros sacrificios y vuestros diezmos, y vuestra ofrenda de primicias, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primogénitos de vuestro ganado mayor y menor,

 

7.      y allí los comeréis delante del Eterno,  vuestro Dios, y os regocijaréis, vosotros y vuestras familias, con todo lo que poseéis, por lo que os bendijo el Eterno vuestro Dios.

 

8.      No procederéis en nada según lo que hacemos aquí hoy, cada cual lo que le parece bien a sus ojos;

 

9.      pues hasta ahora no habéis llegado al descanso y a la herencia que el Eterno, tu Dios, te da;

 

10.  mas lo podréis hacer cuando paséis el Jordán y habitéis en la tierra que el Eterno, vuestro Dios, os hace heredar, y cuando El os haya dado reposo de todos vuestros, enemigos alrededor, de modo que habitéis con seguridad;

 

11.  y entonces en el lugar que el Eterno, vuestro Dios, escogerá para hacer habitar en él su nombre, hacia allí llevaréis todo lo que yo os ordeno: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda de vuestras primicias, y todo lo

 

12.  y os regocijaréis (allí) delante del Eterno, vuestro Dios, vosotros y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el levita que habita dentro de vuestras ciudades; pues él no tiene parte ni herencia entre vosotros.

 

13.  Guárdate de ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres,

 

14.  sino que en el lugar que escogiere el Eterno en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te ordeno.

 

15.  Con todo, según el deseo de tu alma podrás degollar (animales) y comer carne en todas tus ciudades, conforme a la bendición del Eterno, tu Dios, que El te hubiere dado; la persona impura, así como la que está pura, podrán comerla juntos, como se come la c

 

16.  solamente la sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.

 

17.  No te será permitido comer dentro de tus ciudades el diezmo de tus cereales ni de tu mosto ni de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado mayor y menor, ni ninguno de los votos que ofrecieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda de tus primicias

 

18.  sino que delante del Eterno lo comerás, dentro de la ciudad que el Eterno, tu Dios, escogiere, tú y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que mora dentro de tus ciudades; y te regocijarás ante el Eterno, tu Dios, con todo lo que poseye

 

19.  Guárdate de abandonar al levita por todos los días que vivieres en tu tierra.

 

 

Sobre los Sacrificios

 

 

20.  Guando el Eterno, tu Dios, ensanchare tu territorio según te habló, y tú dijeres: "voy a comer carne", porque tu alma desea comer carne, con todo el deseo de tu alma podrás comer carne.

 

21.  Si estuviere lejos de ti el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, para poner allí su nombre, entonces podrás degollar de tu ganado mayor o menor que te diere el Eterno, de acuerdo con lo que te tengo ordenado, y comerás dentro de tus ciudades, según tod

 

22.  Pero como se come el corzo y el ciervo, así los comerás: la persona impura, así como la que está pura, podrán comer de ellos juntas.

 

23.  Solamente te esforzarás para no comer la sangre; porque la sangre es el alma, y no comerás cuando el alma está junto a la carne.

 

24.  No la comerás; sobre la tierra la derramarás como agua.

 

25.  No la comerás para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, porque harás lo que es recto a los ojos del Eterno.

 

26.  De cierto, las cosas santificadas que tuvieres y tus ofrendas tomaras, e irás al lugar que escogiere el Eterno,

 

27.  y ofrecerás tus holocaustos, la carne juntamente con la sangre, sobre el altar del Eterno, tu Dios; también la sangre de tus demás sacrificios será derramada sobre el altar del Eterno, tu Dios; y la carne comerás.

 

28.  Guarda pues y obedece estas palabras que yo te ordeno, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, para siempre, cuando hicieres lo que es bueno y recto a los ojos del Eterno, tu Dios,

 

 

Alabanza a Dios con Prácticas Idólatras

 

 

29.  Cuando el Eterno, tu Dios, hubiere exterminado delante de ti a las naciones hacia las cuales vas para desterrarlas de delante de ti, y las hubieres heredado y habitares en su tierra,

 

30.  guárdate de no unirte a ellas, siguiéndolas aún después de ser destruidas delante de ti, y que no inquieras respecto de sus dioses, diciendo: "del modo que servían estas naciones a sus dioses, así haré yo también".

 

31.  No procederás de modo semejante para con el Eterno, tu Dios, porque toda suerte de abominaciones, las cuales aborrece el Eterno, han hecho ellas a sus dioses; pues ellas queman para sus dioses a sus hijos y a sus hijas.

 

 

 

 

Alabanza a Dios con Prácticas Idólatras

 

 

1.      Todo cuanto os ordeno, eso cuidaréis de hacer; no añadiréis a ello ni quitaréis de ello nada.

 

 

El Profeta Idólatra

 

 

2.      Si se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te diere una señal del cielo o un milagro de la tierra,

 

3.      y se realizare la señal o la maravilla de que te haya hablado y te dijere: "Vamos en pos de otros dioses que nunca conociste y sirvámoslos",

 

4.      no obedecerás las palabras de aquel profeta o de aquel soñador de sueños, porque el Eterno, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis al Eterno, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.

 

5.      En pos del Eterno, vuestro Dios, habéis de andar, y a El habéis de temer, y sus mandamientos habéis de guardar, y su voz habéis de escuchar, y a El habéis de servir, y a El os habéis de adherir.

 

6.      Y el tal profeta o el tal soñador de sueños será muerto, porque predicó falsedad en nombre del Eterno, vuestro Dios, que os sacó de la tierra de Egipto y que te redimió de la casa de servidumbre, para desviarte del camino en que el Eterno, tu Di

 

 

Misionarios Idólatras

 

 

7.      Cuando te incitare en secreto tu hermano de padre, o tu hermano de madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer de tu afección, o tu amigo que es como tu alma, diciendo: "vamos y sirvamos a otros dioses desconocidos de ti y de tus padres",

 

8.      los dioses de los pueblos que están alrededor de vosotros, cerca o lejos de ti, (o que están) desde un extremo de la tierra al otro extremo de la tierra,

 

9.      no cederás a él y no le escucharás, y tus ojos no tendrán piedad de él ni ocultaras su culpa,

 

10.  sino que ciertamente le matarás; tu mano será la primera que se levante contra él para hacerle morir, y la mano de todo el pueblo después,

 

11.  y le apedrearás para que muera, por lo mismo que procuraba desviarte del Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.

 

12.  Y todo Israel oirá! y temerá, y no volverán más a hacer semejante cosa mala en medio de ti.

 

 

La Ciudad Apóstata

 

 

13.  Si oyeres decir de cualquiera de las ciudades que el Eterno, tu Dios, te da para habitar allí:

 

14.  Han salido hombres perversos de en medio de ti, y han descarriado a. los habitantes de su ciudad, diciendo: "vamos y sirvamos a otros dioses que no conocisteis",

 

15.  inquirirás y buscarás y preguntarás diligentemente, y he aquí que la cosa es verdad, cosa cierta es que tal abominación se hizo en medio de ti;

 

16.  ciertamente herirás a los habitantes de aquella ciudad a filo de espada, destruyéndola completamente con todo lo que hubiere en ella, y hasta sus bestias destruirás a filo de espada.

 

17.  Y todos sus despojos juntarás en medio de su plaza, y quemarás a fuego enteramente la ciudad con todo su despojo, en nombre del Eterno tu Dios, y quedará hecha un montón de ruinas para siempre; no será reconstruida jamás.

 

18.  Y no se quedará en tu mano nada del anatema, para que el Eterno se aparte del furor de su ira y tenga piedad de ti, y se compadezca de ti, y te multiplique como juró a tus padres;

 

19.  por lo que obedecerás la voz del Eterno, tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo ordeno hoy, y haciendo lo que es recto a los ojos del Eterno, tu Dios.

 

 

 

 

Responsabilidades de los Escogidos

 

 

1.      Hijos sois del Eterno, vuestro Dios; no os haréis cortes en vuestra carne ni os haréis rapar la cabeza por causa de muerto,

 

2.      porque eres un pueblo santo para el Eterno tu Dios, y a ti te escogió el Etern para que le seas un pueblo querido, más que todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.

 

3.      No cameras nada de lo que fuere abominable .

 

 

Animales Prohibidos

 

 

4.      Estos son los animales que podréis comer: el buey, el cordero y el cabrito;

 

5.      el ciervo, y el corzo, y el búfalo, y el macho cabrío salvaje, y el antílope, y el toro silvestre y la cabra montés;

 

6.      y todo animal de pezuña hendida y separada en dos de arriba abajo, y que rumia, entre los animales, ése podréis comer.

 

7.      Con todo, éstos no comeréis entre los que rumian o entre los que tienen pezuña hendida: el shesuá, el camello, y la liebre, y el conejo, pues aunque rumian no tienen la pezuña hendida; impuros son para vosotros ;

 

8.      y el puerco, pues aunque tiene la pezuña hendida, no rumia; impuro es para vosotros. De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto.

 

 

Creaturas Marinas

 

 

9.      Estos podréis comer de todo lo que hay en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas comeréis;

 

10.  y todo lo que no tiene aletas y escamas no lo comeréis; impuro será para vosotros.

 

 

Aves

 

 

11.  Toda ave pura podréis comer;

 

12.  y éstas son las que no comeréis: el águila, el quebrantahuesos y el águila de mar;

 

13.  y el milano, y el buitre, y el azor, según su especie;

 

14.  y todo cuervo según su especie;

 

15.  y el avestruz, y la lechuza, y la gaviota, y el gavilán, según sus especies;

 

16.  y el búho, y el ibis, y el vampiro;

 

17.  y el pelícano, y el buitre egipcio, y el cuervo marino;

 

18.  y la cigüeña, y la garza, según sus especies, y el gallo montés, y el murciélago.

 

19.  Y todo insecto alado  será impuro para vosotros; no se comerá.

 

20.  Toda ave pura podréis comer.

 

21.  No comeréis ningún animal que murió por sí mismo ; al peregrino incircunciso que habitare en tus ciudades, lo podrás dar y él lo comerá, o lo podrás vender al extranjero; porque tú eres un pueblo santo para el Eterno, tu Dios. No guisarás el cabrito en la

 

 

Segundos Diezmos

 

 

22.  Ciertamente separarás el diezmo de todo el producto de tus simientes que el campo produce año por año,

 

23.  y lo comerás delante del Eterno, tu Dios, en el lugar que El escogiere para hacer habitar allí su nombre; el diezmo de tu cereal, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tu ganado mayor y menor, a fin de que aprendas a temer al Eterno,

 

24.  Mas si el camino fuere demasiado largo para ti, de manera que no pudieres llevarlo por estar demasiado lejos de ti el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, para poner allí su nombre, pues te ha de bendecir el Eterno, tu Dios, y tendrás producción abunda

 

25.  entonces lo convertirás en dinero, y atarás el dinero en tu mano e irás al lugar que escogiere el Eterno, tu Dios,

 

26.  y gastarás el dinero en todo lo que descare tu alma, en ganado mayor o menor o en vino añejo, o en cualquier cosa que te pidiere tu alma; y comerás allí delante del Eterno tu Dios, y te regocijarás, tú y tu casa;

 

27.  y al levita que habitare dentro de tus ciudades, no le abandonarás (no dándole el primer diezmo), porque no tiene parte ni herencia contigo.

 

 

Diezmos Para los Pobres

 

 

28.  Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo depositarás en tus ciudades,

 

29.  y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el peregrino, y el huérfano, y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que te bendiga el Eterno, tu Dios, en toda obra de tu mano que hicieres.

 

 

 

 

El Año de Remisión

 

 

1.      Al final de cada siete años, harás el año sabático.

 

2.      Y ésta será la manera del año sabático: todo acreedor que prestó a su compañero, lo dejará; no lo exigirá de su compañero o de su hermano, por haber llegado el año sabático para el Eterno.

 

3.      Al extranjero idólatra podrás exigirlo; mas lo que estuviere en poder de tu hermano, lo dejarás.

 

4.      Con todo, no habrá en medio de ti menesteroso, porque el Eterno te bendecirá abundantemente en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da en herencia. para que la poseas,

 

5.      con tal de que oigas atentamente la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todo este mandamiento que yo te prescribo hoy.

 

6.      Porque el Eterno, tu Dios, te ha bendecido como te tiene hablado, y tú podrás prestar a muchas naciones, mas no tendrás que pedir prestado; y tendrás dominio sobre muchas naciones, mas ellas no tendrán dominio sobre ti.

 

 

Préstamos

 

 

7.      Cuando hubiere en medio de ti un menesteroso entre tus hermanos, en alguna de tus ciudades, en la tierra que el Eterno tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano menesteroso;

 

8.      sino que ciertamente le abrirás tu mano, y sin falta le prestarás lo suficiente para lo que le faltare.

 

9.      Guárdate de que no haya en tu corazón cosa perversa, ni digas: "se va acercando el año séptimo, el año sabático", de modo que tu ojo sea malo para con tu hermano menesteroso y no le des nada, y él clame contra ti al Eterno, y haya en ti pecado.

 

10.  Aunque sea muchas veces le darás, y que tu corazón no se malee cuando le dieres, porque a causa de esto te bendecirá el Eterno, tu Dios, en toda tu obra y en todo aquello en que pusieres tu mano.

 

11.  Porque nunca dejará de haber menesterosos en medio de la tierra; por tanto, yo te ordeno diciendo: Ampliamente has de abrir tu mano a tu hermano, o sea a tu pobre y a tu menesteroso en tu tierra.

 

 

Esclavos Israelitas

 

 

12.  Si fuere vendido a ti tu hermano el hebreo o hebrea, te servirá seis años, y en el séptimo lo dejarás ir libre de ti.

 

13.  Y cuando le dejares ir libre de ti, no le enviaras con las manos vacías,

 

14.  sino que le cargarás proveyéndole de tu rebaño y de tu era y de tu bodega; de aquello en que te haya bendecido el Eterno, tu Dios, le darás.

 

15.  Y recordarás que tú fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te redimió; por tanto yo te ordeno esto hoy.

 

16.  Y si él te dijere: "no saldré de tu servicio", porque te ama a ti y a tu casa, porque le va bien contigo

 

17.  entonces tomarás una lezna y le horadarás su oreja (derecha junto a la puerta, y él será tu siervo para siempre (hasta el año del jubileo). Y también con tu sierva harás del mismo modo.

 

18.  No será a tus ojos cosa dura cuando le enviares de ti libre, puesto que durante seis años te sirvió el doble de lo que corresponde al salario de un jornalero; y así te bendecirá el Eterno, tu Dios, en todo lo que hicieres.

 

 

Primogénitos de los Animales

 

 

19.  Todo primogénito, siendo macho, que naciere en tu ganado mayor o menor, lo consagrarás al Eterno, tu Dios; no harás ningún servicio con el primogénito de tu toro vaca), ni esquilarás al primogénito de tus ovejas;

 

20.  delante del Eterno, tu Dios, los comerás, tu sacerdote y los de tu casa, de preferencia antes de que tengan un año, en el lugar que escogiere el Eterno.

 

21.  Mas si hubiere en él algún defecto, ya fuere cojo o ciego, o con cualquier otro defecto grave, no lo sacrificarás al Eterno, tu Dios;

 

22.  dentro de tus ciudades lo comerás; el impuro del mismo modo que el puro lo podrán comer juntamente, así como se come el corzo y el ciervo.

 

23.  Solamente su sangre no comerás; sobre la tierra la derramarás como agua.

 

 

 

 

Pascua

 

 

1.      Estate alerta desde antes que llegue, para observar el mes de Aviv (primavera), y celebrarás la pascua. en honor del Eterno, tu Dios, porque en el mes de Aviv, de noche, te sacó el Eterno, tu Dios, de Egipto,

 

2.      y sacrificarás la pascua al Eterno, tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que el Eterno escogiere para hacer habitar allí su nombre.

 

3.      No comerás con ella leudo; siete días comerás con ella panes ázimos, pan de aflicción, porque aprisa salista de tierra de Egipto, para que te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto, todos los días de tu vida.

 

4.      Y no será vista contigo levadura en todo tu territorio, por siete días; y no quedará de la carne del cordero pascual que sacrificares en la. tarde del primer día, nada hasta la mañana.

 

5.      No podrás sacrificar el cordero de la pascua en cualquiera de tus ciudades que el Eterno, tu Dios, te da,

 

6.      sino que en el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, para hacer habitar allí su nombre, has de sacrificar el cordero de la pascua por la tarde; al ponerse el sol lo comerás, al mismo tiempo en que saliste de Egipto;

 

7.      y lo asarás y lo comerás en el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios; y regresarás por la mañana del segundo día, y volverás a tu morada.

 

8.      Seis días comerás panes ázimos, y en el día séptimo habrá asamblea solemne en honor del Eterno, tu Dios; ningún trabajo harás.

 

 

Shavuot

 

 

9.      Siete semanas contarás para ti; desde que la hoz corte el ómer, principiarás a contar siete semanas.

 

10.  Y celebrarás la fiesta de las semanas al Eterno, tu Dios; con lo que pudieres dar de tu mano darás, de acuerdo con lo que te haya bendecido el Eterno tu Dios.

 

11.  ante el Eterno, tu Dios, tú y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita que reside dentro de tus ciudades, juntamente con el prosélito y el huérfano y la viuda que habitan Y en medio de ti, en el lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, pa

 

12.  Y acuérdate de que tú fuiste siervo en Egipto; por tanto guardarás y cumplirás estos estatutos.

 

 

Succot

 

 

13.  La fiesta de las cabañas celebrarás por siete días, cuando hayas recogido el producto de tu era y de tu vendimia.

 

14.  Y te regocijarás en tu fiesta, tú y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el levita, y el prosélito, y el huérfano, y la viuda, que habitan dentro de tus ciudades.

 

15.  Siete días celebrarás fiesta solemne al Eterno, tu Dios, en el lugar que escogiere el Eterno; porque el Eterno, tu Dios, te bendecirá en todos tus productos y en toda la obra de tus manos; por tanto estarás ciertamente alegre.

 

16.  Tres veces en el año se presentarán todos tus varones delante del Eterno, tu Dios, en el lugar que El escogiere; en la fiesta de los ázimos, y en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de las cabañas; y no se aparecerán delante del Eterno con las manos

17.   

 

18.  cada uno (hará ofrendas) según sus posibilidades, conforme a la bendición que el Eterno, tu Dios, te haya dado.

 

 

Jueces y Justicia

 

 

19.  Jueces y guardias designarás para ti en cada una de tus tribus, en todas las ciudades que el Eterno tu Dios, te da, y juzgarán al pueblo con juicio recto.

 

20.  No torcerás el juicio, no harás distinción de personas ni recibirás cohecho, porque el cohecho ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.

 

21.  La justicia y solamente la justicia seguirás, para que vivas y poseas la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.

 

 

Arboles Sagrados y Pilares

 

 

22.  No plantarás para ti asherá (árbol de idolatría) ni ninguna clase de árbol junto al altar del Eterno, tu Dios, que harás para ti.

 

23.  Y no levantarás para ti matzevá (altar pagano monolítico), cosas que aborrece el Eterno, tu Dios.

 

 

 

 

Sacrificios Impuros

 

 

1.      No ofrecerás en sacrificio al Eterno, tu Dios, buey o cordero que tenga defecto o cualquier imperfección, porque abominación es eso para el Eterno, tu Dios.

 

 

Castgos por Idolatría

 

 

2.      Cuando se hallare en medio de ti, en cualquiera de tus ciudades que el Eterno, tu Dios, te da, hombre o mujer que haya hecho lo que es malo a los ojos del Eterno, tu Dios, transgrediendo su pacto,

 

3.      y que haya ido y servido a otros dioses postrándose ante ellos, o ante el sol o la luna o cualquier astro de todo el ejército de los cielos, lo cual Yo no he ordenado;

 

4.      y te fuere denunciado y leí hubieres oído, indagarás bien, y he aquí que siendo verdad y cierto,

 

5.      entonces harás conducir a las puertas de tu ciudad al tal hombre o a la tal mujer que hubiere hecho esta cosa mala; sea hombre o sea mujer los apedrearás y morirán.

 

6.      Por el testimonio de dos testigos o de tres testigos será muerto el que debe morir; no será muerto por cl testimonio de un solo testigo.

 

7.      La mano de los testigos será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así extirparás el mal de en medio de ti.

 

 

La Corte Suprema

 

 

8.      Cuando alguna ley te fuere desconocida en juicio: si una sangre fuere pura o impura, si una causa fuere justa o injusta, si una llaga fuere pura o impura, o si surgieren causas que provocaren divergencia de opiniones, en tus ciudades, entonces te levantar

9.       

 

10.  y te llegarás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días, y consultarás y ellos te declararán la sentencia del juicio;

 

11.  y harás conferirme;el mandato de la sentencia que te anunciaren desde aquel lugar que escogiere el Eterno, y cuidarás de hacer conforme a todo lo que te enseñaren.

 

12.  Según el mandato de la ley que ellos te enseñaren, y según el juicio que te dijeren, así has de hacer; no te desviarás de la sentencia que te declararen ni hacia la derecha ni hacia la izquierda.

 

13.  Y el hombre que obrare con soberbia, no escuchando al sacerdote que estuviere para oficiar allí al Eterno, tu Dios, o al juez, el tal hombre morirá; y eliminarás el mal de Israel.

 

14.  Y todo el pueblo oirá y temerá, y ya no procederá mal con soberbia.

 

 

El Monarca

 

 

15.  Cuando hubieres llegado a la tierra que el Eterno, tu Dios, te da, y la tuvieres en posesión, y habitares en ella, y dijeres: "pondré sobre mí un rey, como todas las naciones que están a mi alrededor",

 

16.  ciertamente podrás poner sobre ti por rey a aquél que escogiere el Eterno tu Dios; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre de tierra extraña, que no fuere hermano tuyo.

 

17.  Pero no ha de multiplicar para sí caballos, ni hará volver el pueblo a Egipto para multiplicar caballos; porque el Eterno os ha, dicho: "Nunca más habéis de volver por este camino".

 

18.  Ni tampoco ha de multiplicar para sí mujeres, para que no se desvíe su corazón; y plata y oro no multiplicará mucho para sí.

 

19.  Y cuando se sentare sobre el trono de su reino, escribirá para sí la copia de esta Ley en un libro, delante de los sacerdotes levitas;

 

20.  y lo tendrá consigo y en él leerá todos los días de su vida, a fin de que aprenda a temer al Eterno, su Dios, para guardar todas las palabras de esta Ley y estos estatutos, para cumplirlos;

 

21.  a fin de que su corazón no se engría sobre sus hermanos, ni se desvíe de lo ordenado ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, para que prolongue los pías de su reino, así él como sus hijos, en medio de Israel.

 

 

 

 

Sacerdotes Levíticos

 

 

1.      Los sacerdotes levitas (con o sin defectos), de toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni herencia con Israel; de las ofrendas de fuego del Eterno y de su herencia comerán,

 

2.      mas herencia no tendrán entre sus hermanos; el Eterno es su herencia, como El les tiene dicho.

 

 

La Porción Sacerdotal

 

 

3.      Y éste será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo entre los que ofrecen sacrificio, sea buey o cordero; éstos darán al sacerdote la espaldilla y las dos quijadas, ]unto con la lengua y el buche;

 

4.      las primicias de tu grano, de tu mosto y de tu aceite, como también las primicias del esquileo de tus ovejas, darás a él;

 

5.      porque a él ha escogido el Eterno, tu Dios, de entre todas las tribus, para presentarse y servir en nombre del Eterno, él y sus hijos para todos los días.

 

 

Servicio Especial

 

 

6.      Y cuando viniere el sacerdote que desciende de la tribu de Leví, de alguna de tus ciudades de entre todo Israel donde hubiere habitado, y viniere con todo el deseo de su alma al lugar que escogiere el Eterno,

 

7.      entonces oficiará en el nombre del Eterno, tu Dios, como cualquiera de sus hermanos sacerdotes levitas que sirvieren allí delante del Eterno.

 

8.      Iguales porciones recibirán todos ellos, excepto la parte de los patrimonios paternos que pertenecen a los sacerdotes que ya estaban allí.

 

 

Adivinación y Profecía

 

 

9.      Cuando entrares en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.

 

10.  No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero,

 

11.  ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos;

 

12.  porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Dios, los destierra de delante de ti.

 

13.  Perfecto serás para con el Eterno, tu Dios.

 

14.  Porque estas naciones que vas a desterrar acostumbran escuchar a los pronosticadores y a los adivinos; mas en cuanto a ti, el Eterno, tu Dios, no te permitió tal cosa.

 

15.  El Eterno, tu Dios, hará surgir para ti un profeta de en medio de ti, de entre tus hermanos, como yo, (en sucesivas generaciones); a él oiréis,

 

16.  de acuerdo con todo lo que pediste al Eterno, tu Dios, en Horev en el día de la asamblea, diciendo: "no oiga yo otra vez la voz del Eterno, mi Dios, ni vea más este gran fuego, para que no muera".

 

17.  A lo cual me dijo el Eterno: Acertaron bien en lo que han dicho;

 

18.  profeta haré surgir para ellos de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo cuanto Yo le ordenare.

 

19.  Y el hombre que no obedeciere a mis palabras que él hablare en mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta de ello.

 

20.  Pero el profeta que tuviere la presunción de hablar en mi nombre palabra que Yo no le haya ordenado decir, o que hablare en nombre de otros dioses, el tal profeta morirá.

 

21.  Y si preguntares en tu corazón: "¿cómo podremos conocer la palabra que no ha hablado el Eterno?"

 

22.  Cuando hablare un profeta en nombre del Eterno y no sucediere la cosa ni se verificare, esto es lo que no ha hablado el Eterno; con presunción lo ha hablado el tal profeta, no tengas temor de él.

 

 

 

Ciudades de Refugio

 

 

1.      Cuando el Eterno, tu Dios, haya exterminado las naciones cuya tierra el Eterno, tu Dios, te da, y las hubieres desposeído y habitares en sus ciudades y en sus casas,

 

2.      separarás para ti tres ciudades en medio de la tierra que el Eterno, tu Dios, te da para heredarla;

 

3.      te prepararás el camino y dividirás en tres partes  el territorio de tu país que te hará heredar el Eterno, tu Dios; y esto será para que todo homicida huya hacia ahí.

 

4.      Y éste es el caso del homicida que podrá huir allí y vivir: aquél que hiriere a su prójimo impensadamente, y sin tenerle enemistad previa;

 

5.      y aquél que fuere con su compañero al bosque para cortar leña, y se resbalare su mano con el hacha con que iba a cortar la leña, y saltare el hierro del mango y diere en su compañero, y éste muriese; este tal huirá a una de estas ciudades y vivirá;

 

6.      no sea que el vengador de la sangre persiga al homicida mientras esté enardecido su corazón, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte no siendo él digno de muerte, porque no le odiaba anteriormente.

 

7.      Por lo cual yo te ordeno, diciendo: separarás para ti tres ciudades;

 

8.      y cuando el Eterno, tu Dios, ensanchare tus términos, como tiene apurado a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,

 

9.      con tal de que guardes todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy, para cumplirlos, amando al Eterno, tu Dios, y andando en sus caminos todos los días, entonces añadirás para ti otras tres ciudades además de estas tres.

 

10.  para que no se derrame la sangre inocente en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia, y así haya sobre ti delito de sangre.

 

 

Asesinato

 

 

11.  Y cuando un hombre aborreciere a su prójimo y le armare una asechanza, y se levantare contra él y le hiriere mortalmente, de modo que muera, y huya a una de aquellas ciudades,

 

12.  los ancianos de su ciudad enviarán y le tomarán de ahí y le entregarán en mano del vengador de la sangre, para que muera.

 

13.  Tus ojos no tendrán compasión de él; así extirparás de Israel (la culpa por) la sangre inocente, y será bueno para ti.

 

 

Fronteras

 

 

14.  No removerás el límite de la hacienda de tu prójimo que fijaron los antiguos (para disminuirlo) en la herencia que has de poseer en la tierra que el terno, tu Dios, te da en posesión.

 

 

Testigos

 

 

15.  No valdrá un solo testigo contra un hombre, por cualquier delito o por cualquier pecado, sea cual fuere el pecado que cometiere; por el testimonio de dos testigos o por el testimonio de tres testigos, se afirmará la causa.

 

16.  Guando se levantaren testigos maliciosos contra alguien, para testificar contra él falsedad,

 

17.  entonces los dos hombres testigos y los litigantes se presentarán delante del Eterno, o sea ante los sacerdotes y los jueces que hubiere en aquellos días;

 

18.  y los jueces inquirirán bien, y si resultan falsos los testigos, y que han atestiguado falsedad contra su hermano,

 

19.  haréis con ellos lo mismo que ellos pensaban hacer contra su hermano; así extirparás el mal de en medio de ti.

 

20.  Y los demás oirán y temerán, y no volverán a hacer semejante maldad en medio de ti.

 

21.  Y tus ojos no se compadecerán; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

 

 

 

 

Preparación para la Guerra

 

 

1.      Guando salieres a la guerra contra tu enemigo y vieres caballos y carros, y gente más numerosa que tú, no has de temerlos, porque el Eterno, tu Dios, está contigo, el mismo que te hizo subir de la tierra de Egipto.

 

2.      Y sucederá que cuando os acerquéis para trabar batalla, se llegará el sacerdote y hablará al pueblo,

 

3.      y les dirá: Oye, oh Israel: vosotros os acercaréis hoy para pelear contra vuestros enemigos. No se ablande vuestro corazón; no temáis ni os alarméis ni os quebrantéis ante ellos;

 

4.      porque el Eterno, vuestro Dios, es el que os acompaña para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.

 

5.      Y hablarán los guardias al pueblo, diciendo: ¿Quién es el hombre que ha edificado casa nueva. y no la ha estrenado? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la estrene.

 

6.      Y ¿quién es el hombre que ha plantado una viña y no ha gozado todavía de su primer fruto? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre goce su primer fruto.

 

7.      Y ¿quién es el hombre que se ha desposado con mujer y no la ha tomado? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la tome.

 

8.      Y seguirán hablando los guardias al pueblo y dirán: ¿Quién es el hombre miedoso y de corazón blando'? Váyase y vuelva a su casa, y no derrita el corazón de sus hermanos como el corazón suyo.

 

9.      Y sucederá que cuando acaben los guardias de hablar al pueblo, designarán oficiales de tropas al frente del pueblo.

 

 

Toma de Cautivos

 

 

10.  Cuando te acercares a alguna ciudad para pelear contra ella, le ofrecerás la paz.

 

11.  Y si ella se sometiere a la paz y te abriere sus puertas, todo el pueblo que se hallare dentro será tributario tuyo y te servirá.

 

12.  Mas si no quisiere someterse a la paz y te hiciere guerra, entonces le pondrás sitio;

 

13.  y al entregarla el Eterno, tu Dios, en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada;

 

14.  pero las mujeres y los niños, y las bestias, con todo lo que hubiere dentro de la ciudad, todo el despojo de ella, lo saquearás para ti; y disfrutarás del despojo de tus enemigos que te haya entregado el Eterno, tu Dios.

 

15.  Así harás con todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones que están aquí.

 

16.  Mas de las ciudades de estos pueblos que el Eterno, tu Dios, te da en herencia, no dejarás persona con vida,

 

17.  sino que ciertamente los destruirás: al hiteo, al emoreo, al cananeo, y al perizeo, al hiveo, y al yevuseo, como te ha ordenado el Eterno, tu Dios,

 

18.  a fin de que no os enseñen a hacer conforme a todas las abominaciones que ellos practican con sus dioses, de manera que pequéis contra el Eterno, vuestro Dios.

 

 

Emboscada

 

 

19.  Cuando sitiares alguna ciudad por muchos días, peleando contra ella para tomarla, no destruirás sus árboles alzando contra ellos el hacha, porque de ellos podrás comer; por tanto no los cortarás, pues ¿es acaso el árbol del campo hombre para que sufra las

20.   

 

21.  Solamente los árboles que tú sabes que no son árboles que dan fruto comestible, éstos podrás destruir y cortar para construir baluarte contra la ciudad que te hace guerra, hacia su rendición. XXI

 

 

 

 

Asesinato Sin Solver

 

 

1.      Cuando fuere hallada una persona asesinada, caída en el campo, en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da para poseerla, y no se supiere quién la haya matada,

 

2.      entonces saldrán tus ancianos y tus jueces, y desde allí medirán la distancia hasta las ciudades que estén alrededor del muerto;

 

3.      y de la ciudad más próxima al muerto, tomarán los ancianos de aquella ciudad una novilla, con la cual no se ha trabajado y que no haya llevado yugo;

 

4.      y los ancianos de aquella ciudad harán bajar la novilla a un torrente fuerte, cerca de un lugar que no se labrará ni se sembrará, y allí junto al torrente quebrarán la cerviz de la novilla.

 

5.      Y se acercarán los sacerdotes, hijos de Leví, porque a éstos ha escogido el Eterno, tu Dios, para servirle y para bendecir en nombre del Eterno, y por su sentencia será resuelta toda controversia y toda llaga;

 

6.      y todos los ancianos de aquella ciudad, los más cercanos al muerto, lavarán sus manos sobre la novilla cuya cerviz fue quebrada junto al torrente;

 

7.      y protestarán y dirán: nuestras manos no derramaron esta sangre, y nuestros ojos no vieron.

 

8.      (Y los sacerdotes dirán:) ¡Perdona, oh Eterno, a tu pueblo Israel, que redimiste, y no pongas culpa de la sangre inocente en medio de tu pueblo Israel! Y así el pecado de aquella sangre derramada les será perdonada,

 

9.      y así tú extirparás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, pues harás lo que es recto a los ojos del Eterno.

 

 

Mujeres Cautivas

 

 

10.  Cuando salieres a la guerra  contra tus enemigos, y el Eterno, tu Dios, los entregare en tu mano, y llevares de ellos cautivos,

 

11.  y vieres entre los cautivos alguna mujer hermosa, y te enamorares de ella de manera que quisieras tomarla por mujer tuya,

 

12.  entonces la introducirás en tu casa, y ella rapara su cabeza y dejará crecer sus uñas,

 

13.  y quitará de sobre sí el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa, llorando a su padre y a su madre, por todo un mes; y después de esto podrás llegarte a ella y ser marido suyo, y ella será tu mujer.

 

14.  Mas acontecerá que si no te complacieres con ella, la dejarás ir en libertad, pero de ninguna manera la venderás por dinero; no te servirás de ella después de haberla afligido.

 

 

Derecho de Primogenitura

 

 

15.  Cuando un hombre tuviere dos mujeres, una amada y otra aborrecida, y ellas le hubieren parido hijos así la amada como la aborrecida, siendo primogénito el hijo dela aborrecida,

 

16.  en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que posea, no podrá dar derecho de primogenitura al hijo de la amada prefiriéndolo al hijo de la aborrecida, el (verdadero) primogénito,

 

17.  sino que reconocerá al primogénito, hijo de la aborrecida, dándole una porción doble de todo lo que posea, porque él es el principio de su vigor; a él pues, pertenece el derecho de primogenitura.

 

 

El Hijo Rebelde

 

 

18.  Cuando algún hombre tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no quisiere escuchar la voz de su padre o la voz de su madre, y que aunque le castiguen no les obedeciere,

 

19.  le tomarán su padre y su madre y le llevarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del tribunal de su lugar,

 

20.  y dirán a los ancianos de su ciudad: Este hijo nuestro es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y bebedor.

 

21.  Y todos los hombres de su ciudad le apedrearán hasta que muera; así extirparás el mal de en medio de ti; y todo Israel oirá y temerá.

 

 

Horca y Sepultura

 

 

22.  Y cuando hubiere en un hombre pecado digno de pena de muerte, y fuere muerto, lo colgarás en un madero;

 

23.  no pernoctará su cadáver en el madero, sino que ciertamente lo enterraras en el mismo día, porque desprecio a Dios es el colgado, y no has de contaminar tu tierra que el Eterno, tu Dios, te da en posesión.

 

 

 

 

Devolución de Artículos

 

 

1.      Si vieres el buey de tu hermano o su cordero extraviado, no harás como si no lo vieses, sino que lo restituirás a tu hermano.

 

2.      Y si tu hermano no está cerca de ti, o tú no le conoces, lo recogerás (lo perdido) dentro de tu casa (posesión), y estará contigo hasta que lo busque tu hermano, y se lo devolverás.

 

3.      Así harás también con su asno, y así harás con su vestido, y así harás con toda cosa perdida de tu hermano que se le hubiere perdido y tú la hubieres hallado; no harás como si no la vieses.

 

 

Animales Caídos

 

 

4.      Si vieres el asno de tu hermano o su buey caídos en el camino, no harás como si no lo vieses; ciertamente le ayudarás a levantarlos.

 

 

Transvestismo

 

 

5.      No usará la mujer traje de hombre, ni vestirá el hombre ropa de mujer, porque abominable para el Eterno, tu Dios, es todo aquél que hace esto.

 

 

El Nido de las Aves

 

 

6.      Cuando se encontrare algún nido de pájaro delante de ti en el camino, en cualquier árbol o sobre la tierra, con polluelos o huevos, estando la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre que está con los hijos;

 

7.      ciertamente dejarás ir libre a la madre, y a los hijos podrás tomar para ti (si tienes necesidad de hacerlo), para que te vaya bien y para que prolongues tus días.

 

 

Cercas; Agricultura Mixta

 

 

8.      Cuando edificares casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si cayere alguno desde allí.

 

9.      No sembraras tu viña con diversas especies de semillas; y no profanarás la cosecha con lo que haya de más en la semilla que sembrares, así como el producto de la viña.

 

 

Combinaciones Prohibidas

 

 

10.  No ararás con buey y asno juntos.

 

11.  No vestirás tela tejida con mezcla de lana y de lino juntos.

 

 

Borlas

 

 

12.  Te harás borlas sobre los cuatro ángulos de la vestimenta con que te cubres.

 

 

Difamación de la Esposa

 

 

13.  Cuando un hombre tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere,

 

14.  y le atribuyere actos con calumnia, y propalare contra ella mala fama y dijere: "A esta mujer tomé y me llegué a ella, pero no hallé en ella señales de virginidad",

 

15.  el padre de la joven y su madre tomarán y presentarán las señales de la virginidad de la joven delante de los ancianos de la ciudad, a la entrada del tribunal;

 

16.  y dirá el padre de la joven a los ancianos: He dado mi hija a este hombre por mujer, y él la aborreció,

 

17.  y he aquí que le ha atribuido actos con calumnia, diciendo: "no hallé en tu hija señales de virginidad". He aquí las señales de virginidad de mi hija; y extenderán la ropa nupcial delante de los ancianos de la ciudad.

 

18.  Y tomarán los ancianos de aquella ciudad al tal hombre y le castigarán,

 

19.  y le multarán con cien siclos de plata, los que darán al padre de la joven, porque aquél propaló mala fama contra una virgen de Israel, y ella será su mujer; no podrá él despedirla en todos sus días.

 

 

Si la Acusación es Verdadera

 

 

20.  Mas si esto fuere verdad y no se hallaren señales de virginidad en la joven,

 

21.  sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre y la apedrearán en presencia de la gente de su ciudad y morirá, porque cometió vileza en Israel fornicando cuando estaba en casa de su padre; así extirparás el mal de en medio de ti

 

 

Castigo por Adulterio

 

 

22.  Cuando fuere hallado un hombre acostado con una mujer que tenga marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la mujer; así exterminarás el mal de en medio de Israel.

 

 

La Joven Comprometida

 

 

23.  Cuando alguna joven virgen estuviere comprometida legalmente con un hombre y otro hombre la hallare dentro de la ciudad y se acostare con ella,

 

24.  sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad y los apedrearéis para que mueran; a la joven, porque estando en la ciudad no dio voces, y al hombre, porque humilló a la mujer de su prójimo; así extirparás el mal de en medio de ti.

 

 

Violación

 

 

25.  Mas si el hombre hallare a la joven comprometida en el campo, y le hiciere fuerza aquel hombre acostándose con ella, entonces morirá sólo el hombre que se acostó con ella;

 

26.  mas a la joven no le harás nada; no hay en la joven ningún pecado digno de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le mata, así es este caso;

 

27.  porque en el campo la halló y dio voces la joven comprometida, mas no hubo quien la librase.

 

 

La Joven Soltera

 

 

28.  Cuando hallare un hombre a una mujer virgen que no fuere desposada y echándole mano se acostare con ella, y fueren descubiertos,

 

29.  el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta siclos de plata, y ella será su mujer; y por haberla humillado no podrá despedirla en todos sus días.

 

 

 

 

La Mujer del Padre

 

 

1.      Ningún hombre tomará a la mujer de su padre, ni a aquélla que estuviere ligada a su padre (por la ley del levirato).

 

 

Genitales Mutilados

 

 

2.      No entrará en la congregación del Eterno el de testículos aplastados, ni aquél cuyo derrame de semen es deficiente.

 

 

El Bastardo

 

 

3.      No entrará bastardo en la congregación del Eterno; ni aún en la décima generación (o sea jamás) entrará en la congregación del Eterno.

 

 

Ammonitas y Moabitas

 

 

4.      No entrará ammonita ni moabita  en la congregación del E terno, ni aún en la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación del Eterno por siempre;

 

5.      a causa del mal consejo que dieron para que no os recibieran con pan y con agua en el camino, cuando salisteis de Egipto; y porque (el rey de Moav) alquiló contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor, en Aram - Naharáim (Mesopotamia), para maldecirte.

 

6.      Mas no quiso el Eterno, tu Dios, escuchar a Balaam, y trocó el Eterno, tu Dios, la maldición en bendición, porque el Eterno, tu Dios, te amó.

 

7.      No procurarás su paz y su bien en todos tus días, para siempre.

 

 

Edomitas y Egipcios

 

 

8.      No abominarás al edomita, porque es tu hermano. No abominarás al egipcio, porque extranjero fuiste en su tierra.

 

9.      Los hijos que nacieren de ellos en la tercera generación, podrán entrar en la congregación del Eterno.

 

 

Campamento de Armada

 

 

10.  Cuando acampares (para ir) contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.

 

11.  Cuando hubiere en medio de ti alguno que no estuviere puro por causa de efusión del semen acaecida de noche (o de día), saldrá fuera del campamento y no entrará a ningún otro;

 

12.  pero al declinar la tarde se bañará en agua; y cuando se hubiere puesto el sol, entrará en el interior del campamento.

 

13.  Además, tendrás cierto lugar fuera del campamento adonde salgas;

 

14.  y tendrás una estaca entre los objetos de tu uso; y cuando te sentares fuera, cavarás con ella, y tornando hacia atrás, cubrirás tu excremento.

 

15.  Porque el Eterno, tu Dios, anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por lo mismo, tu campamento ha de ser santo, no sea que El vea en medio de ti cosa indecente y se aparte de ti.

 

 

Protección de Esclavos

 

 

16.  No entregarás a su amo el siervo que huyendo de él, se refugiare contigo.

 

17.  Contigo habitará, en medio de ti, en cualquier lugar que eligiere en alguna de tus ciudades, donde le agradare; no le engañarás.

 

 

Prostitución

 

 

18.  No ha de haber destinada a la prostitución entre las hijas de Israel; ni habrá destinado a pederastia entre los hijos de Israel.

 

19.  No traerás la paga de ramera, ni el precio de perro, a la casa del Eterno, tu Dios, en pago de cualquier voto, pues abominación para el Eterno, tu Dios, son ambas cosas y las semejantes a éstas.

 

 

Deducción de Interés

 

 

20.  No pagarás a tu hermano usura de plata, ni usura de comestibles, ni usura de ninguna otra cosa de que se suele pagar usura.

 

21.  Al extranjero podrás pagar usura, mas a tu hermano no la pagarás, para que el Eterno, tu Dios, te bendiga en toda empresa de tu mano, en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.

 

 

Cumplimiento de Promesas

 

 

22.  Cuando hicieres algún voto al Eterno, tu Dios, no demores en pagarlo; porque requerir te lo requerirá el Eterno, tu Dios, y habría pecado en ti.

 

23.  Pero si te abstuvieses de hacer votos, no habrá pecado en ti.

 

24.  Lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y cumplirás conforme prometiste al Eterno, tu Dios, trayendo, la ofrenda voluntaria conforme lo declaraste con tu boca.

 

 

Empleados en la Viña

 

 

25.  Cuando entrares en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas a tu gusto hasta saciarte, mas no las pondrás en tu recipiente.

 

 

Empleados en la Mies

 

 

26.  Cuando entrares en la mies de tu prójimo, podrás arrancar las espigas con tu mano, mas no moverás la hoz contra la mies de tu prójimo.

 

 

 

 

Divorcio y Vuelta a Casar

 

 

1.      Cuando alguno tomare mujer casándose con ella, y sucediere que ella no le agradare por haber él hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio y la pondrá en su mano y la despedirá de su casa.

 

2.      Y habiendo ella salido de su casa, ella podrá ir y ser de otro hombre.

 

3.      Y si este último hombre la aborreciere y le escribiere carta de divorcio y la pusiere en su mano y la despidiere de su casa; o si este último hombre que la tomó para sí por mujer viniere a morir,

 

4.      el primer marido que la había despedido no podrá volver a tomarla, para que sea mujer suya, después que fue mancillada, porque abominación es esto ante el Eterno; y no harás condenar la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia.

 

 

El Recién Casado; El Molino

 

 

5.      Cuando un hombre tomare una nueva mujer (aun viuda), no servirá en el ejército ni le será impuesto cargo alguno; libre quedará para cuidar de su casa por un año, y alegrará a la mujer que ha tomado.

 

6.      (Si algún hombre obligare a su prójimo a darle una prenda sobre ¿préstamo), no le tomará en prenda muela de moler, ni la de abajo ni la de arriba, porque son cosas con las que se elabora el alimento del hombre.

 

 

Secuestro

 

 

7.      Guando se hallare a un hombre que hubiere robado a uno de sus hermanos de entre los hijos de Israel, y se hubiere servido de él y después le hubiere vendido, morirá el tal ladrón; así extirparás el mal de en medio de ti.

 

 

Lepra

 

 

8.      Guárdate de la plaga de la lepra, pon cuidado en guardar bien todo lo que os enseñaron los sacerdotes levitas y en obrar conforme a ello; según yo les ordené, así cuidaréis de hacer;

 

9.      acuérdate de lo que hizo el Eterno, tu Dios, a Miriam en el camino, cuando salisteis de Egipto.

 

 

Prenda para Préstamos

 

 

10.  Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomar su prenda.

 

11.  Afuera quedarás, en tanto que el hombre a quien has prestado te saque la prenda afuera.

 

12.  Y si el hombre fuere pobre, no pasarás la noche teniendo su prenda;

 

13.  sin falta le devolverás la prenda al ponerse el sol, para que se acueste con su ropa y te bendiga; y esto te será por justicia ante el Eterno, tu Dios.

 

 

Pago Oportuno de Salarios

 

 

14.  No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos ya de los prosélitos o de los extranjeros que habitan en tu tierra, dentro de tus ciudades.

 

15.  En su día le darás su salario, y esto lo harás antes de la puesta del sol, porque él es pobre, y por él arriesga su alma; para que no clame contra ti al Eterno y haya en ti pecado.

 

 

El Testimonio de Parientes Cercanos

 

 

16.  No se hará morir a los padres por el testimonio de los hijos, ni a los hijos por el testimonio de los padres. Cada uno por su propio pecado morirá.

 

 

Viudas y Huérfanos

 

 

17.  No pervertirás el juicio del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda.

 

18.  Y te acordarás de que tú fuiste siervo en Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te redimió de allí; por tanto, te ordeno que hagas estas cosas.

 

 

Gavillas Olvidadas

 

 

19.  Cuando segares tu mies en tu campo y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás atrás a recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga el Eterno, tu Dios, en toda obra de tus manos.

 

 

La Fruta Sobrante

 

 

20.  Cuando vareares tus olivos, no tornarás a recoger lo que resta en las ramas y lo que te hayas olvidado de recoger; para el extranjero, para el huérfano y para la viuda serán.

 

21.  Cuando vendimiares tu viña no tornarás atrás para rebuscar; para el extranjero, para el huérfano y para la viuda será.

 

22.  Y recordarás que fuiste siervo en la tierra de Egipto; por tanto te ordeno que hagas estas cosas.

 

 

 

Azotes

 

 

1.      Cuando hubiere contienda entre dos o más hombres y acudieren al tribunal para que los juzgue, y los juzgare, y éste justificare al justo y condenare al culpable,

 

2.      si el culpable fuere merecedor de ser azotado, el juez le hará echar al suelo, y en su presencia le hará azotar con el número de azotes (que correspondan) según su delito.

 

3.      Cuarenta azotes le podrá dar, mas no excederá de ellos, no suceda que si se excediere y le dieren más azotes de éstos, tu hermano se envilezca a tus ojos.

 

4.      No amarrarás la boca del buey mientras estuviere trillando.

 

 

El Cuñado Sin Hijos

 

 

5.      Cuando dos o más hermanos (de padre) habitaren juntos y muriere uno de ellos sin tener hijo, no se casará la mujer del difunto fuera de la familia, con un hombre extraño a la familia; el hermano de su marido se llegará a ella y la tomará por mujer suya, c

 

6.      Y será de preferencia el mayor de los hermanos quien la tomará por mujer, si ella estuviere en condiciones de tener progenitura; y pasará a ser suya la herencia de su difunto hermano, y no se borrará el nombre de éste en Israel.

 

7.      Mas si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, subirá su cuñada a la puerta del tribunal, ante los ancianos, y dirá: Rehusa el hermano de mi marido hacer perpetuar el nombre de su hermano en Israel; no quiere cumplir conmigo el deber de levirato.

 

8.      Entonces le llamarán los ancianos de su ciudad y le hablarán; y si persistiere en ello diciendo: "no quiero tomarla",

 

9.      su cuñada se acercará a él, en presencia de los ancianos, y le quitará el calzado de su píe, y escupirá en el suelo ante él, y responderá diciendo: "¡Así se ha de hacer al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano! "

 

10.  Y dirá todo Israel presente en este acto: "la casa del descalzado".

 

 

El Agresor

 

 

11.  Cuando dos hombres o más riñeren entre sí, y se llegare la mujer de uno de ellos para librar a su marido de la mano de aquél que le hiere, y alargando su mano le asiere de las partes vergonzosas,

 

12.  le harás a ella pagar con plata la vergüenza que le causó, y tu ojo no le tendrá piedad.

 

 

Pesos y Medidas

 

 

13.  No tendrás en tu bolsa pesas diversas, una grande y una chica.

 

14.  No tendrás en tu casa diversas efá, una grande y una chica.

 

15.  Pesa exacta y justa tendrás; efá perfecta y justa tendrás; para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.

 

16.  Porque abominación es para el Eterno, tu Dios, todo el que hiciere esto, todo el que hiciere falsedad.

 

 

Recordando a Amalec

 

 

17.  Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino, cuando salisteis de Egipto;

 

18.  de cómo te salió al encuentro en el camino e hirió a los rezagados entre los tuyos, a todos los débiles que se atrasaban estando tú sediento y cansado; y (Amalec) no tuvo temor de Dios.

 

19.  Y cuando el Eterno, tu Dios, te diere descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia para poseerla, borrarás (destruirás) la memoria de Amalec de debajo del cielo. No olvidarás esto.

 

 

 

 

Primeros Frutos

 

 

1.      Y cuando hubieres entrado en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da por herencia, y la poseyeres y habitares en ella,

 

2.      tomarás de las primicias de todos los frutos del suelo, que recogieres de la tierra que el Eterno, tu Dios, te da; y las pondrás en un canasto, e irás al lugar que escogiere el Eterno, tu Dios, para hacer habitar allí su nombre;

 

3.      y te llegarás al (sumo) sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: Yo declaro hoy al Eterno, tu Dios, (y le manifiesto mi gratitud) porque he entrado en la tierra que juró el Eterno a nuestros padres que nos daría.

 

4.      Y tomará el sacerdote el canasto de tu mano, y colocará delante del altar del Eterno, tu Dios.

 

5.      Y hablarás en voz alta y dirás en presencia del Eterno, tu Dios: Un arameo (Laván) quiso hacer perecer a mi padre, el cual bajó a Egipto y moró allí con poca gente, y allí vino a ser una nación grande, fuerte y numerosa.

 

6.      Y nos trataron mal los egipcio)s, y nos oprimieron, y nos impusieron dura servidumbre.

 

7.      Y clamamos al Eterno, el Dios de nuestros padres, y el Eterno cayó nuestra voz, y miró nuestra aflicción y nuestra fatiga y nuestra opresión;

 

8.      y nos sacó el Eterno de Egipto con poder fuerte y con brazo extendido, y con terror grande, y con señales, y con maravillas,

 

9.      y nos ha traído a este lugar, y nos ha dado esta tierra, tierra que mana leche y miel.

 

10.  Y ahora, he aquí que traigo las primicias  de los frutos del suelo que Tú me has dado, oh Eterno. Y colocarás (el canasto) delante del Eterno, tu Dios, y te postrarás delante del Eterno, tu Dios;

 

11.  y te regocij;irás con todo el bien que el Eterno, tu Dios, te ha dado a ti y a tu casa, así tu como el levita y el extranjero que moran en medio de ti.

 

 

Declaración al Remover los Diezmos

 

 

12.  Cuando hubieres acabado de diezmar todos los diezmos de tus productos en el año tercero, que es el año en que se separa el diezmo del levita, lo darás al levita, y también darás el diezmo del extranjero, el huérfano y la viuda, para que coman dentro de tu

 

13.  y dirás delante del Eterno, tu Dios: He sacado de mi casa lo que está consagrado, y también Yo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has ordenado; no cambié nada e hice según tus preceptos, y no me olvidé d

 

14.  No comí del segundo diezmo en mi primer día de luto, ni comí de él estando yo impuro, ni lo he cambiado para los funerales de un muerto. He obedecido la voz del Eterno, mi Dios, y he hecho según todo lo que me has ordenado.

 

15.  Mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel y al suelo que nos diste, según juraste a nuestros padres; tierra que mana leche y miel.

 

 

Conclusión de los Mandamientos

 

 

16.  El día de hoy el Eterno, tu Dios, te ordena que cumplas estos estatutos y juicios; y los guardarás y los observarás con todo tu corazón y con toda tu alma.

 

17.  Hoy has ensalzado al Eterno para que sea Dios tuyo, y para andar en sus caminos y guardar sus estatutos y sus preceptos y sus juicios, y para obedecer su voz.

 

18.  Y el Eterno te ha ensalzado hoy para que seas para El su pueblo predilecto como te lo ha hablado, y para. que observes todos sus preceptos,

 

19.  a fin de que El te ensalce sobre todas las naciones que hizo; (te exaltó) en loor, en fama y en gloria, y a fin de que tú seas un pueblo santo para el Eterno, tu Dios, como El habló.

 

 

 

 

Inscripción en Piedras

 

 

1.      Y ordenaron Moisés y los ancianos de Israel al pueblo, diciendo: Guardad todo el mandamiento que os ordeno hoy.

 

2.      Y sucederá que en el día que pasáreis el Jordán, a la tierra que el Eterno, tu Dios, te da, harás erigir para. ti piedras grandes y las revocarás con cal;

 

3.      y escribirás sobre ellas todas las palabras de esta Ley mientras pasas, para que entres en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da; tierra que mana leche y miel, así como el Eterno, Dios de tus padres, te habló.

 

4.      Y cuando hubiereis pasado el Jordán, erigiréis estas otras piedras que yo os ordeno hoy, en el monte Eval, y las revocaréis con cal.

 

5.      Y edificarás allí un altar al Eterno, tu Dios, un altar de piedras; no alzarás hierro sobre ellas.

 

6.      De piedras enteras edificarás el altar del Eterno, tu Dios; y ofrecerás sobre él holocaustos al Eterno, tu Dios.

 

7.      Y ofrecerás sacrificios de paces, y comerás allí y te regocijarás ante el Eterno, tu Dios.

 

8.      Y escribirás sobre las piedras. todas las palabras de esta Ley, explicándolas bien.

 

 

Una Nación

 

 

9.      Y hablaron Moisés y los sacerdotes levitas a todo Israel, diciendo: ¡Atiende y escucha, oh Israel! Hoy has venido a ser pueblo del Eterno, tu Dios.

 

10.  Obedecerás a la voz del Eterno, tu Dios, y cumplirás sus preceptos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.

 

 

Bendiciones y Maldiciones

 

 

11.  Y ordenó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo:

 

12.  Estos estarán, para bendecir al pueblo, sobre el monte Guerizim, cuando hubiereis pasado el Jordán: Simón y Leví y Judá e Isajar y José y Benjamín.

 

13.  Y éstos estarán para maldecir sobre el monte de Kval: Ruben, Gad y Asher y Zebulón, Dan y Naftalí.

 

14.  Y tomarán la palabra los levitas y dirán a todos los hombres de Israel con voz alta:

 

 

La Primera Maldición

 

 

15.  ¡Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, cosa abominable al Eterno, obra de mano de artífice, y la pusiere en lugar secreto! Y responderá todo el pueblo y dirá: ¡Amen!

 

 

La Segunda Maldición

 

 

16.  ¡Maldito sea el que menospreciare a su padre y a su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Tercera Maldición

 

 

17.  ¡Maldito aquel que removiere los límites (para disminuir el terreno) de su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Cuarta Maldición

 

 

18.  ¡Maldito aquél que hiciere errar al ciego en el camino! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Quinta y Sexta Maldiciones

 

 

19.  ¡Maldito aquél que torciere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

20.  ¡Maldito aquél que se acostare con la mujer de su padre (o con la mujer destinada a su padre por la ley de levirato), porque es el lecho de su padre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Séptima Maldición

 

 

21.  ¡Maldito aquél que se echare con cualquier bestia! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Octava Maldición

 

 

22.  ¡Maldito aquél que se acostare con su hermana, hija de su padre o hija de su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Novena Maldición

 

 

23.  ¡Maldito aquél que se acostare con su suegra! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Décima Maldición

 

 

24.  ¡Maldito aquél que hiriere ocultamente  a su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Onceava Maldición

 

 

25.  ¡Maldito aquél que tomare soborno para matar a alguien, derramando la sangre inocente! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

La Decimosegunda Maldición

 

 

26.  ¡Maldito aquél que no perseverare en las palabras de esta ley para cumplirlas! Y dirá todo el pueblo: ¡Amen!

 

 

 

 

Bendición por la Obediencia

 

 

1.      Y si escuchares atentamente la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todos sus preceptos que yo te ordeno hoy, el Eterno, tu Dios, te ensalzará sobre todas las naciones de la tierra.

 

2.      Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones cuando obedecieres la voz del Eterno, tu Dios:

 

3.      Bendito serás en la ciudad y bendito serás en el campo.

 

4.      Bendito será el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y el fruto de tus bestias, y la cría de tu ganado, y los rebaños de tus ovejas.

 

5.      Bendito será tu canasto y tu artesa.

 

6.      , Bendito serás en tu entrada y bendito serás en tu salida.

 

7.      Hará el Eterno que tus enemigos, los que se levanten contra ti, sean vencidos delante de ti. Por un camino saldrán contra ti, mas por siete caminos huirán ante ti.

 

8.      El Eterno mandará que la bendición esté contigo en tus graneros y en toda empresa de tu mano; y te bendecirá en la tierra que el Eterno, tu Dios, te da.

 

9.      El Eterno te establecerá por pueblo santo suyo, como te tiene jurado, cuando guardares los mandamientos del Eterno, tu Dios, y anduvieres en sus caminos;

 

10.  y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre del Eterno es invocado sobre ti, y te temerán.

 

11.  Y el Eterno te hará abundar, para bien tuyo, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus bestias, y en el fruto de tu suelo, sobre la tierra que el Eterno juró a tus padres que te daría.

 

12.  Abrirá el Eterno para ti su buen tesoro, los cielos, para dar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda empresa de tu mano; y prestarás a mucha gente, mas tú no tomarás prestado.

 

13.  Y te pondrá el Eterno por cabeza y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, cuando escuchares los mandamientos del Eterno, tu Dios, que yo te ordeno hoy, para guardarlos y cumplirlos;

 

14.  y no te desviarás de ninguna de las cosas que os prescribo hoy, ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, andando en pos de otros dioses para servirlos.

 

 

Maldición por la Desobediencia

 

 

15.  Y si no obedecieres la voz del Eterno, tu Dios, para guardar y cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te ordeno hoy, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:

 

16.  Maldito serás en la ciudad y maldito serás en el campo.

 

17.  Malditos serán tu canasto y tu artesa.

 

18.  Maldito será el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tu ganado, y los rebaños de tus ovejas.

 

19.  Maldito serás en tu entrada y maldito serás en tu salida.

 

20.  Enviará el Eterno sobre ti la maldición, la turbación y la reprensión en toda empresa de tu mano que tratares de hacer, hasta que seas destruido y hasta que perezcas en breve, a causa de la maldad de tus obras, por haberme dejado.

 

21.  Hará el Eterno que se te pegue la peste, hasta que te consuma de sobre la tierra a la cual vas para poseerla.

 

22.  Te herirá el Eterno de tisis, y de fiebre, y de inflamación, y de ardor, y por medio de la espada; y de sequía, y de tizón en tus renuevos; y te perseguirán hasta que perezcas.

 

23.  Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de cobre, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

 

24.  EI Eterno dará con la poca lluvia de tu tierra, polvo y ceniza; desde los cielos descenderán sobre ti hasta. que seas destruido.

 

25.  Hará el Eterno que seas derrotado ante tus enemigos. Por un camino saldrás contra él, mas por siete caminos huirás delante de él; y servirás de ejemplo horrible a todos los reinos de la tierra.

 

26.  Y será tu cadáver por pasto a todas las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

 

27.  El Eterno te herirá con la sarna de Egipto, y con hemorroides, y con sarna húmeda, y con sarna seca, de que no podrás ser curada.

 

28.  El Eterno te herirá con locura, y con ceguera, y con aturdimiento de corazón;

 

29.  y palparás a mediodía como palpa un ciego en las tinieblas; y no prosperarás en tus caminos, y sólo serás oprimido y despojado todos los días, y no habrá quien te salve.

 

30.  Con mujer te desposarás, mas otro hombre se acostará con ella.; casa edificarás, mas no habitarás en ella; viña plantarás, mas no recogerás ni aun sus primeros frutos.

 

31.  Tu buey será degollado ante tus ojos, mas tú no comerás de él; tu asno será arrebatado en tu misma presencia y no volverá a ser tuyo; tus rebaños serán entregados a tus enemigos, y no habrá quien los libre.

 

32.  Tus hijos y tus hijas serán dados a otro pueblo, y tus ojos mirarán y desfallecerán por ellos todo el día, sin que tu mano pueda. hacer nada.

 

33.  El fruto de tu tierra y toda tu labor, lo comerá un pueblo que tú no conociste; y serás ciertamente oprimido y quebrantado todos los días,

 

34.  y te volverás loco por la visión que tus ojos han de ver.

 

35.  Te herirá el Eterno con sarna maligna. en las rodillas y en las piernas, de la. que no podrás ser curado; y aún desde la planta de tu pie hasta. tu mollera.

 

36.  El Eterno te hará ir, a ti y al rey que habrás puesto sobre ti, a nación que no has conocido, ni tú ni tus padres; y allá servirás a otros dioses de palo y de piedra.

 

37.  Y tú vendrás a. ser un espanto y un proverbio y un escarnio entre todos los pueblos adonde te conducirá el Eterno.

 

38.  Mucha simiente producirá el campo, mas poco recogerás, porque lo consumirá la langosta.

 

39.  Viñas plantarás y cultivarás, mas no beberás vino ni cogerás uvas, porque las comerá el gusano.

 

40.  Olivos tendrás en todo tu territorio, mas no te ungirás con aceite, porque tus olivos dejarán caer su fruto.

 

41.  Hijos e hijas engendrarás, mas no serán para ti, porque irán en cautiverio.

 

42.  Todos tus árboles y el fruto de tu tierra los empobrecerá la langosta.

 

43.  El extranjero que habitare en medio de ti se elevará sobre ti más y más alto, en tanto que tú descenderás más y más bajo.

 

44.  El te prestará a ti, mas tú no le prestarás a él; él será cabeza y tú serás cola.

 

45.  Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones p te perseguirán y te alcanzarán hasta que seas destruido, porque no habrás obedecido la voz del Eterno, tu Dios, guardando sus mandamientos y sus estatutos que El te ordenó;

 

46.  y ellas (las maldiciones) serán para ti por señal y por maravilla, como también en tu descendencia para siempre.

 

47.  En trueque de no haber servido al Eterno, tu Dios, con alegría y con regocijo de corazón cuando abundaba todo,

 

48.  servirás a tus enemigos que el Eterno enviará contra ti, (les servirás) en hambre, y en sed, y en desnudez, y en necesidad de todo; y él colocará un yugo de hierro sobre tu cuello, hasta que te haya destruido.

 

49.  Alzará el Eterno sobre ti una nación que viene de lejos, desde el extremo de la tierra, a la manera que vuela el águila; nación cuya lengua no entenderás;

 

50.  nación grosera, que no tendrá respeto al anciano, y del muchacho no tendrá compasión;

 

51.  y ella comerá la cría de tus animales y el fruto de tu tierra hasta que seas destruido, porque no dejará renacer para ti cereal, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni rebaños de tus ovejas, hasta que te haya exterminado.

 

52.  Te sitiará en todas tus ciudades, hasta hacer caer los muros altos y fuertes en que confiabas, en toda tu tierra; y te sitiará en todas tus ciudades, en toda la tierra que te habrá dado el Eterno, tu Dios.

 

53.  Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que te hubiere dado el Eterno, tu Dios, por causa del asedio y la estrechez con que te oprimirá tu enemigo.

 

54.  El hombre tierno y muy mimado entre vosotros, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren,

 

55.  para no dar a ninguno de ellos de la carne de sus hijos que él comerá, por no haberle quedado nada en el asedio y en la estrechez con que te oprimirá tu enemigo, dentro de todas tus ciudades.

 

56.  La (mujer) tierna y mimada en medio de ti, que por mimo y delicadeza no probó a poner la planta de su pie sobre el suelo, su ojo será maligno para con el hombre de su seno, y para con su hijo y su hija,

 

57.  así como para sus hijos muy pequeños (que se arrastran) entre sus pies y para sus hijos que hubiere parido; porque ella sola los comerá ocultamente en la falta de todo, en el asedio y en la estrechez con que te oprimirá tu enemigo dentro de tus ciudades.

 

58.  Si no guardares para cumplir todas las palabras de esta Ley, las que están escritas en este libro, para que temas este nombre glorioso y temible, al Eterno, tu Dios,

 

59.  hará el Eterno que tus heridas y las heridas de tu descendencia sean diferentes a las de los demás; fieles (al mandato de Dios), enfermedades malignas y fieles.

 

60.  Y volverá a traer sobre ti todas las dolencias de Egipto de que tuviste temor, y ellas se te pegarán.

 

61.  También todas las enfermedades y todas las heridas que no están escritas en este Libro de la Ley, las traerá el Eterno sobre ti, hasta que seas destruido.

 

62.  Y quedaréis pocos hombres, después de haber sido vosotros como las estrellas del cielo en muchedumbre, porque tú no obedeciste la voz del Eterno, tu Dios.

 

63.  Y sucederá que así como se regocijaba. el Eterno en vosotros para haceros bien y para multiplicaros, así hará regocijar el Eterno (a vuestros enemigos) para haceros perecer y para destruiros, y seréis arrancados de sobre la tierra adonde vais pa

 

64.  Y te esparcirá el Eterno entre todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; y servirás allí a otros pueblos servidores de otros dioses que no has conocido ni tú ni tus padres, (dioses) de palo y de piedra.

 

65.  Y entre aquellas naciones no tendrás reposo, ni habrá descanso para la planta de tu pie; pues allí te dará el Eterno corazón agitado, y desesperanza de salvación, y dolor de alma.

 

66.  Y tu vida estará como en suspenso ante ti; pues te atemorizarás de noche y de día., y no tendrás garantizada tu manutención.

 

67.  Por la mañana dirás: " ¡Ojalá fuera como la tarde de ayer! " y por la tarde dirás: "¡Ojalá fuera como esta mañana!", por el temor de tu corazón que sentirás y por la. visión que verás con tus ojos.

 

68.  Y el Eterno te hará volver en cautiverio a Egipto en navíos, de cuyo camino yo te dije : "no volverás más a verle", y allí desearéis ser vendidos por esclavos y por esclavas a vuestros enemigos y no habrá quién os compre, (porque seréis condenad

 

 

El Pacto

 

 

69.  Estas son las palabras del pacto que el Eterno ordenó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moav, además del pacto que celebró con ellos en Horev.

 

 

 

 

Ultimo Discurso de Moisés

 

 

1.      Y llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que hizo el Eterno delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto al Faraón, y a todos sus siervos y a toda su tierra,

 

2.      las grandes pruebas que han visto tus ojos, las señales y aquellas grandes maravillas;

 

3.      pero hasta el día de hoy no os ha dado el Eterno corazón que entienda, ni ojos que vean, ni oídos que oigan.

 

4.      Y yo os he conducido cuarenta años por el desierto; no han envejecido los vestidos sobre vosotros, ni se ha gastado el calzado sobre tu pie.

 

5.      No habéis comido pan ni habéis bebido vino nuevo ni añejo; para que supieseis que Yo soy el Eterno, vuestro Dios.

 

6.      Y cuando llegasteis a este lugar, salió Sijón, rey de Jeshbón, y Og, rey de Bashán, a nuestro encuentro, para hacernos guerra, y les herimos,

 

7.      y apoderándonos de su tierra la dimos por herencia a los rubenitas y a los gaditas y a la media tribu de Manasé.

 

8.      Y guardaréis las palabras de este pacto y las cumpliréis, para que prosperéis en todo lo que hiciereis.

 

 

Renovación del Pacto

 

 

9.      Vosotros todos estáis hoy presentes ante el Eterno, vuestro Dios: los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros guardias, con todos los hombres de Israel;

 

10.  vuestros niños, vuestras mujeres y el extranjero que está en medio de tus campamentos, desde tu leñador hasta tu aguador;

 

11.  para que entren en el pacto del Eterno, tu Dios, y en el juramento que el Eterno, tu Dios, celebra hoy contigo.

 

12.  a fin de confirmarte hoy por el pueblo suyo, y para que El sea para ti Dios, como te ha hablado y como El ha jurado a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.

 

13.  Y no solamente con vosotros yo hago este pacto y este juramento,

 

14.  sino con aquél que está aquí con nosotros hoy delante del Eterno, nuestro Dios, y también con aquél que no está aquí hoy con nosotros;

 

15.  porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por donde habéis pasado;

 

16.  y habéis visto las abominaciones de ellas, y sus ídolos de palo y piedra, y los de plata y oro, que había entre ellos;

 

17.  no sea que haya en medio de vosotros hombre, o mujer, o familia, o tribu, cuyo corazón se aparte hoy del Eterno, nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hierba amarga y hiel;

 

18.  y suceda que al oír las palabras de este juramento de maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: "yo tendré paz aunque ande conforme al buen parecer de mi corazón, pues yo agregare a aquél que así pensare, el castigo de los pecados involuntarios a

 

19.  No querrá el Eterno perdonarle, sino que entonces humeará la ira del Eterno y su celo contra el tal hombre, y vendrá a asentarse sobre él toda la maldición escrita en este libro, y el Eterno borrará su nombre de debajo de los cielos;

 

20.  y el Eterno le separará de entre todas las tribus de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este Libro de la Ley.

 

21.  De manera que dirán las generaciones venideras, vuestros hijos que surjan después de vosotros, y el extranjero que viniere de tierra lejana, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades de que le habrá herido el Eterno;

 

22.  viendo que toda su tierra está como abrasada de azufre y sal, que no se siembra y que nada produce, ni crece en ella hierba alguna, como sucedió en la ruina de Sodoma y Gomorra, Admá y Tzeboím, las cuales destruyó el Eterno en su ira y en su ardiente furo

 

23.  viendo esto, todas las naciones dirán: "¿Por qué ha hecho el Eterno así a esta tierra? ¿Cuál fue la causa del furor de esta ira tan grande?"

 

24.  Y se les responderá: "Porque abandonaron el pacto del Eterno, Dios de sus padres, que El celebró con ellos cuando les sacó la tierra de Egipto;

 

25.  y fueron y sirvieron a otros dioses, y se postraron ante ellos; dioses que no conocieron, y no recibieron de ellos ningún provecho.

 

26.  Por tanto, se encendió la ira del Eterno contra aquella tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;

 

27.  y con ira, con ardor y con gran indignación, el Eterno les ha desarraigado de su tierra, y les ha arrojado a tierra ajena, como hoy se ve".

 

28.  Las cosas secretas pertenecen al Eterno, nuestro Dios; mas las reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que pongamos por obra todas las palabras de esta Ley.

 

 

 

 

Arrepentimiento y Restauración

 

 

1.      Y sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que puse delante de ti, y te acordares de ellas en tu corazón, estando entre todas las naciones adonde te hubiere arrojado el Eterno, tu Dios,

 

2.      y te volvieres al Eterno, tu Dios, y obedecieres su voz conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

 

3.      entonces te traerá el Eterno, tu Dios, con El de tu cautiverio, y se compadecerá de ti y te hará volver juntándote de entre todas las naciones adonde te hubiere esparcido el Eterno, tu Dios.

 

4.      Aunque tu destierro estuviere en el extremo del cielo, de allí te recogerá el Eterno, tu Dios, y de allí te tomará,

 

5.      y te traerá el Eterno, tu Dios, a la tierra que poseyeron tus padres, y tu la poseerás; y El te hará bien y te multiplicará más que a tus padres.

 

6.      Y el Eterno, tu Dios, circuncidará (abrirá) tu corazón y el corazón de tu descendencia, para que ames al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas

 

7.      Y pondrá el Eterno, tu Dios, todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te aborrecen, los cuales te han perseguido.

 

8.      Y así te volverás y obedecerás la voz del Eterno, y cumplirás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.

 

9.      Y el Eterno, tu Dios, te hará abundar en toda obra de tu mano, en el fruto de tu vientre y en la cría de tus animales y en el fruto de tu tierra, para bien, porque volverá el Eterno a regocijarse sobre ti para bien, como se regocijaba sobre tus padres;

 

10.  esto cuando obedecieres la voz del Eterno, tu Dios, guardando sus preceptos y sus estatutos que están escritos en este Libro de la Ley; cuando te hayas vuelto al Eterno, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma.

 

 

Disponibilidad de la Torah

 

 

11.  Porque este mandamiento que te ordeno hoy no te es encubierto ni está lejos de ti;

 

12.  no está. en el cielo para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá, y nos hará oírlo para que lo cumplamos''

 

13.  Ni está más allá del mar para que digas: ¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo traerá, y nos hará oírlo para que lo cumplamos?

 

14.  sino que la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la pongas por obra.

 

 

Libre Albedrío

 

 

15.  Mira que pongo hoy delante de ti la vida y el bien, y la muerte y el mal;

 

16.  por lo que te ordeno hoy que ames al Eterno, tu Dios, que andes en sus caminos y que guardes sus preceptos y sus estatutos y sus juicios, para que vivas y te multipliques, y para que el Eterno, tu Dios, te bendiga en la tierra a donde vas para poseerla.

 

17.  Mas si se desviare tu corazón de modo que no quieras escuchar, y errares y te postrares ante otros dioses y les sirvieres,

 

18.  yo os declaro el día de hoy que ciertamente pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra hacia la cual vosotros vais, pasando el Jordán, para poseerla.

 

19.  Tomo hoy a los cielos y a la tierra por testigos contra vosotros, de que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escogerás pues la vida para que vivas, tú y tu descendencia,

 

20.  amando al Eterno, tu Dios, obedeciendo su voz y adhiriéndote a El (a sus cualidades), pues eso es tu vida y la prolongación de tus días, a fin de que habites en la tierra que juró el Eterno a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que les había de dar.

 

 

 

 

Un Líder Nuevo

 

 

1.      Y fue pues Moisés y habló estas palabras a todo Israel,

 

2.      y les dijo: Hoy completo ciento veinte años de edad; no podré ya salir ni entrar más; y el Eterno me ha dicho: "Tu no pasarás este Jordán".

 

3.      El Eterno, tu Dios, El pasará delante de ti; El destruirá estas naciones de delante de ti, y tú las desterrarás; Josué, él pasará delante de ti, como lo ha. dicho el Eterno.

 

4.      Y hará el Eterno con ellas como hizo con Sijón y Og, reyes de los emoreos, y con su tierra, a quienes destruyó.

 

5.      Así pues, las entregará el Eterno delante de vosotros, para que hagáis con ellas conforme a todo este mandamiento que os he ordenado.

 

6.      Esforzaos y tened mínimo ; no temáis ni os atemoricéis delante de ellas, porque el Eterno, tu Dios, es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.

 

 

Josué; La Torah

 

 

7.      Y llamó Moisés a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y ten ánimo, porque tú entraras con este pueblo en la tierra que juró el Eterno a sus padres que les daría, y tú se la. harás heredar.

 

8.      Y el Eterno es el que va delante de ti, El estará contigo; no te dejará ni te desamparará; no temas pues ni te atemorices.

 

9.      Y escribió Moisés esta Ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto del Eterno, y a todos los ancianos de Israel.

 

10.  Y les ordenó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el tiempo fijado del primer año del año sabático, en la fiesta de las cabañas,

 

11.  cuando viniere todo Israel a comparecer ante el Eterno, tu Dios, en el lugar que El escogiere, leerás esta Ley delante de todo Israel, a oídos de ellos.

 

12.  Congregarás al pueblo, a los hombres y a las mujeres y a los niños, y a tu extranjero que habita dentro de tus ciudades, para que oigan y aprendan, y así teman al Eterno, vuestro Dios, y guarden todas las palabras de esta Ley para cumplirlas;

 

13.  y para. que los hijos de ellos que no tuvieron conocimiento de estas cosas, oigan y aprendan a temer al Eterno, vuestro Dios, todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

 

 

Preparativos Finales

 

 

14.  Y dijo el Eterno a. Moisés: He aquí que se aproximan tus días para morir; llama a Josué y presentaos en la tienda de asignación, parra que Yo le ordene. Y fueron Moisés y Josué y se presentaron en la tienda. de asignación.

 

15.  Y apareció el Eterno en la tienda, en la columna de nube; y se puso la columna de nube sobre la puerta de la tienda.

 

16.  Y dijo el Eterno a Moisés: He aquí que tú estás a punto de yacer con tus padres; y se levantará este pueblo y errará en pos de los dioses extraños, los de la tierra en medio de la cual él va a entrar; y me dejará y violará el pacto que hice con él.

 

17.  Entonces se encenderá mi ira contra él en aquel día, y los abandonaré, y esconderé mi rostro de ellos, de manera que será consumido, y le alcanzarán muchos males y angustias; de modo que Dirá en aquel día: Ciertamente por no estar mi Dios en medio de mí,

 

18.  Y Yo ciertamente habré escondido mi rostro en aquel día, por todo el mal que él habrá hecho, por haberse vuelto a otros dioses.

 

19.  Y ahora, escribí para vosotros este cántico, y enséñalo tú a los hijos de Israel poniéndolo en su boca, para que este cántico me sirva de testimonio contra los hijos de Israel.

 

20.  Porque cuando a este pueblo le hubiere introducido Yo en la tierra que juré a sus padres, la cual mana leche y miel, y él hubiere comido y se hubiere saciado y engordado, se volverá a otros dioses y les servirán y me irritarán y violarán mi pacto.

 

21.  Y sucederá que cuando les hubieren alcanzado muchos males y angustias, este cántico responderá contra ellos como testigo, porque no será olvidado de la boca de su descendencia. Porque Yo conozco su inclinación en virtud de la cual obra hoy, aún antes de q

 

22.  Y escribió Moisés este cántico en aquel día, y lo enserió a los hijos de Israel.

 

23.  Y (el Eterno) ordenó a Josué, hijo de Nun, y le dijo: Esfuérzate y ten ánimo, porque tú llevarás a los hijos de Israel a la tierra que les tengo jurada; y Yo estaré contigo.

 

24.  Y aconteció que habiendo acabado Moisés de escribir las palabras de esta Ley en un libro hasta que las hubo concluido,

 

25.  ordenó Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto del Eterno, diciendo:

 

26.  Tomad este Libro de la Ley y ponedlo al lado  del arca del pacto del Eterno, vuestro Dios, para que quede allí por testimonio contra ti,

 

27.  porque conozco tu rebeldía y tu dura cerviz; he aquí que estando yo todavía vivo en medio de vosotros, rebeldes habéis sido para con el Eterno; ¿cuánto más lo seréis después de mi muerte?

 

28.  Gongregadme a todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros guardias, para que yo diga en su presencia estas palabras, y ponga a los cielos y a la tierra por testigos contra ellos.

 

29.  Porque yo sé que después de mi muerte os corromperéis ciertamente, y os apartaréis del camino que os he ordenado, y así os sobrevendrá el mal en los días venideros, cuando hayáis hecho lo que es malo a los ojos del Eterno, provocándole a ira con las obras

 

30.  Moisés dijo en presencia de toda la congregación de Israel las palabras del cántico hasta su conclusión.

 

 

 

 

El Canto de Moisés

 

 

1.      ¡Escuchad, oh cielos, y hablaré; y oiga la tierra  los dichos de mi boca!

 

2.      Gotee como llovizna mi doctrina; caiga como el rocío mi discurso, como viento de lluvia sobre el césped y como gotas de lluvia sobre la hierba.

 

3.      Cuando yo mencione el nombre del Eterno, dad grandeza a nuestro Dios.

 

4.      Aunque El sea la Roca (el fuerte) perfecta es su obra, porque todos sus caminos son justicia; Dios es fiel y sin iniquidad, justo y recto es El.

 

5.      Cuando pecan se hacen mal a sí mismos y no a Dios; no procediendo correctamente dejan de ser considerados sus hijos, y ese es su defecto: son generación tortuosa y torcida.

 

6.      ¿Es así como pagáis al Eterno, oh pueblo insensato y nada sabio? Ciertamente es EI tu padre que te redimió; El te hizo y te estableció.

 

7.      Recuerda los días de la antigüedad; considera los años de muchas generaciones, pregunta a tu padre y él te informará, a tus ancianos, y ellos te lo dirán;

 

8.      cuando el Altísimo distribuía herencias a las naciones, cuando separaba a los hijos de los hombres, fijó los límites de los pueblos por causa del número de los hijos de Israel.

 

9.      Porque la porción del Eterno es su pueblo; Jacob es parte de su herencia.

 

10.  Proveyó sus necesidades en la tierra del desierto, y en el yermo solitario lleno de aullidos; le tendió en torno su protección, le instruyó, le guardó como a la niña de su ojo.

 

11.  Como un águila que despierta a su nidada, que revolotea sobre sus polluelos y extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas,

 

12.  así el Eterno solo le guió sin la ayuda de nadie, y no hubo fuerza en ningún dios extraño que le combatiese (a Israel).

 

13.  Le hizo subir sobre las alturas de la tierra, y comer los renuevos del campo; y le amamantó con miel de la peña y con aceite de olivos que crecen entre los pedernales;

 

14.  le dio manteca de vacas y leche de ovejas, con lo mejor de los corderos y carneros del Bashán, y machos cabríos, y trigo graso como gordura de riñones; y vino de uva semejante a la sangre bebió.

 

15.  Mas engordó Yeshurún (Israel) y dio coces -engordaste, engruesaste y de gordura te cubriste- y abandonó al Dios que le hizo, y menospreció la Roca de su salvación.

 

16.  Con dioses extraños provocaron su celo, con obras abominables le irritaron.

 

17.  Sacrificaron a los demonios, que no tienen poder divino, a dioses que no conocieron, nuevos dioses recién aparecidos, por los cuales no se estremecieron vuestros padres.

 

18.  De la Roca que te engendró no hiciste caso, y te olvidaste del Dios que te hizo salir del vientre materno.

 

19.  Y vio el Eterno y se irritó, porque le habían provocado sus hijos y sus hijas.

 

20.  Y dijo: Yo ocultaré mi rostro de ellos; veré las calamidades que les alcanzarán al fin; porque generación perversa es, son hijos en quienes no hay lealtad.

 

21.  Ellos me provocaron celo con lo que no es Dios, provocaron mi ira con sus vanas adoraciones; y Yo provocaré su ira con un pueblo insignificante, con una nación insensata los irritaré.

 

22.  Porque se ha encendido un fuego en mi ira que arderá contra vosotros hasta lo más hondo del infierno; y consumirá la tierra y sus productos, y abrasará los fundamentos de los montes.

 

23.  Amontonaré sobre ellos males; mis saetas agotaré contra ellos;

 

24.  consumidos serán por el hambre, atacados por los demonios y tajados por el demonio Merirí; y dientes de bestias enviaré sobre ellos, con veneno de lo que se arrastra por el polvo.

 

25.  Por fuera los exterminará la espada, y dentro de las cámaras el pavor, tanto al mancebo como a la virgen, al niño de pecho como al hombre cano.

 

26.  Yo diría: los abandonaré a su propio destino, haré cesar de entre los hombres la memoria de ellos;

 

27.  esto haría Yo si no recelase la ira del enemigo contra ellos; quizá se ilusionen sus enemigos y digan: "Nuestra mano es poderosa, y no es el Eterno quien ha hecho todo esto".

 

28.  Pues los enemigos son una nación a quien le falta juicio, y no hay en ellos entendimiento.

 

29.  ¡Si ellos fueran sabios comprenderían esto, y entenderían las calamidades que vendrán sobre Israel!

 

30.  (Si no fuese así) ¿cómo perseguiría uno a mil y dos pondrían en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y el Eterno no los hubiera entregado?

 

31.  Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca; sin embargo nuestros enemigos nos juzgan.

 

32.  (Yo pensaba destruir a Israel), pues su vid (obras) es como la vid de Sodoma y como los productos de los campos (obras malas) de Gomorra; sus uvas son uvas emponzoñadas; por eso ellos merecen amargura.

 

33.  Como el veneno de las serpientes será la copa de la bebida de sus calamidades, y el cabeza de sus enemigos será cruel.

 

34.  Por cierto, el fruto de sus obras malas está guardado conmigo, sellado en mis depósitos.

 

35.  Conmigo está la venganza y la retribución; les retribuiré al tiempo en que resbale su pie,  porque el día de su ruina está próximo, y su destino se apresura a llegar.

 

36.  Cuando sucedieren estas cosas por parte del Eterno, por amor a sus siervos El cambiará de parecer; cuando viere que el poder del enemigo se fortalece y no hay quien les dirija y quien les ayude,

 

37.  el Eterno dirá sobre ellos: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que se refugiaban,

 

38.  de cuyos sacrificios comían la grosura y de cuyas libaciones bebían el vino'' irgue se levanten ellos y os ayuden, y os sirvan a vosotros de abrigo!

 

39.  Ved ahora (por el castigo) que Yo rebajo y Yo exalto, y que no hay otro dios conmigo. Yo hago morir y hago vivir, Yo hiero y Yo curo; y no hay quien pueda librar de mi mano a los que pecan contra Mí.

 

40.  Porque (en mi ira) alzo mi mano hacia Mi mismo en señal de juramento, y digo: "Tan cierto como Yo existo para siempre,

 

41.  Yo afilaré el filo de mi espada, y mi mano empuñará el juicio para retribuir con venganza a mis adversarios, y a los que me odian retribuiré.

 

42.  Embriagaré mis saetas con sangre del enemigo, y mi espada comerá su carne; esto haré por la iniquidad del derramamiento de sangre de los muertos y cautivos, y me cobraré, desde el inicio de las persecuciones, de los enemigos de Israel".

 

43.  Entonces loarán las naciones al pueblo de Dios, porque vengará la sangre de sus siervos y retribuirá la venganza a sus adversarios; así consolará a su pueblo y a su tierra.

 

 

Presentación del Canto

 

 

44.  Y vino Moisés y dijo todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué, hijo de Nun.

 

45.  Y cuando Moisés hubo acabado de hablar todas estas palabras a todo Israel,

 

46.  les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas estas palabras que testifico contra vosotros hoy; para que las recomendéis a vuestros hijos a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta Ley.

 

47.  Porque ésta no es cosa vana de vuestra parte, sino que es vuestra misma vida; y por medio de esto prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

 

 

Anuncio de la Muerte de Moisés

 

 

48.  Y el Eterno habló a Moisés en aquel mismo día, diciendo:

 

49.  Sube a esta montaña de Avarim, al monte Nevó que está en la tierra de Moab, que está frente a Jericó; y mira la tierra de Canaán que Yo doy a los hijos de Israel en posesión;

 

50.  y muere  en el monte al que has de subir, y sé reunido a tu pueblo, así como murió Aarón, tu hermano, en el monte Hor, y fue reunido a su pueblo;

 

51.  porque prevaricasteis contra Mí en medio de los hijos de Israel junto a las aguas de Merivá en Cadesh, en el desierto de Tzin, y porque hicisteis que Yo no fuera santificado  en medio de los hijos de Israel.

 

52.  Por lo cual verás de lejos la tierra, pero allí no entrarás; a la tierra que Yo estoy dando a los hijos de Israel.

 

 

 

 

Moisés Bendice las Tribus: Rubén

 

 

1.      Y ésta es la bendición con que Moisés, varón de Dios, bendijo  a los hijos de Israel antes de su muerte.

 

2.      Y dijo: El Eterno vino del Sinay, y desde Seír les alboreó; apareció desde el monte Parán, y con El había parte de las decenas de miles de los ángeles de santidad. Escrita con su mano derecha les dio Ley desde en medio del fuego.

 

3.      También amó a los pueblos; todas las almas de los santos están en tu poder, oh Eterno; porque ellos (sus almas) estuvieron al pie del monte Sinay, y tomaron sobre ellos el yugo de tus preceptos.

 

4.      La Ley que nos encargó Moisés, herencia es para la congregación de Jacob.

 

5.      Y El fue Rey de Yeshurún (Israel) siempre que se congregaron las cabezas del pueblo en paz, junto con las tribus de Israel.

 

6.      ¡Viva la tribu de Rubén y no muera de ella ninguno en la guerra, y que haya de sus hombres el mismo número a su vuelta!

 

 

Judá

 

 

7.      Y esta bendición sea también para Judá; y dijo: ¡Oye, oh Eterno, la voz de Judá y hazlo regresar de la guerra en paz a su pueblo; sus manos le basten y se Tú su auxilio contra sus adversarios!

 

 

Leví

 

 

8.      Y por Leví dijo: Tus Tummim y tus Urim sean para el hombre en que haya benignidad, pues lo probaste en Massá y lo encontraste perfecto; y lo examinaste en las aguas de Merivá y lo hallaste fiel;

 

9.      aquél que no hizo excepción por ser su abuelo materno, sus hermanos de madre o los hijos de su hija, cuando todos éstos pecaron con el becerro de oro, pues él guardó tu palabra y tu alianza observó.

 

10.  Ellos pues, son merecedores de enseñar tus juicios a Jacob, y tu Ley a Israel pondrán incienso de especias delante de Ti, y holocaustos sobre tu altar.

 

11.  ¡Bendice, oh Eterno, sus bienes, y el sacrificio de sus manos recibe con agrado! ¡Destroza los lomos de los que se alzan contra él y de los que le aborrecen, para que no se levanten más!

 

 

Benjamín

 

 

12.  Por Benjamín dijo : El amado del Eterno habitará seguro junto a El; (Dios) le protegerá para siempre, y entre sus hombros (abajo de la cumbre del monte) estará la morada de Dios.

 

 

José

 

 

13.  Y por José dijo: Bendecida del Eterno sea su tierra, con los más preciosos dones de los cielos: con el rocío y con la fertilidad de las honduras que abajo yacen;

 

14.  y con los más preciosos productos endulzados por el calor del sol, y con los más preciosos frutos madurados por la influencia de la luna;

 

15.  y con las primicias de los frutos madurados en sus montes antiguos, y con los más preciosos frutos que nunca cesan de crecer en las colinas eternas;

 

16.  y con las cosas más preciosas de la tierra y de todo su contenido; y con la benevolencia del Eterno que apareció en la zarza; vengan estas bendiciones sobre la cabeza de José y sobre la coronilla de aquél que fue separado de sus hermanos.

 

17.  Un gran rey Josué) saldrá de él, fuerte como un buey, y sus cuernos serán como los del unicornio; con ellos corneará pueblos hasta los confines de la tierra, y ellos son las decenas de miles que exterminará Josué), descendiente de Efraín, y ellos son los

 

 

Zebulón; Isajar

 

 

18.  Y por Zebulón dijo: Regocíjate, oh Zebulón, en tus salidas (marítimas), y tú, Isajar, en tus tiendas.

 

19.  Los pueblos serán congregados en el monte (Moriá), y allí ofrecerán sacrificios de justicia; porque abundancia de los bienes que vienen de los mares chuparán, y los tesoros que esconden las arenas.

 

 

Gad

 

 

20.  Y por Gad dijo: ¡Bendito aquél que ensancha el territorio de Gad hacia el oriente! Como león morará, y desgarrará de una vez el brazo y la mollera.

 

21.  Y proveyó la primera parte para sí, porque allí le fue reservada la porción del campo donde será sepultado el legislador (Moisés), cuya sepultura. será encubierta de todos. Y cuando marchare al frente del pueblo, las justicias del Eterno ejecutará, y sus

 

 

Dan, Naftalí

 

 

22.  Y por Dan dijo: Dan es cachorro de león, en cuya herencia está el Jordán que sale del Bashán.

 

23.  Y por Naftalí dijo: Naftali, cuya tierra sacia cumplidamente a sus habitantes, está llena. de la bendición del Eterno. Hereda, oh Naftalí, el mar de Galilea y la parte del sur.

 

 

Asher; Todo Israel

 

 

24.  Y por Asher dijo: ¡Bendecido en hijos sea Asher; sea favorecido de sus hermanos y bañe en aceite su pie!

 

25.  Tu tierra está cerrada por montes de donde se extrae el hierro y el cobre. Como los días de tu mocedad sean los días de tu vejez.

 

26.  Sabe, oh Yeshurún (Israel) que no hay semejante a tu Dios, el que viene cabalgando sobre los cielos en tu auxilio, y con su gloria monta los cielos.

 

27.  El Dios de la antigüedad para su morada escogió los cielos, teniendo por debajo los brazos de los poderosos del mundo. El mismo echa delante de ti el enemigo y te dice: !Destrúyelo!

 

28.  E Israel pues, habitará seguro, conforme a la bendición de Jacob, en la tierra del grano y del mosto; también sus cielos destilarán el rocío.

 

29.  ¡Dichoso eres, oh Israel!  ¡Quién como tú, pueblo cuya salvación viene del Eterno, que es el escudo de tu auxilio, que también es la espada de tu grandeza? Por lo que tus enemigos te mentirán de miedo, y tú sobre sus alturas pisarás.

 

 

 

 

Moisés Muere

 

 

1.      Y subió Moisés a las planicies de Moab, al monte Nevó, a la cumbre del Pisgá (colina) que está frente a Jericó; y el Eterno le hizo ver toda la tierra, desde Guindad hasta Dan,

 

2.      y todo Naftalí, y la tierra de Efraín y de Manasé, y toda la tierra de Judá, hasta el mar del oeste;

 

3.      y la tierra del sur, y la planicie, y el valle de Jericó, ciudad de las palmas, hasta Tzóar.

 

4.      Y le dijo el Eterno: Esta es la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas allí no pasarás.

 

5.      Y murió allí Moisés, siervo del Eterno; en la tierra de Moab, conforme al dicho del Eterno.

 

6.      Y lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-Peor; y no ha sabido hombre alguno el lugar de su sepultura hasta el día de hoy.

 

7.      Y era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; su vista no se le oscureció ni decayó el esplendor de su rostro.

 

8.      Y los hijos de Israel lloraron a Moisés, en las planicies de Moab, por treinta días; así se cumplieron los días del llanto del luto por Moisés.

 

9.      Y Josué, hijo de Nun, estaba lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y le obedecieron los hijos de Israel, e hicieron como el Eterno había ordenado a Moisés.

 

10.  Y no se levantó más en Israel profeta alguno como Moisés, a quien el Eterno apareciera cara a cara,

 

11.  en cuanto a todas las señales y maravillas que el Eterno le envió a hacer en la tierra de Egipto contra Faraón, y contra todos sus siervos, y contra toda su tierra;

 

12.  ni en cuanto a todo aquel poder fuerte, y a todos los grandes milagros en el temible desierto que hizo Moisés a los ojos de todo Israel.