1 Amad la justicia, los que juzgáis
la tierra, pensad rectamente del Señor y con sencillez de corazón
buscadle.
2 Porque se deja hallar de los que no le
tientan, se manifesta a los que no desconfían
de él.
3 Pues los pensamientos tortuosos apartan
de Dios y el Poder, puesto a prueba, rechaza a los insensatos.
4 En efecto, en alma fraudulenta no entra
la Sabiduría, no habita en cuerpo sometido al pecado;
5 pues el espíritu santo que nos
educa huye del engaño, se aleja de los pensamientos necios y se ve
rechazado al sobrevenir la iniquidad.
6 La Sabiduría es un espíritu
que ama al hombre, pero no deja sin castigo los labios del blasfemo; que Dios
es testigo de sus riñones, observador veraz de su corazón y oye
cuanto dice su lengua.
7 Porque el espíritu del
Señor llena la tierra y él, que todo lo mantiene unido, tiene
conocimiento de toda palabra.
8 Nadie, pues, que profiera iniquidades
quedará oculto, ni le pasará por alto la Justicia vengadora.
9 Las deliberaciones del impío
serán examinadas; el eco de sus palabras llegará hasta el
Señor para castigo de sus maldades.
10 Un oído celoso lo escucha todo,
no se le oculta ni el rumor de la murmuración.
11 Guardaos, pues, de murmuraciones
inútiles, preservad vuestra lengua de la maledicencia; que la palabra
más secreta no se pronuncia en vano, y la boca mentirosa da muerte al
alma.
12 No os busquéis la muerte con los
extravíos de vuestra, vida, no os atraigáis la ruina con las
obras de vuestras manos;
13 que no fue Dios quien hizo la muerte ni
se recrea en la destrucción de los vivientes;
14 él todo lo creó para que
subsistiera, las criaturas del mundo non saludables, no hay en ellas veneno de
muerte ni imperio del Hades sobre la tierra,
15 porque la justicia es inmortal.
16 Pero los impíos con las manos y
las palabras llaman a la muerte; teniéndola por amiga, se desviven por
ella, y con ella conciertan un pacto, pues bien merecen que les tenga por
suyos.
1 Porque se dicen discurriendo
desacertadamente: "Corta es y triste nuestra vida; no hay remedio en la
muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto del Hades.
2 Por azar llegamos a la existencia y luego
seremos como si nunca hubiéramos sido.Porque
humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa del latido de
nuestro corazón;
3 al apagarse, el cuerpo se volverá
ceniza y el espíritu se desvanecerá como aire inconsistente.
4 Caerá con el tiempo nuestro nombre
en el olvido, nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra
vida como rastro de nube, se disipará como niebla acosada por los rayos
del sol y por su calor vencida.
5 Paso de una sombra es el tiempo que
vivimos, no hay retorno en nuestra muerte; porque se ha puesto el sello y nadie
regresa.
6 Venid, pues, y disfrutemos de los bienes
presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud.
7 Hartémonos de vinos exquisitos y
de perfumes, no se nos pase ninguna flor primaveral,
8 coronémonos de rosas antes que se
marchiten;
9 ningún prado quede libre de
nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de nuestro negocijo; que nuestra parte es ésta, ésta
nuestra herencia.
10 Oprimamos al justo pobre, no perdonemos
a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano.
11 Sea nuestra fuerza norma de la justicia,
que la debilidad, como se ve, de nada sirve.
12 Tendamos lazos al justo, que nos
fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra
la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación.
13 Se gloría de tener el
conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.
14 Es un reproche de nuestros criterios, su
sola presencia nos es insufrible,
15 lleva una vida distinta de todas y sus caminos
son extraños.
16 Nos tiene por bastardos,
se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte
final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre.
17 Veamos si sus palabras son verdaderas,
examinemos lo que pasará en su tránsito.
18 Pues si el justo es hijo de Dios,
él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.
19 Sometámosle al ultraje y al
tormento para conocer su temple y probar su entereza.
20 Condenémosle a una muerte
afrentosa, pues, según él, Dios le visitará."
21 Así discurren, pero se equivocan;
los ciega su maldad;
22 no conocen los secretos de Dios, no
esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas
intachables.
23 Porque Dios creó al hombre para
la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza;
24 mas por envidia del diablo entró
la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.
1 En cambio, las almas de los justos
están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.
2 A los ojos de los insensatos
pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida,
3 y su partida de entre nosotros por
completa destrucción; pero ellos están en la paz.
4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan
sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad;
5 por una corta corrección
recibirán largos beneficios. pues Dios los
sometió a prueba y los halló dignos de sí;
6 como oro en el crisol los probó y
como holocausto los aceptó.
7 El día de su visita
resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán.
8 Juzgarán a las naciones y
dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará
eternamente.
9 Los que en él confían
entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a
él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y
su visita para sus elegidos.
10 En cambio, los impíos
tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al
justo y separarse del Señor.
11 Desgraciados los que desprecian la
sabiduría y la instrucción;vana
es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras;
12 sus mujeres son insensatas, malvados sus
hijos, maldita su posteridad.
13 Dichosa la estéril sin mancilla,
la que no conoce lecho de pecado; tendrá su fruto en la visita de las
almas.
14 Dichoso también el eunuco que con
sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el
Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una
herencia muy agradable en el Santurario del
Señor.
15 Que el fruto de los esfuerzos nobles es
glorioso, imperecedera la raíz de la prudencia.
16 En cambio los hijos de adúlteros
no llegarán a sazón, desaparecerá la raza nacida de una
unión culpable.
17 Si viven largos años, no
alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad carecerá de
honor.
18 Y si mueren pronto, no tendrán
esperanza ni consuelo en el día de la sentencia,
19 pues duro es el fin de una raza inicua.
1 Mejor es carencia de hijos
acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su recuerdo, porque es
conocida por Dios y por los hombres;
2 presente, la imitan, ausente, la
añoran; en la eternidad, ceñida de una corona, celebra su triunfo
porque venció en la lucha por premios incorruptibles.
3 En cambio, la numerosa prole de los
impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se
asentará sobre fundamento sólido.
4 Aunque despliegue por su tiempo su
ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada
de raíz por la furia del vendaval;
5 se quebrarán sus ramas
todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin
sazón para comerlos, para nada servirán.
6 Que los hijos nacidos de sueños
culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres.
7 El justo, aunque muera prematuramente,
halla el descanso.
8 La ancianidad venerable no es la de los
muchos días ni se mide por el número de años;
9 la verdadera canicie para el hombre es la
prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada.
10 Agradó a Dios y fue amado, y como
vivía entre pecadores, fue trasladado.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su
alma;
12 pues la fascinación del mal
empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el
espíritu ingenuo.
13 Alcanzando en breve la
perfección, llenó largos años.
14 Su alma era del agrado del Señor,
por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad.Lo
ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta
15 que la gracia y la misericordia son para
sus elegidos y su visita para sus santos.
16 El justo muerto condena a los
impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del
inicuo.
17 Ven la muerte del sabio, mas no
comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha
puesto en seguridad;
18 lo ven y lo desprecian, pero el
Señor se reirá de ellos.
19 Después serán
cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre.Porque el Señor los quebrará
lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos;
quedarán totalmentes asolados, sumidos en el
dolor, y su recuerdo se perderá.
20 Al tiempo de dar cuenta de sus pecados
irán acobardados, y sus iniquidades se les enfrentarán
acusándoles.
1 Estará entonces el justo en pie
con gran confianza en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus
trabajos.
2 Al verle, quedarán estremecidos de
terrible espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación.
3 Se dirán mudando de parecer,
gimiendo en la angustia de su espíritu:
4 "Este es aquel a quien hicimos
entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos,
nuestros insultos.Locura nos pareció su vida y
su muerte, una ignominia.
5 ¿Cómo, pues, ha sido
contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos?
6 Luego vagamos fuera del camino de la
verdad; la luz de la justicia no nos alumbró, no salió el sol
para nosotros.
7 Nos hartamos de andar por sendas de
iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el
camino del Señor, no lo conocimos.
8 ¿De qué nos sirvió
nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia?
9 Todo aquello pasó como una sombra,
como noticia que va corriendo;
10 como nave que atraviesa las aguas
agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su
quilla en las olas;
11 como pájaro que volando atraviesa
el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus
remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo
las alas y después, no se descubre señal de su paso;
12 como flecha disparada al blanco; el aire
hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha
siguió.
13 Lo mismo nosotros: apenas nacidos,
dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos
gastamos en nuestra maldad."
14 En efecto, la esperanza del impío
es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el
huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo
del huésped de un día.
15 Los justos, en cambio, viven
eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo
del Altísimo.
16 Recibirán por eso de mano del
Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su
diestra los protegerá y los escudará con su brazo.
17 Tomará su celo como armadura, y
armará a la creación para rechazar a sus enemigos;
18 por coraza vestirá la justicia,
se pondrá por casco un juicio sincero,
19 tomará por escudo su santidad
invencible,
20 afilará como espada su
cólera inexorable, y el universo saldrá con él a pelear
contra los insensatos.
21 Partirán certeros los tiros de
los rayos, de las nubes, como de arco bien tendido, saltarán al blanco,
22 de una ballesta se disparará
furioso granizo; las olas del mar se encresparán contra ellos, los
ríos los anegarán sin piedad;
23 se levantará contra ellos un
viento poderoso y como huracán los aventará.Así
la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los
tronos de los que están en el poder.
1 Oíd, pues, reyes, y enteded.Aprended, jueces de los confines de la tierra.
2 Estad atentos
los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la muchedumbre
de vuestros pueblos.
3 Porque del Señor habéis
recibido el poder, del Altísimo, la soberanía; él
examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones.
4 Si, como ministros que sois de su reino,
no habéis juzgado rectamente, ni observado la ley, ni caminado siguiendo
la voluntad de Dios,
5 terrible y repentino se presentará
ante vosotros.Porque un juicio implacable espera a
los que están en lo alto;
6 al pequeño, por piedad, se le
perdona, pero los poderosos serán poderosamente examinados.
7 Que el Señor de todos ante nadie
retrocede, no hay grandeza que se le imponga; al pequeño como al grande
él mismo los hizo y de todos tiene igual cuidado,
8 pero una investigación severa
aguarda a los que están en el poder.
9 A vosotros, pues, soberanos, se dirigen
mis palabras para que aprendaís
sabiduría y no faltéis;
10 porque los que guarden santamente las
cosas santas, serán reconocidos santos, y los que se dejen instruir en
ellas, encontrarán defensa.
11 Desead, pues, mis palabras; ansiadlas,
que ellas os instruirán.
12 Radiante e inmarcesible es la Sabiduría.Fácilmente la contemplan los que la
aman y la encuentran los que la buscan.
13 Se anticipa a darse a conocer a los que
la anhelan.
14 Quien madruge
para buscarla, no se fatigará, que a su puerta la encontrará
sentada.
15 Pensar en ella es la perfección
de la prudencia, y quien por ella se desvele, pronto se verá sin
cuidados.
16 Pues ella misma va por todas partes
buscando a los que son dignos de ella: se les muestra benévola en los
caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.
17 Pues su comienzo es el deseo más
verdadero de instrucción, la preocupación por la
instrucción es el amor,
18 el amor es la observancia de sus leyes,
la atención a las leyes es la garantía de la incorruptibilidad
19 y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios;
20 por tanto, el deseo de la
Sabiduría conduce a la realeza.
21 Si, pues, gustáis de tronos y
cetros, soberanos de los pueblos, apreciad la Sabiduría para
reinéis eternamente.
22 Qué es la Sabiduría y
cómo ha nacido lo voy a declarar; no os ocultaré los misterios,
sino que seguiré sus huellas desde el comienzo de su existencia,
pondré su conocimiento al descubierto y no me apartaré de la
verdad.
23 Tampoco me acompañará en
mi camino la envidia mezquina, que nada tiene que ver con la Sabiduría.
24 Pues la abundancia de sabios es la
salvación del mundo y un rey prudente, la estabilidad del pueblo.
25 Dejaos, pues, instruir por mis palabras:
os serán útiles.
1 Yo también soy un hombre mortal
como todos, un descendiente del primero que fue formado de la tierra.En el seno de una madre fui hecho carne;
2 durante diez meses fui modelado en su
sangre, de una semilla de hombre y del placer que acompaña al
sueño.
3 Yo también, una vez nacido,
aspiré el aire común, caí en la tierra que a todos recibe
por igual y mi primera voz fue la de todos: lloré.
4 Me crié entre pañales y
cuidados.
5 Pues no hay rey que haya tenido otro
comienzo de su existencia;
6 una es la entrada en la vida para todos y
una misma la salida.
7 Por eso pedí y se me
concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de
Sabiduría.
8 Y la preferí a cetros y tronos y
en nada tuve a la riqueza en comparación de ella.
9 Ni a la piedra más preciosa la
equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y
barro parece la plata en su presencia.
10 La amé más que la salud y
la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la
claridad que de ella nace no conoce noche.
11 Con ella me vinieron a la vez todos los
bienes, y riquezas incalculables en sus manos.
12 Y yo me regocijé con todos estos
bienes porque la Sabiduría los trae, aunque ignoraba que ella fuese su
madre.
13 Con sencillez la aprendí y sin
envidia la comunico; no me guardo ocultas sus riquezas
14 porque es para los hombres un tesoro
inagotable y los que lo adquieren se granjean la amistad de Dios recomendados
por los dones que les trae la instrucción.
15 Concédame Dios hablar
según él quiere y concebir pensamientos dignos de sus dones,
porque él es quien guía a la Sabiduría y quien dirige a
los sabios;
16 que nosotros y nuestras palabras en sus
manos estamos con toda nuestra prudencia y destreza en el obrar.
17 Fue él quien me concedió
un conocimiento verdadero de los seres, para conocer la estructura del mundo y
la actividad de los elementos,
18 el principio, el fin y el medio de los
tiempos, los cambios de los solsticios y la sucesión de las estaciones,
19 los ciclos del año y la
posición de las estrellas,
20 la naturaleza de los animales y los
instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de
los hombres, las variedades de las plantas y las virtudes de las raíces.
21 Cuanto está oculto y cuanto se
ve, todo lo conocí, porque el artífice de todo, la
Sabiduría, me lo enseñó.
22 Pues hay en ella un espíritu
inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil,
perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, agudo,
23 incoercible, bienhechor, amigo del
hombre, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, todo lo observa, penetra
todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más
sutiles.
24 Porque a todo movimiento supera en
movilidad la Sabiduría, todo lo atraviesa y penetra en virtud de su
pureza.
25 Es un hálito del poder de Dios,
una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada
manchado llega a alcanzarla.
26 Es un reflejo de la luz eterna, un
espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad.
27 Aun siendo sola, lo puede todo; sin
salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en
las almas santas, forma en ellas amigos de Dios y profetas,
28 porque Dios no ama sino a quien vive con
la Sabiduría.
29 Es ella, en efecto, más bella que
el sol, supera a todas las constelaciones; comparada con la luz, sale
vencedora,
30 porque a la luz sucede la noche, pero
contra la Sabiduría no prevalece la maldad.
1 Se despliega vigorosamente de un
confín al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo.
2 Yo la amé y la pretendí
desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y
llegué a ser un apasionado de su belleza.
3 Realza su nobleza por su convivencia con
Dios, pues el Señor de todas las cosas la amó.
4 Pues está iniciada en la ciencia
de Dios y es la que elige sus obras.
5 Si en la vida la riqueza es una
posesión deseable, ¿qué cosa más rica que la
Sabiduría que todo lo hace?
6 Si la inteligencia es creadora,
¿quién sino la Sabiduría es el artífice de cuanto
existe?
7 ¿Amas la justicia?Las virtudes son sus empeños, pues ella
enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo
más provechoso para el hombre en la vida.
8 ¿Deseas además gran experiencia?Ella conoce el pasado
y conjetura el porvenir, sabe interpretar las máximas y resolver los
enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, así como
la sucesión de épocas y tiempos.
9 Decidí, pues, tomarla por
compañera de mi vida, sabiendo que me sería una consejera para el
bien y un aliento en las preocupaciones y penas:
10 "Tendré gracias a ella
gloria entre la gente, y, aunque joven, honor ante los ancianos.
11 Apareceré agudo en el juicio y en
presencia de los poderosos seré admirado.
12 Si callo, esperarán; si hablo,
prestarán atención; si me alargo hablando, pondrán la mano
en su boca.
13 Gracias a ella tendré la
inmortalidad y dejaré recuerdo eterno a los que después de
mí vengan.
14 Gobernaré a los pueblos, y las
naciones me estarán sometidas.
15 Oyendo hablar de mí, soberanos
terribles temerán.Me mostraré bueno
entre las multitudes y valiente en la guerra.
16 Vuelto a casa, junto a ella
descansaré, pues no causa amargura su compañía ni tristeza
la convivencia con ella, sino satisfacción y alegría".
17 Pensando esto conmigo mismo y considerando
en mi corazón que se encuentra la inmortalidad en emparentar con la
Sabiduría,
18 en su amistad un placer bueno, en los
trabajos de sus manos inagotables riquezas, prudencia en cultivar su trato y
prestigio en conversar con ella, por todos los medios buscaba la manera de
hacérmela mía.
19 Era yo un muchacho de buen natural, me
cupo en suerte un alma buena,
20 o más bien, siendo bueno, vine a
un cuerpo incontaminado;
21 pero,
comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la
daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía
esta gracia - recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo
mi corazón:
1 "Dios de los Padres, Señor de
la misericordia, que hiciste el universo con tu palabra,
2 y con tu Sabiduría formaste al
hombre para que dominase sobre los seres por ti creados,
3 administrase el mundo con santidad y
justicia y juzgase con rectitud de espíritu,
4 dame la Sabiduría, que se sienta
junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
5 Que soy un siervo tuyo, hijo de tu
sierva, un hombre débil y de vida efímera, poco apto para
entender la justicia y las leyes.
6 Pues, aunque uno sea perfecto entre los
hijos de los hombres, si le falta la Sabiduría que de ti procede, en
nada será tenido.
7 Tú me elegiste como rey de tu
pueblo, como juez de tus hijos y tus hijas;
8 tú me ordenaste edificar un
santuario en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas,
imitación de la Tienda santa que habías preparado desde el
principio.
9 Contigo está la Sabiduría
que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que
sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos.
10 Envíala de los cielos santos,
mándala de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis
trabajos y sepa yo lo que te es agradable,
11 pues ella todo lo sabe y entiende.Ella me guiará prudentemente en mis
empresas y me protegerá con su gloria.
12 Entonces mis obras serán
aceptables, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré digno del
trono de mi padre.
13 ¿Qué hombre, en efecto,
podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse idea de
lo que el Señor quiere?
14 Los pensamientos de los mortales son
tímidos e inseguras nuestras ideas,
15 pues un cuerpo corruptible agobia el
alma y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones.
16 Trabajosamente conjeturamos lo que hay
sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que está a nuestro alcance;
¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los cielos?
17 Y ¿quién habría
conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no
le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?
18 Sólo así se enderezaron
los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres
lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron."
1 Ella protegió al primer modelado,
padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su
caída
2 y le dio el poder de dominar sobre todas
las cosas.
3 Pero cuando un injusto, en su
cólera, se apartó de ella, pereció por su furor fraticida.
4 Cuando por su causa la tierra se vio
sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en
un vulgar leño.
5 En la confusión que siguió
a la común perversión de las naciones, ella conoció al
justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el
entrañable amor a su hijo.
6 Ella, en el exterminio de los
impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre
Pentápolis.
7 Como testimonio de aquella maldad queda
todavía una tierra desolada humeando, unas plantas cuyos frutos no
alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un alma
incrédula, se alza una columna de sal.
8 Pues, por haberse apartado del camino de
la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el
bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su
insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas.
9 En cambio, a sus servidores la
Sabiduría los libró de sus fatigas.
10 Ella al justo que huía de la
cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró
el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito
en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas;
11 le asistió contra la avaricia de
sus opresores y le enriqueció;
12 le preservó de sus enemigos y le
protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió
la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo
prevalece.
13 Ella no desamparó al justo
vendido, sino que le libró del pecado;
14 bajó con él a la cisterna
y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle el cetro real y el
poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus difamadores y
concederle una gloria eterna.
15 Ella libró de una nación
opresora a un pueblo santo y a una raza irreprochable.
16 Entró en el alma de un servidor
del Señor e hizo frente a reyes temibles con prodigios y señales;
17 pagó a los santos el salario de
sus trabajos; los guió por un camino maravilloso, fue para ellos
cobertura durante el día y lumbre de estrellas durante la noche;
18 les abrió paso por el mar Rojo y
los condujo a través de las inmensas aguas,
19 mientras a sus enemigos los
sumergió y luego los hizo saltar de las profundidades del abismo.
20 De este modo los justos despojaron a los
impíos; entonaron cantos, Señor, a tu santo Nombre y
unánimes celebraron tu mano protectora,
21 porque la Sabiduría abrió
la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos.
1 Ella dirigió felizmente sus
empresas por medio de un profeta santo.
2 Atravesaron un desierto deshabitado y
fijaron sus tiendas en parajes inaccesibles;
3 hicieron frente a sus enemigos y
rechazaron a sus adversarios.
4 Tuvieron sed y te invocaron: de una roca
abrupta se les dio agua, de una piedra dura, remedio para su sed.
5 Lo mismo que fue para sus enemigos un
castigo, fue para ellos en su apuro un beneficio.
6 En vez de la fuente perenne de un
río enturbiado por una mezcla de sangre y barro
7 en pena de su decreto infanticida, diste
a los tuyos inesperadamente un agua abundante,
8 mostrándoles por la sed que
entonces sufrieron de qué modo habías castigado a sus
adversarios.
9 Pues cuando sufrieron su prueba - si bien
con misericordia corregidos - conocieron cómo los impíos,
juzgados con cólera, eran torturados;
10 pues a ellos los habías probado
como padre que amonesta, pero a los otros los habías castigado como rey
severo que condena.
11 Tanto estando lejos como cerca,
igualmente se consumían,
12 pues una doble tristeza se
apoderó de ellos, y un lamento con el recuerdo del pasado:
13 porque, al oír que lo mismo que
era su castigo, era para los otros un beneficio, reconocieron al Señor;
14 pues al que antes hicieron exponer y
luego rechazaron con escarnio, al final de los acontecimientos le admiraron
después de padecer una sed bien diferente de la de los justos.
15 Por sus locos e inicuos pensamientos por
los que, extraviados, adoraban reptiles sin razón y bichos
despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre de animales sin
razón,
16 para que aprendiesen que, por donde uno
peca, por allí es castigado.
17 Pues bien podía tu mano
omnipotente - ella que de informe materia había creado el mundo - enviar
contra ellos muchedumbre de osos o audaces leones,
18 o bien fieras desconocidas, entonces
creadas, llenas de furor,respirando
aliento de fuego, lanzando humo hediondo o despidiendo de sus ojos terribles
centellas,
19 capaces, no ya de aniquilarlos con sus
ataques, sino de destruirlos con sólo su estremecedor aspecto.
20 Y aun sin esto, de un simple soplo
podían sucumbir, perseguidos por la Justicia, aventados por el soplo de
tu poder.Pero tú todo lo dispusiste con
medida, número y peso.
21 Pues el actuar con inmenso poder siempre
está en tu mano. ¿Quién se podrá oponer a la fuerza
de tu brazo?
22 Como lo que basta a inclinar una
balanza, es el mundo entero en tu presencia, como la gota de rocío que a
la mañana baja sobre la tierra.
23 Te compadeces de todos porque todo lo
puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan.
24 Amas a todos los seres y nada de lo que
hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho.
25 Y ¿cómo habría
permanecido algo si no hubieses querido? ¿Cómo se habría
conservado lo que no hubieses llamado?
26 Mas tú con todas las cosas eres
indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida,
1 pues tu espíritu incorruptible
está en todas ellas.
2 Por eso mismo gradualmente castigas a los
que caen; les amonestas recordándoles en qué pecan para que, apartándose
del mal, crean en ti, Señor.
3 A los antiguos habitantes de tu tierra
santa
4 los odiabas, porque cometían las
más nefastas acciones, prácticas de hechicería,
iniciaciones impías.
5 A estos despiadados asesinos de sus
hijos, devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre,
a estos iniciados en bacanales,
6 padres asesinos de seres indefensos,
habías querido destruirlos a manos de nuestros padres,
7 para que la tierra que te era la
más apreciada de todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
8 Pero aun con éstos, por ser
hombres, te mostraste indulgente, y les enviaste avispas, como precursoras de
tu ejército, que les fuesen poco a poco destruyendo.
9 No porque no pudieses en batalla campal
entregar a los impíos en manos de los justos, o aniquilarlos de una vez
con feroces fieras o con una palabra inexorable,
10 sino que les concedías, con un
castigo gradual, una ocasión de arrepentirse; aun sabiendo que era su
natural perverso, su malicia innata, y que jamás cambiaría su
manera de pensar
11 por ser desde el comienzo una raza maldita.Tampoco por temor a nadie concedías la
impunidad a sus pecados.
12 Pues ¿quién
podría decirte: "¿Qué has hecho?"
¿Quién se opondría a tu sentencia? ¿Quién te
citaría a juicio por destruir naciones por ti creadas?
¿Quién se alzaría contra ti como vengador de hombres
inicuos?
13 Pues fuera de ti no hay un Dios que de
todas las cosas cuide, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus
juicios;
14 ni hay rey ni soberano que se te
enfrente en favor de los que has castigado.
15 Sino que, como eres justo, con justicia
administras el universo, y miras como extraño a tu poder condenar a
quien no merece ser castigado.
16 Tu fuerza es el principio de tu justicia
y tu señorío sobre todos los seres te hace indulgente con todos
ellos
17 Ostentas tu fuerza a los que no creen en
la plenitud de tu poder, y confundes la audacia de los que la conocen.
18 Dueño de tu fuerza, juzgas con
moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia porque, con sólo
quererlo, lo puedes todo.
19 Obrando así enseñaste a tu
pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena
esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.
20 Pues si a los enemigos de tus hijos,
merecedores de la muerte,con
tanto miramiento e indulgencia los castigaste dándoles tiempo y lugar
para apartarse de la maldad,
21 ¿con qué
consideración no juzgaste a los hijos tuyos, a cuyos padres con
juramentos y pactos tan buenas promesas hiciste?
22 Así pues, para aleccionarnos, a
nuestros enemigos los flagelas con moderación, para que, al juzgar,
tengamos en cuenta tu bondad y, al ser juzgados, esperemos tu misericordia.
23 Por tanto, también a los que
inicuamente habían vivido una vida insensata les atormentaste con sus
mismas abominaciones.
24 Demasiado, en verdad, se habían
desviado por los caminos del error, teniendo por dioses a los más viles
y despreciables, animales, dejándose engañar como
pequeñuelos inconscientes.
25 Por eso, como a niños sin seso,
les enviaste una irrisión de castigo.
26 Pero los que con una reprimenda
irrisoria no se enmendaron, iban a experimentar un castigo digno de Dios.
27 A la vista de los seres que les
atormentaban y les indignaban,de aquellos seres que
tenían por dioses y eran ahora su castigo, abrieron los ojos y
reconocieron por el Dios verdadero a aquel que antes se negaban a conocer.Por lo cual el supremo castigo descargó
sobre ellos.
1 Sí, vanos por naturaleza todos los
hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de
conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a
las obras, reconocieron al Artífice;
2 sino que al fuego, al viento, al aire
ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del
cielo los consideraron como dioses, señores del mundo.
3 Que si, cautivados por su belleza, los
tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de
éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó.
4 Y si fue su poder y eficiencia lo que les
dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más
poderoso es Aquel que los hizo;
5 pues de la grandeza y hermosura de las
criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
6 Con todo, no merecen éstos
tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios
y queriéndole hallar.
7 Como viven entre sus obras, se esfuerzan
por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se
presentan a los ojos!
8 Pero, por otra parte, tampoco son
éstos excusables;
9 pues si llegaron a adquirir tanta ciencia
que les capacitó para indagar el mundo, ¿cómo no llegaron
primero a descubrir a su Señor?
10 Desgraciados, en cambio, y con la
esperanza puesta en seres sin vida, los que llamaron dioses a obras hechas por
mano de hombre, al oro, a la plata, trabajados con arte, a representaciones de
animales o a una piedra inútil, esculpida por mano antigua.
11 Un leñador abate con la sierra un
árbol conveniente, lo despoja diestramente de toda su corteza, lo
trabaja con habilidad y fabrica un objeto útil a las necesidades de la
vida.
12 Con los restos de su trabajo se prepara
la comida que le deja satisfecho.
13 Queda todavía un resto del
árbol que para nada sirve, un tronco torcido y lleno de nudos.Lo toma y lo labra para llenar los ratos de ocio, le
da forma con la destreza adquirida en sus tiempos libres; le da el parecido de
una imagen de hombre
14 o bien la semejanza de algún vil animal.Lo pinta de bermellón, colorea de rojo su
cuerpo y salva todos sus defectos bajo la capa de pintura.
15 Luego le prepara un alojamiento digno y
lo pone en una pared asegurándolo con un hierro.
16 Mira por él, no se le caiga, pues
sabe que no puede valerse por sí mismo, que sólo es una imagen y
necesita que le ayuden.
17 Pues bien, cuando por su hacienda, bodas
o hijos ruega, no se le cae la cara al dirigirse a este ser sin vida.Y pide salud a un inválido,
18 vida a un
muerto, auxilio al más inexperto, un viaje feliz al que ni de los pies
se puede valer,
19 y para sus ganancias y empresas, para el
exito en el trabajo de sus manos, al ser más
desmañado le pide destreza.
1 Otro, preparándose a embarcar para
cruzar el mar bravío, invoca a un leño más frágil
que la nave que le lleva.
2 Que a la nave, al fin, la inventó
el afán de lucro, y la sabiduría fue el artífice que la
construyó;
3 y es tu Providencia, Padre, quien la
guía, pues también en el mar abriste un camino, una ruta segura a
través de las olas,
4 mostrando así que de todo peligro
puedes salvar para que hasta el inexperto pueda embarcarse.
5 No quieres que queden inactivas las obras
de tu Sabiduría; por eso, a un minúsculo leño fían
los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y arriban salvos a
puerto.
6 También al principio, mientras los
soberbios gigantes perecían, se refugió en una barquichuela la
esperanza del mundo, y, guiada por tu mano, dejó al mundo semilla de una
nueva generación.
7 Pues bendito es el leño por el que
viene la justicia,
8 pero el ídolo fabricado, maldito
él y el que lo hizo; uno por hacerle, el otro porque, corruptible, es
llamado dios,
9 y Dios igualmente aborrece al
impío y su impiedad;
10 ambos, obra y artífice,
serán igualmente castigados.
11 Por eso también habrá una
visita para los ídolos de las naciones, porque son una
abominación entre las criaturas de Dios, un escándalo para las
almas de los hombres, un lazo para los pies de los insensatos.
12 La invención de los ídolos
fue el principio de la fornicación;su
descubrimiento, la corrupción de la vida.
13 No los hubo al principio ni siempre
existirán;
14 por la vanidad de los hombres entraron
en el mundo y, por eso, está decidido su rápido fin.
15 Un padre atribulado por un luto
prematuro encarga una imagen del hijo malogrado; al hombre muerto de ayer, hoy
como un dios le venera y transmite a los suyos misterios y ritos.
16 Luego, la impía costumbre,
afianzada con el tiempo, se acata como ley.
17 También por decretos de los
soberanos recibían culto las estatuas.Unos
hombres que, por vivir apartados, no les podían honrar en persona,
representaron su lejana figura encargando una imagen, reflejo del rey venerado;
así lisonjearían con su celo al ausente como si presente se
hallara.
18 A extender este culto contribuyó
la ambición del artista y arrastró incluso a quienes nada del rey
sabían;
19 pues deseoso, sin duda, de complacer al
soberano, alteró con su arte la semejanza para que saliese más
bella,
20 y la muchedumbre seducida por el encanto
de la obra, al que poco antes como hombre honraba, le consideró ya
objeto de adoración.
21 De aquí provino la asechanza que
se le tendió a la vida: que, víctimas de la desgracia o del poder
de los soberanos, dieron los hombres a piedras y leños el Nombre
incomunicable.
22 Luego, no bastó con errar en el
conocimiento de Dios; viviendo además la guerra que esta ignorancia les
mueve, ellos a tan graves males les dan el nombre de paz.
23 Con sus ritos infanticidas, sus
misterios secretos, sus delirantes orgías de costumbres extravagantes,
24 ni sus vidas ni sus matrimonios
conservan ya puros.Uno elimina a otro a
traición o le aflige dándole bastardos;
25 por doquiera, en confusión,
sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad,
agitación, perjurio,
26 trastorno del bien, olvido de la
gratitud, inmundicia en las almas, inversión en los sexos, matrimonios
libres, adulterios, libertinaje.
27 Que es culto de los ídolos sin
nombre principio, causa y término de todos los males.
28 Porque o se divierten alocadamente, o
manifiestan oráculos falsos, o viven una vida de injusticia, o con toda
facilidad perjuran:
29 como los ídolos en que
confían no tienen vida, no esperan que del perjurio se les siga
algún mal.
30 Una justa sanción les
alcanzará, sin embargo, por doble motivo: por formarse de Dios una idea
falsa al darse a los ídolos y por jurar injustamente contra la verdad
con desprecio de toda santidad.
31 Que no es el poder de aquellos en cuyo
nombre juran; es la sanción que merece todo el que peca, la que persigue
siempre la transgresión de los inicuos.
1 Mas tú, Dios nuestro, eres bueno y
verdadero, paciente y que con misericordia gobiernas el universo.
2 Aunque pequemos, tuyos somos, porque
conocemos tu poder; pero no pecaremos, porque sabemos que somos contados por
tuyos.
3 Pues el conocerte a ti es la perfecta
justicia y conocer tu poder, la raíz de la inmortalidad.
4 A nosotros no nos extraviaron las
creaciones humanas de un arte perverso, ni el inútil trabajo de los
pintores, figuras embadurnadas de colores abigarrados,
5 cuya contemplación despierta la
pasión en los insensatos que codician la figura sin aliento de una
imagen muerta.
6 Apasionados del mal son y dignos de tales
esperanzas los que las crean, los que las codician, los que las adoran.
7 Un alfarero trabaja laboriosamente la
tierra blanda y modela diversas piezas, todas para nuestro uso; unas van
destinadas a usos nobles, otras al contrario, pero todas las modela de igual
manera y de la misma arcilla.Sobre el servicio
diverso que unas y otras han de prestar, es el alfarero quien decide.
8 Pero luego - ¡mala pena que se
toma! - de la misma arcilla modela una vana divinidad.Y
la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto
habrá de volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la
devolución de su alma.
9 Pero no se preocupa de que va a morir, de
que es efímera su vida; antes rivaliza con orfebres y plateros, imita
las obras del broncista y se ufana de modelar falsificaciones.
10 Escoria es su corazón, más
vil que la tierra su esperanza, más abyecta
que la arcilla su vida,
11 porque desconoció al que le
modeló a él, al que le inspiró un alma activa y le
infundió un espíritu vivificante.
12 Piensa que la existencia es un juego de
niños y la vida, un lucrativo mercado: "Es preciso ganar, dice, por
todos los medios, aun malos."
13 Este hombre más que nadie sabe
que peca, como quien de una misma masa de tierra fabrica
frágiles piezas y estatuas de ídolos.
14 Insensatos todos en sumo grado y
más infelices que el alma de un niño, los enemigos de tu pueblo
que un día le oprimieron;
15 como que tuvieron por dioses a todos los
ídolos de los gentiles, que no pueden valerse de los ojos para ver, ni
de la nariz para respirar, ni de los oídos para oír, ni de los
dedos de las manos para tocar, y sus pies son torpes para andar.
16 Al fin, un hombre los hizo, uno que
recibió en préstamo el espíritu los modeló; y no
hay hombre que modele un dios igual a sí mismo;
17 mortal como es,
un ser muerto produce con sus manos impías.Vale
ciertamente más que las cosas que adora: él, un tiempo al menos,
goza de vida, ellos jamás.
18 Adoran, además, a los bichos
más repugnantes que en estupidez superan a todos los demás;
19 ni siquiera poseen la belleza de los
animales que, a su modo, cautiva al contemplarlos; están excluidos de la
aprobación de Dios y de su bendición.
1 Por eso, mediante seres semejantes,
fueron justamente castigados; una multitud de bichos les sometieron a tormento.
2 En vez de tal castigo, concediste favores
a tu pueblo: para satisfacer su voraz apetito, les preparaste como alimento un
manjar exquisito: codornices;
3 para que aquéllos, aun ansiando el
alimento, por el asqueroso aspecto de los bichos que les enviabas, hasta el
apetito natural perdiesen, y éstos, pasadas unas breves privaciones,
viniesen a gustar manjares exquisitos.
4 Era razón que aquéllos, los
opresores, sufrieran un hambre irremediable, mientras a éstos bastaba
mostrarles la clase de tormento que sus enemigos padecían.
5 Incluso cuando cayó sobre ellos la
ira terrible de animales feroces, cuando por mordeduras de sinuosas serpientes
perecían, no persistió tu cólera hasta el fin.
6 Como advertencia se vieron atribulados
por breve tiempo, pues tenían una señal de salvación como
recuerdo del mandamiento de tu Ley;
7 y el que a ella se volvía, se
salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, Salvador de todos.
8 De este modo convenciste a nuestros
enemigos de que tú eres el que libras de todo mal:
9 a ellos picaduras de langostas y moscas
los mataban, - y bien merecían que bichos tales los castigasen - sin que
remedio hallaran para su vida;
10 a tus hijos, en cambio, ni dientes de
serpientes venenosas los vencieron, pues vino tu misericordia en su socorro y
los sanó.
11 Las mordeduras - pronto curadas - les
recordaban tus preceptosno fuera que, cayendo en
profundo olvido, se vieran excluidos de tu liberalidad.
12 Ni los curó hierba ni emplasto
alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.
13 Pues tú tienes el poder sobre la
vida y sobre la muerte, haces bajar a las puertas del Hades y de allí
subir.
14 El hombre, en cambio, puede matar por su
maldad, pero no hacer tornar al espíritu que se fue, ni liberar al alma
ya acogida en el Hades.
15 Es imposible escapar de tu mano.
16 Los impíos que rehusaban
conocerte fueron fustigados por la fuerza de tu brazo; lluvias
insólitas, granizadas, aguaceros implacables los persigueron
y el fuego los devoró.
17 Y lo más extraño era que
con el agua, que todo lo apaga, el fuego cobraba una violencia mayor.El universo, en efecto, combate en favor de los
justos.
18 Las llamas unas veces se amansaban para
no consumir a los animales enviados contra los impíos, y darles a
entender, por lo que veían, que el juicio de Dios les hostigaba;
19 pero otras, aun en medio de las aguas,
abrasaban con fuerza superior a la del fuego para destruir las cosechas de una
tierra inicua.
20 A tu pueblo, por el contrario, le
alimentaste con manjar de ángeles; les suministraste, sin cesar desde el
ciel un pan ya preparado que podía brindar
todas las delicias y satisfacer todos los gustos.
21 El sustento que les dabas revelaba tu
dulzura con tus hijos pues, adaptándose al deseo del que lo tomaba, se tranformaba en lo que cada uno quería.
22 Nieve y hielo resistían al fuego
sin fundirse, para que supieran que el fuego, para destruir las cosechas de sus
enemigos, entre el granizo abrasaba y fulguraba entre la lluvia,
23 mientras que, para que los justos
pudieran sustentarse, hasta de su natural poder se olvidaba.
24 Porque la creación,
sirviéndote a ti, su Hacedor, se embravece para castigo de los inicuos y
se amansa en favor de los que en ti confían.
25 Por eso, también entonces,
cambiándose en todo, servía a tu liberalidad que a todos
sustenta, conforme al deseo de los necesitados.
26 De este modo enseñabas a tus
hijos queridos, Señor, que no son las diversas especies de frutos los
que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que mantiene a los que creen
en ti.
27 El fuego no alcanzaba a disolver lo que
sencillamente derretía el calor de un breve rayo de sol.
28 Con ello le enseñabas que
debían adelantarse al sol para darte gracias y recurrir a ti al rayar el
día,
29 pues la esperanza del ingrato como
escarcha invernal se derrite y corre como agua inútil.
1 Grandes son en verdad tus juicios e
inenarrables, por donde almas ignorantes se vinieron a engañar.
2 Imaginaban los impíos que
podrían oprimir a una nación santa; y se encontraron prisioneros
de tinieblas, en larga noche trabados, recluidos en
sus casas, desterrados de la Providencia eterna.
3 Creían que se mantendrían
ocultos con sus secretos pecados bajo el oscuro velo del olvido; y se vieron
dispersos, presa de terrible espanto, sobresaltados por apariciones.
4 Pues ni el escondrijo que les protegía
les libraba del miedo; que también allí resonaban ruidos
escalofriantes y se aparecían espectros sombríos de
lúgubre aspecto.
5 No había fuego intenso capaz de
alumbrarles, ni las brillantes llamas de las estrellas alcanzaban a esclarecer
aquella odiosa noche.
6 Tan sólo una llamarada, por
sí misma encendida, se dejaba entrever sembrando el terror; pues en su
espanto, al desaparecer la visión, imaginaban más horrible
aún lo que acababan de ver.
7 Los artificios de la magia resultaron
ineficaces; con gran afrenta quedó refutado su pretendido saber,
8 pues los que prometían expulsar
miedos y sobresaltos de las almas enloquecidas, enloquecían ellos mismos
con ridículos temores.
9 Incluso cuando otro espanto no les
atemorizara, sobresaltados por el paso de los bichos y el silbido de los
reptiles,
10 se morían de miedo, y rehusaban
mirar aquel aire que de ninguna manera podían evitar.
11 Cobarde es, en efecto, la maldad y ella
a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo
peor;
12 pues no es otra cosa el miedo sino el
abandono del apoyo que presta la reflexión;
13 y cuanto menos se cuenta con los
recursos interiores, tanto mayor parece la desconocida causa que produce el
tormento.
14 Durante aquella noche verdaderamente
inerte, surgida de las profundidades del inerte Hades, en un
mismo sueño sepultados,
15 al invadirles un miedo repentino e
inesperado, se vieron, de un lado, perseguidos de espectrales apariciones y, de
otro, paralizados por el abandono de su alma.
16 De este modo, cualquiera que en tal
situación cayera, quedaba encarcelado, encerrado en aquella
prisión sin hierros;
17 ya fuera labrador o pastor, o bien un
obrero dedicado en la soledad a su trabajo, sorprendido, soportaba la
ineludible necesidad,
18 atados todos como estaban por una misma
cadena de tinieblas.El silbido del viento, el
melodioso canto de las aves en la enramada, el ruido regulado del agua que
corría impetuosa,
19 el horrísimo
fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera de animales
que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que
devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y
les dejaba paralizados.
20 Estaba entonces el mundo entero
iluminado de luz esplendorosa,y,
sin traba alguna, se ocupaba en sus quehaceres;
21 sólo sobre ellos se
extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir.Aunque ellos a sí mismos se eran más
pesados que las tinieblas.
1 Entre tanto para tus santos había
una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no
distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido
ellos también;
2 les daban gracias porque agraviados no se
vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil.
3 En vez de tinieblas, diste a los tuyos
una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol
inofensivo en su gloriosa emigración.
4 Bien merecían verse de luz
privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron
encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz
incorruptible de la Ley.
5 Por haber decretado matar a los
niños de los santos, salvándose de los hijos expuestos uno tan
sólo, les arrebataste en castigo la multitud de sus hijos y a ellos, a
una, les hiciste perecer bajo la violencia de las aguas.
6 Aquella noche fue previamente conocida
por nuestros padres, para que se confortasen al reconocer firmes los juramentos
en que creyeron.
7 Tu pueblo esperaba a la vez la
salvación de los justos y la destrucción de sus enemigos.
8 Y, en efecto, con el castigo mismo de
nuestros adversarios, nos colmaste de gloria llamándonos a ti.
9 Los santos hijos de los buenos ofrecieron
sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los
santos correrían en común las mismas aventuras y riesgos; y,
previamente, cantaron ya los himnos de los Padres.
10 A estos cánticos respondía
el discordante clamor de sus enemigos, se disfundían
los lamentos de los que lloraban a sus hijos.
11 Un mismo castigo alcanzaba al esclavo y
al señor; el hombre del pueblo sufría la misma pena que el rey.
12 Todos a la vez contaban con muertos
innumerables abatidos por un mismo género de muerte.Los
vivos no se bastaban a darles sepultura, como que, de un solo golpe,
había caído la flor de su descendencia.
13 Mantenidos en absoluta incredulidad por
los artificios de la magia, acabaron por confesar, ante la muerte de sus
primogénitos, que aquel pueblo era hijo de Dios.
14 Cuando un sosegado silencio todo lo
envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera,
15 tu Palabra omnipotente, cual implacable
guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra
condenada al exterminio.Empuñando como afilada
espada tu decreto irrevocable,
16 se detuvo y sembró la muerte por
doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba la tierra.
17 Entonces, de repente, sueños y
horribles visiones les sobresaltaron, les sobrevinieron terrores imprevistos.
18 Aquí y allá tendidos, ya
moribundos, daban a conocer la causa de su muerte,
19 pues los sueños que les
habían pertubado, se lo habían indicado
a tiempo para que no muriesen sin saber la razón de su desgracia.
20 También a los justos les
alcanzó la prueba de la muerte; una multitud de ellos pereció en
el desierto.Pero no duró la Cólera
mucho tiempo,
21 que pronto un hombre irreprochable salió
en su defensa.Con las armas de su propio ministerio,
la oración y el incienso expiatorio, se enfrentó a la ira y dio
fin a la plaga, mostrando con ello que era en verdad siervo tuyo.
22 Y venció a la Cólera no
con la fuerza de su cuerpo, ni con el poder de las armas, sino que
sometió con su palabra al que traía el castigo
recordándole los juramentos hechos a los Padres y las alianzas.
23 Cuando ya los muertos, unos sobre otros,
yacían hacinados, frenó, interponiéndose, el avance de la
Cólera y le cerró el camino hacia los que todavía
vivían.
24 Llevaba en su vestido talar el mundo
entero, grabados en cuatro hileras de piedras los nombres gloriosos de los
Padres y tu majestad en la diadema de su cabeza.
25 Ante esto, el Exterminador cedió
y se atemorizó; pues era suficiente la sola experiencia de tu
Cólera.