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Tobías
Tobías 1
1 Historia de Tobit,
hijo de Tobiel, hijo de Ananiel,
hijo de Aduel, hijo de Gabael,
del linaje de Asiel, de la tribu de Neftalí,
2 que en tiempo de Salmanasar,
rey de Asiria, fue deportado de Tibé,
que queda al sur de Cadés de Neftalí, en la Galilea superior, por encima de Jasor, detrás del camino del oeste y al norte de Sefat .
3 Yo, Tobit, he
andado por caminos de verdad y en justicia todos los días de mi vida y
he repartido muchas limosnas entre mis hermanos y
compatriotas, deportados conmigo a Nínive, al
país de los asirios.
4 Siendo yo joven todavía y estando
en mi país, en la tierra de Israel, toda la tribu de mi padre Neftalí se apartó de la casa de David y de
Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Israel para
ofrecer allí sacrificios y en la que había sido edificado y
consagrado, para todas las generaciones venideras, el Templo de la Morada del
Altísimo.
5 Todos mis hermanos y la casa de mi padre Neftalí ofrecían sacrificios al becerro que Jeroboam, rey de Israel, había hecho en Dan, en los
montes de Galilea.
6 Muchas veces era yo el único que
iba a Jerusalén, con ocasión de las fiestas, tal como está
prescrito para todo Israel por decreto perpetuo; en cobrando las primicias y
las crías primeras y diezmos de mis bienes y el primer esquileo de mis
ovejas, acudía presuroso a Jerusalén
7 y se lo entregaba a los sacerdotes, hijos
de Aarón, para el altar. Daba a los levitas, que hacían el
servicio en Jerusalén, el diezmo del vino, del grano, del olivo, de los
granados, de los higos y demás frutales; tomaba en metálico el
segundo diezmo, de los seis años, y lo gastaba en Jerusalén.
8 Entregaba el tercer diezmo a los
huérfanos, a las viudas y a los prosélitos que vivían con
los israelitas; se lo llevaba y entregaba cada tres años, celebrando una
comida con ellos conforme a lo que se prescribe en la Ley de Moisés y
conforme a los preceptos que me dio Débora, madre de nuestro padre Ananiel, pues mi padre había muerto dejándome
huérfano.
9 En llegando a edad adulta, me casé
con Ana, mujer de nuestra parentela; y ella dio a luz a Tobías.
10 Cuando la deportación de Asiria, yo también fui deportado y me
trasladé a Nínive . Todos mis hermanos y
los de mi linaje comían los manjares de los gentiles,
11 más yo me guardé bien de
comerlos.
12 Como yo me acordaba de Dios con toda mi
alma,
13 me concedió el
Altísimo gracia y favor ante Salmanasar,
y llegué a ser procurador suyo.
14 Me trasladé a Media y
administré allí sus negocios hasta su muerte; y desposité en Ragués
de Media, en casa de Gabael, hermano de Gabrí, unos sacos de plata por valor de diez
talentos.
15 Muerto Salmanasar,
le sucedió en el trono su hijo Senaquerib; en
su reinado, los caminos de Media se hicieron inseguros y no pude volver
allí.
16 En los días de Salmanasar hice yo muchas limosnas
a mis hermanos de raza;
17 di mi pan a los hambrientos y vestido a
los desnudos; y si veía el cadaver de alguno
de los de mi raza arrojado extramuros de Nínive,
le daba sepultura.
18 Enterré igualmente a los que
mató Senaquerib (cuando vino huyendo de Judea
después del escarmiento que hizo contra él el Rey del Cielo, a
causa de sus blasfemias. Senaquerib, en su
cólera, mandó matar a muchos israelitas); y yo sustraje sus
cuerpos y los enterré. Senaquerib los
buscó sin encontrarlos.
19 Un ninivita fue a denunciarme al rey de
que yo los había enterrado en secreto. Cuando supe que el rey
tenía informes acerca de mí, y que me buscaba para matarme, tuve
miedo y escapé.
20 Me fueron arrebatados todos mis bienes;
nada quedó sin confiscar para el tesoro real, salvo mi mujer Ana y mi
hijo Tobías.
21 Aún no habían transcurrido
cuarenta días, cuando Senaquerib fue asesinado
por sus dos hijos, que huyeron luego hacia los montes Ararat .
Le sucedió su hijo Asarjaddón . Asarjaddón puso a Ajikar,
hijo de mi hermano Anael, al frente de las finanzas
de su reino, de modo que dirigía toda la administración.
22 Ajikar intercedió
por mí y pude regresar a Nínive . Ajikar, de hecho, había sido copero
mayor, custodio del sello, administrador y encargado de las finanzas bajo Senaquerib, rey de Asiria; y Asarjaddón le confirmó en los cargos. Era
sobrino mío y de mi propia parentela.
Tobías 2
1 En el reinado de Asarjaddón
pude regresar a mi casa y me fue devuelta mi mujer Ana y mi hijo Tobías.
En nuestra solemnidad de Pentecostés, que es la santa solemnidad de las
Semanas, me habían preparado una excelente comida y me dispuse a comer.
2 Cuando me presentaron la mesa, con
numerosos manjares, dije a mi hijo Tobías: "Hijo, ve a buscar entre
nuestros hermanos deportados en Nínive a
algún indigente que se acuerde del Señor y tráelo para que
coma con nosotros. Te esperaré hasta que vuelvas, hijo mío."
3 Fuese, pues, Tobías a buscar a
alguno de nuestros hermanos pobres, y cuando regresó me dijo:
"Padre." Le respondí: "¿Qué hay,
hijo?" Contestó: "Padre, han asesinado a uno de los nuestros;
le han estrangulado y le han arrojado en la plaza del mercado y aún
está allí."
4 Me levanté al punto y sin probar
la comida, alcé el cadáver de la plaza y lo dejé en una
habitación, en espera de que se pusiera el sol, para enterrarlo.
5 Volví a entrar, me lavé y
comí con aflicción
6 acordándome de las palabras que el
profeta Amós dijo contra Betel: = Vuestras solemnidades se
convertirán en duelo y todas vuestras canciones en lamento. =
7 Y lloré. Cuando el sol se puso,
cavé una fosa y sepulté el cadáver.
8 Mis vecinos se burlaban y decían:
"Todavía no ha aprendido. (Pues, en efecto, ya habían
querido matarme por un hecho semejante.) Apenas si pudo escapar y ya vuelve a
sepultar a los muertos."
9 Aquella misma noche, después de
bañarme, salí al patio y me recosté contra la tapia, con
el rostro cubierto a causa del calor.
10 Ignoraba yo que arriba, en el muro,
hubiera gorriones; me cayó excremento caliente sobre los ojos y me
salieron manchas blancas. Fui a los médicos, para que me curasen; pero
cuantos más remedios me aplicaban, menos veía a causa de las
manchas, hasta que me quedé completamente ciego. Cuatro años
estuve sin ver. Todos mis hermanos estaban afligidos; Ajikar,
por su parte, proveyó a mi sustento durante dos años, hasta que se
trasladó a Elimaida .
11 En aquellas circunstancias, mi mujer
Ana, tuvo que trabajar a sueldo en labores femeninas; hilaba lana y
hacía tejidos
12 que entregaba a sus señores,
cobrando un sueldo; el siete del mes de Dystros
acabó un tejido y se lo entregó a los dueños, que le
dieron todo su jornal y le añadieron un cabrito para una comida.
13 Cuando entró ella en casa, el
cabrito empezó a balar; yo, entonces, llamé a mi mujer y le dije:
"¿De dónde ha salido ese cabrito? ¿Es que ha sido
robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer cosa
robada."
14 Ella me dijo: "Es un regalo que me
han añadido a mi sueldo." Pero yo no la creí; ordené
que lo devolviera a los dueños y me irrité contra ella por este
asunto. Entonces ella me replicó: "¿Dónde
están tus limosnas y tus buenas obras? ¡Ahora se ve todo bien
claro!"
Tobías 3
1 Anegada entonces mi alma de tristeza,
suspirando y llorando, comenzé a orar con
gemidos:
2 Tú eres justo, Señor, y
justas son todas tus obras.Misericordia y verdad son
todos tus caminos.Tú eres el Juez del
Universo.
3 Y ahora, Señor, acuérdate
de mí y mírame.No me condenes por mis
pecados, mis inadvertencias y las de mis padres.Hemos
pecado en tu presencia,
4 no hemos escuchado tus mandatos y nos has
entregado al saqueo, a la burla, al comentario y al oprobio de todas las gentes
entre las que nos has dispersado.
5 Pero cierto es, Señor, que todas
tus sentencias a la verdad responden cuando me tratas según mis pecados
y los de mis padres; porque no hemos cumplido tus mandatos, y no hemos caminado
en la verdad delante de ti.
6 Haz conmigo ahora según lo que te
plazca y ordena que reciban mi vida para que yo me disuelva sobre la faz de la
tierra, porque más me vale morir que vivir.Tengo
que aguantar injustos reproches y me anega la tristeza.Manda,
Señor, que sea liberado de esta aflicción y déjame partir
al lugar eterno, y no apartes, Señor, tu rostro de mí, pues
prefiero morir a pasar tanta aflicción durante la vida y tener que
seguir oyendo injurias.
7 Sucedió aquel mismo día,
que también Sarra, hija de Ragüel,
el de Ecbátana de Media, fue injuriada por una
de las esclavas de su padre,
8 porque había sido dada en
matrimonio a siete hombres, pero el malvado demonio Asmodeo
los había matado antes de que se unieran a ella como casados. La esclava
le decía: "¡Eres tú la que matas a tus maridos! Ya has
tenido siete, pero ni de uno siquiera has disfrutado.
9 ¿Nos castigas porque se te mueren
los maridos? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hijo ni hija tuyos!"
10 Entonces Sarra,
con el alma llena de tristeza, se echó a llorar y subió al
aposento de su padre con intención de ahorcarse. Pero, reflexionando,
pensó: "Acaso esto sirva para que injurien a mi padre y le digan:
"Tenías una hija única, amada y se ha ahorcado porque se
sentía desgraciada." No puedo consentir que mi padre, en su
ancianidad, baje con tristeza a la mansión de los muertos. Es mejor que,
en vez de ahorcarme, suplique al Señor que me envíe la muerte
para no tener que oír injurias durante mi vida."
11 Y en aquel momento, extendiendo las
manos hacia la ventana, oró así: Bendito seas tú, Dios de
misericordias, y bendito sea tu Nombre por los siglos, y que todas tus obras te
bendigan por siempre.
12 Vuelvo ahora mi rostro y alzo mi ojos hacia ti.
13 Manda que yo sea librada de la tierra,
para no escuchar ultrajes.
14 Tú sabes, Señor, que yo
estoy pura de todo contacto de varón;
15 que no he
mancillado mi nombre ni el nombre de mi padre en la tierra de mi cautividad.Soy la única hija de mi padre; no tiene
otros hijos que le hereden, no tiene junto a sí ningún hermano ni
pariente a quien me deba por mujer.Ya perdí
siete maridos: ¿para qué quiero la vida?Si
no te place, Señor, darme la muerte, ¡mírame con
compasión! y no tenga yo que escuchar injurias.
16 Fue oída en aquel instante, en la
Gloria de Dios, la plegaria de ambos
17 y fue enviado
Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le
quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la
luz de Dios; y a Sarra la de Ragüel,
para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit,
y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque
Tobías tenía más derechos sobre ella que todos cuantos la
pretendían. En aquel mismo momento se volvía Tobit
del patio a la casa, y Sarra, la de Ragüel, descendía del aposento.
Tobías 4
1 Aquel día, se acordó Tobit del dinero que había dejado en depósito
a Gabael, en Ragués
de Media,
2 y se dijo para sí: "Yo, ya
estoy deseando morirme. Así que voy a llamar a mi hijo Tobías y
le voy a hablar de este dinero antes de morirme."
3 Llamó, pues, Tobit
a su hijo, que se presentó ante él. Tobit
le dijo: "Cuando yo muera, me darás una digna sepultura; honra a tu
madre y no le des un disgusto en todos los días de su vida; haz lo que
le agrade y no le causes tristeza por ningún motivo.
4 Acuérdate, hijo, de que ella
pasó muchos trabajos por ti cuando te llevaba en su seno. Y cuando ella
muera, sepúltala junto a mí, en el
mismo sepulcro.
5 "Acuérdate, hijo, del
Señor todos los días y no quieras pecar ni transgredir sus
mandamientos; practica la justicia todos los días de tu vida y no andes
por caminos de injusticia,
6 pues si te portas según verdad,
tendrás éxito en todas tus cosas,
7 como todos los que practican la justicia.
"Haz limosna con tus bienes; y al hacerlo, que
tu ojo no tenga rencilla. No vuelvas la cara ante ningún pobre y Dios no
apartará de ti su cara.
8 Regula tu limosna
según la abundancia de tus bienes. Si tienes poco, da conforme a ese
poco, pero nunca temas dar limosna,
9 porque así te atesoras una buena
reserva para el día de la necesidad.
10 Porque la limosna libra de la muerte e
impide caer en las tinieblas.
11 Don valioso es la limosna
para cuantos la practican en presencia del Altísimo.
12 "Guárdate, hijo, de toda
impureza y, sobre todo, toma mujer del linaje de tus padres; no tomes mujer
extraña que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque somos
descendientes de profetas. Recuerda, hijo, que desde siempre nuestros padres
Noé, Abraham, Isaac y Jacob tomaron mujeres de entre sus hermanos y
fueron bendecidos en sus hijos, de modo que su estirpe poseerá la tierra
en herencia.
13 Así pues, hijo, ama a tus
hermanos; no tengas con tus hermanos, ni con los hijos y las hijas de tu
pueblo, corazón soberbio, en orden a tomar para ti mujer de entre ellos;
pues la soberbia acarrea la ruina y prolija inquietud; y la ociosidad, bajeza y
extrema penuria; porque la ociosidad es madre de la indigencia.
14 "No retengas el salario de los que
trabajan para ti; dáselo al momento. Si sirves a Dios serás
recompensado. Pon cuidado, hijo, en todas tus acciones y muéstrate
educado en toda tu conducta.
15 No hagas a nadie lo que no quieras que
te hagan. No bebas vino hasta emborracharte y no hagas de la embriaguez tu
compañera de camino.
16 "Da de tu pan al hambriento y de
tus vestidos al desnudo. Haz limosna de todo cuanto te sobra; y no tenga
rencilla tu ojo cuando hagas limosna.
17 Esparce tu pan sobre la tumba de los
justos, pero no lo des a los pecadores.
18 "Busca el consejo de los prudentes
y no desprecies ningún aviso saludable.
19 Bendice al Señor Dios en toda
circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos y que llegen a buen fin todas tus sendas y proyectos. Pues no
todas las gentes tienen consejo; es el Señor quien da todos los bienes
y, cuando quiere, eleva o abata hasta lo profundo del Hades. Así, pues,
hijo, recuerda estos mandamientos y no permitas que se borren de tu
corazón.
20 "También quiero decirte que
dejé en depósito a Gabael, hijo de Gabrí, en Ragués de
Media, diez talentos de plata.
21 No debes preocuparte, hijo, porque
seamos pobres. Muchos bienes posees si temes a Dios, huyes de todo pecado y
haces lo que es bueno ante el Señor tu Dios."
Tobías 5
1 Entonces Tobías respondió a
su padre Tobit : "Haré cuanto me has
mandado, padre.
2 Pero ¿cómo podré
recuperar el depósito? Ni él me conoce a mí ni yo a
él. ¿Qué señal debo darle para que me reconozca, me
crea y me devuelva el dinero? Por otra parte, desconozco la ruta que conduce a
Media."
3 Tobit,
entonces, respondió a su hijo Tobías: "El me dio un recibo y
yo a él otro; lo partí en dos, tomé una parte y
dejé la otra con el dinero. ¡Ya va para veinte años que
deposité esta suma! Ahora, hijo, busca un hombre de confianza que vaya
contigo, y le tomaremos a sueldo hasta tu vuelta, y vete a recuperar esta
plata."
4 Salió Tobías a buscar un
hombre que conociera la ruta y fuera con él a Media. En saliendo,
encontró a Rafael, el ángel, parado ante él; pero no
sabía que era un ángel de Dios.
5 Díjole,
pues: "¿De dónde eres, joven?" Le respondió:
"De los israelitas, tus hermanos y ando en busca de trabajo." Díjole Tobías: "¿Conoces la ruta
de Media?"
6 Respondió: "Sí; he
estado allá muchas veces y conozco al detalle todos los caminos. He ido
a Media con frecuencia y he sido huésped de Gabael,
nuestro hermano, el que vive en Ragués de
Media. Hay dos jornadas de camino entre Ecbátana
y Ragués, pues Ragués
está en la montaña y Ecbátana en
el llano."
7 Tobías le dijo:
"Espérame, joven, que voy a decírselo a mi padre, porque
necesito que vengas conmigo; y yo te pagaré tu sueldo."
8 El le dijo: "Te espero, pero no
tardes."
9 Fuese Tobías a informar a su padre
y le dijo: "Ya he encontrado un hombre, que es israelita, hermano
nuestro." Contestóle Tobit :
"Llámale, para que yo sepa a qué familia y tribu pertenece,
y si es digno de confianza para que te acompañe, hijo."
Salió Tobías, le llamó y le dijo: "Joven, mi padre te
llama."
10 Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle; el ángel
contestó: "Que disfrutes de mucha alegría."
Replicó Tobit : "¿Qué
alegría puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo;
yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz; vivo como un
muerto; oigo la voz de los hombres, pero no los veo." Le dijo el
ángel: "Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco.
Ten confianza." Tobit le dijo: "Mi hijo
Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de
guía? Yo te daría tu salario, hermano." El respondió:
"Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los caminos y he
viajado a Media con frecuencia; he recorrido todos sus llanos y sus montes y
tengo conocimiento de todas sus rutas."
11 Tobit le dijo:
"¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu
perteneces?
12 Le respondió el ángel:
"¿Qué puede importar mi tribu?" Tobit
insitió : "Me gustaría, hermano,
saber con seguridad tu tribu y nombre."
13 Respondió el ángel:
"Yo soy Azarías, hijo del gran Ananías, uno de tus hermanos."
14 Le dijo Tobit :
"Seas venido sano y salvo, hermano; y no lleves a mal, hermano, mi deseo
de conocer con certeza tu nombre y familia. Resulta ahora que eres de mi
parentela y que perteneces a un linaje bueno y honrado. He conocido a Ananías y a Natán,
los dos hijos del gran Semeías; ellos iban
conmigo a Jerusalén y conmigo adoraban allí, sin desviarse del
buen camino. Tus hermanos son hombres de bien; de buen linaje procedes.
¡El gozo sea contigo!"
15 Y añadió: "Te
daré como sueldo una dracma por día, y en lo demás
tendrás el mismo trato que mi hijo.
16 Vete con mi hijo y después te
añadiré un sobresueldo."
17 Le dijo el ángel:
"Partiré con él y no abrigues temor; sanos partimos y sanos
regresaremos a ti, porque la ruta es segura." Le respondió Tobit : "Bendito seas, hermano." Y llamando a su
hijo le anunció: "Hijo, prepara las cosas para el camino y emprende
la marcha con tu hermano; que el Dios que está en los cielos os proteja
allí y os devuelva a mí sanos; y su ángel os
acompañe con su protección, hijo." Tobías se dispuso
a emprender la marcha y besó a su padre y a su madre. Tobit le dijo: "¡Que tengáis buen
viaje!"
18 Pero su madre lloraba y dijo a Tobit : "¿Por qué has hecho que se vaya
mi hijo? ¿No era él el bastón de nuestra mano, que siempre
va y viene con nosotros?
19 ¡Que no sea el dinero lo primero
de todo! Que no se convierta en el precio de nuestro hijo!
20 ¡Con lo que el Señor nos
daba para vivir teníamos bastante!"
21 El le dijo: "No pienses tal cosa;
sano ha partido nuestro hijo y sano volverá a nosotros; con tus propios
ojos lo verás el día que regrese sano junto a ti.
22 No pienses tal cosa ni te atormentes por
ellos, hermana; porque un ángel bueno le acompañará, le
dará un viaje fácil y le devolverá sano."
Tobías 6
1 Y ella dejó de llorar.
2 Partió el muchacho en
compañía del ángel, y el perro les seguía. Yendo de
camino, aconteció que una noche acamparon junto al río Tigris.
3 Bajó el muchacho al río a
lavarse los pies, cuando saltó del agua un gran pez que quería
devorar el pie del muchacho. Este gritó
4 pero el ángel le dijo:
"¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto!" El muchacho se
apoderó del pez y lo arrastró a tierra.
5 El ángel añadió:
"Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado
y guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y
su hígado son remedios útiles."
6 El joven abrió el pez y
tomó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del
pez y lo comió, salando el resto. Luego continuaron su camino, los dos
juntos, hasta cerca de Media.
7 Preguntó entonces el muchacho al
ángel: "Hermano Azarías,
¿qué remedios hay en el corazón, el hígado y la
hiel del pez?"
8 Le respondió: "Si se quema el
corazón o el hígado del pez ante un hombre o una mujer
atormentados por un demonio o un espíritu malo, el humo ahuyenta todo
mal y le hace desaparecer para siempre.
9 Cuanto a la hiel, untando con ella los
ojos de un hombre atacado por manchas blancas, y soplando sobre las manchas,
queda curado."
10 Cuando entraron en Media, y estando ya
cerca de Ecbátana,
11 dijo Rafael al joven: "Hermano
Tobías." Le respondió: "¿Qué
deseas?" Contestó él: "Pararemos esta noche en casa de Ragüel; es pariente tuyo y tiene una hija que se llama
Sarra;
12 fuera de ella no tiene más hijos
ni hijas; tú eres el más cercano, tienes más derechos
sobre ella que todos los demás y es justo que heredes la hacienda de su
padre; la muchacha es prudente, valerosa y muy bella y su padre la ama."
13 Y añadió: "Es justo
que la tomes para ti. Escúchame, hermano. Yo hablaré esta noche
al padre acerca de la muchacha para que te la conceda como prometida, y a
nuestro regreso de Ragués celebraremos la
boda. Estoy seguro de que Ragüel no puede
negártela, ni dársela a otro, pues se haría reo de muerte,
según la sentencia del libro de Moisés, pues él sabe que
te asiste el derecho a tomar a su hija por mujer. Así pues, óyeme
bien, hermano; hablaremos esta noche sobre la muchacha y que la den como
prometida; y cuando volvamos de Ragués, la
tomaremos y la llevaremos con nosotros a tu casa."
14 Tobías respondió a Rafael:
"Hermano Azarías, he oído decir
que ya ha sido dada a siete maridos y que todos han muerto la noche de bodas;
que cuando entraban donde ella, morían; también he oído
decir que un demonio los mataba;
15 así que tengo miedo, pues a ella
no le hace ningún daño, porque la ama; pero al que intenta
acercarse a ella, le mata; yo soy hijo único, y si muero, haré
bajar en tristeza al sepulcro, por mi causa, la vida de mi padre y de mi madre.
Ellos no tienen otro hijo que les dé sepultura."
16 Respondió el ángel:
"¿Has olvidado las recomendaciones de tu padre, que te mandó
tomar mujer de la casa de tu padre? Escúchame bien, hermano: no tengas
miedo a ese demonio y tómala; sé bien que esta noche te la
darán por mujer.
17 Cuando entres en la cámara
nupcial, tomas el corazón del pez y parte del hígado y lo pones
sobre las brasas de los perfumes. Se difundirá el aroma y cuando el
demonio lo huela, huirá y nunca aparecerá ya a su lado.
18 Y cuando vayas a unirte a ella,
levantaos primero los dos y haced oración y suplicad al Señor del
Cielo que se apiade de vosotros y os salve. Y no tengas miedo, porque para ti
está destinada desde el principio; tú la salvarás; ella se
vendrá contigo y te aseguro que te dará hijos que serán
para ti como hermanos. No te preocupes."
19 Cuando Tobías oyó las
razones de Rafael y que era hermana suya, del linaje de la casa de su padre, se
enamoró de tal modo que se le apegó el corazón a ella.
Tobías 7
1 Cuando entraron en Ecbátana
dijo Tobías: "Hermano Azarías,
guíame en derechura a casa de Ragüel,
nuestro hermano." Le condujo, pues a casa de Ragüel
y le encontraron sentado a la puerta del patio. Le saludaron ellos primero y
él les contestó: "Mucha dicha os deseo, hermanos, y en buena
salud vengáis." Los llevó a su casa
2 y dijo a su mujer Edna :
"¡Cómo se parece este muchacho a mi hermano Tobit!"
3 Edna les
preguntó: "¿De dónde sois, hermanos?"
Respondieron: "Somos de los hijos de Neftalí,
de los deportados de Nínive ."
4 Les dijo: "¿Conocéis a
Tobit, nuestro hermano?" Ellos contestaron:
"Sí, le conocemos." - "¿Está bien?" -
5 "Vive y está bien." Y
Tobías añadió: "Es mi padre."
6 Ragüel se
puso en pie de un salto, le besó, lloró y le dijo:
"¡Bendito seas, hijo! Tienes un padre honrado y bueno.
¡Qué gran desgracia, haberse quedado ciego un hombre tan justo y
tan limosnero!" Y echándose al cuello de su hermano Tobías,
rompió a llorar.
7 También lloró su mujer Edna y su hija Sarra .
8 Mató luego un carnero del
rebaño y los acogió con toda cordialidad.
9 Después de lavarse y
bañarse, se pusieron a comer. Tobías dijo entonces a Rafael:
"Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi hermana Sarra ."
10 Al oír Ragüel
estas palabras dijo al joven: "Come, bebe y disfruta esta noche, porque
ningún hombre hay, fuera de ti, que tenga derecho a tomar a mi hija Sarra, de modo que ni yo mismo estoy facultado para darla a
otro, si no es a ti, que eres mi pariente más próximo. Pero voy a
hablarte con franqueza, muchacho.
11 Ya la he dado a siete maridos, de
nuestros hermanos, y todos murieron la misma noche que entraron donde ella.
Así que, muchacho, ahora come y bebe y el Señor os dará su
gracia y su paz." Pero Tobías replicó: "No
comeré ni beberé hasta que no hayas tomado una decisión
acerca de lo que te he pedido." Ragüel le
dijo: "¡Está bien! A ti se te debe dar, según la
sentencia del libro de Moisés, y el Cielo decreta que te sea dada.
Recibe a tu hermana. A partir de ahora, tú eres su hermano y ella es tu
hermana. Tuya es desde hoy por siempre. Que el Señor del Cielo os
guíe a buen fin esta noche, hijo, y os dé su gracia y su
paz."
12 Llamó Ragüel
a su hija Sarra, y cuando ella se presentó, la
tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo:
"Recíbela, pues se te da por mujer, según la ley y la
sentencia escrita en el libro de Moisés. Tómala y llévala
con bien a la casa de tu padre. Y que el Dios del Cielo os guíe en paz
por el buen camino."
13 Llamó luego a la madre,
mandó traer una hoja de papiro y escribió el contrato
matrimonial, con lo cual se la entregó por mujer, conforme a la
sentencia de la ley de Moisés.
14 Y acabado esto, empezaron a comer y
beber.
15 Ragüel
llamó a su mujer Edna y le dijo:
"Hermana, prepara la otra habitación y lleva allí a Sarra."
16 Ella fue y preparó un lecho en la
habitación, tal como se lo había ordenado, y llevó
allí a Sarra . Lloró ella y luego,
secándose las lágrimas, le dijo: "Ten confianza, hija: que
el Señor del Cielo te dé alegría en vez de esta tristeza.
Ten confianza, hija." Y salió.
Tobías 8
1 Cuando acabaron de comer y beber,
decidieron acostarse, y tomando al joven le llevaron al aposento.
2 Recordó Tobías las palabras
de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa
donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes.
3 El olor del pez expulsó al demonio
que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a
su alcance, le ató de pies y manos y en un instante le encadenó.
4 Los padres salieron y cerraron la puerta
de la habitación. Entonces Tobías se levantó del lecho y
le dijo: "Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro
Señor que se apiade de nosotros y nos salve."
5 Ella se levantó y empezaron a
suplicar y a pedir el poder quedar a salvo. Comenzó él diciendo:
¡Bendito seas tú, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre
por todos los siglos de los siglos! Bendígante
los cielos, y tu creación entera, por los siglos todos.
6 Tú creaste a Adán, y para
él creaste a Eva, su mujer, para sostén y ayuda, y para que de
ambos proviniera la raza de los hombres. Tú
mismo dijiste: = No es bueno que el hombre se halle solo; hagámosle una
ayuda semejante a él. =
7 Yo no tomo a esta mi hermana con deseo
impuro, mas con recta intención. Ten piedad de
mí y de ella y podamos llegar juntos a nuestra ancianidad.
8 Y dijeron a coro: "Amén,
amén."
9 Y se acostaron para pasar la noche. Se
levantó Ragüel y, llamando a los criados
que tenía en casa, fueron a cavar una tumba,
10 porque se decía: "No sea que
haya muerto y nos sirva de mofa y escarnio."
11 Cuando tuvieron cavada la tumba,
volvió Ragüel a casa, llamó a su
mujer
12 y le dijo: "Manda a una criada que
entre a ver si vive; y si ha muerto, le enterraremos sin que nadie se
entere."
13 Mandaron a la criada, encendieron la
lámpara y abrieron la puerta; y entrando ella vio que estaban acostados
juntos y dormidos.
14 Salió la criada y les
anunció: "Vive, nada malo ha ocurrido."
15 Ragüel
bendijo al Dios del Cielo, diciendo: ¡Bendito seas, oh
Dios, con toda pura bendición y seas bendecido por los siglos todos!
16 Seas bendecido por haberme alegrado y no
haber ocurrido el mal que temía, sino que has hecho con nosotros
según tu gran piedad.
17 Seas bendecido por tener
compasión de dos hijos únicos. Ten,
Señor, piedad de ellos y dales tu salvación, y haz que su vida
transcurra en alegría y piedad.
18 Después ordenó a sus
criados que rellenasen la fosa antes que amaneciera.
19 Mandó a su mujer cocer una gran
hornada; y él fue al establo, tomó dos bueyes y cuatro carneros y
ordenó que los aderezaran. Y comenzaron los preparativos.
20 Hizo llamar a Tobías y le dijo:
"Durante catorce días no te moverás de aquí; te
quedarás conmigo comiendo y bebiendo y llenarás de gozo el
corazón de mi hija por sus tristezas pasadas.
21 Luego, tomarás la mitad de todo
cuanto aquí poseo y te volverás con felicidad a casa de tu padre.
Cuando mi mujer y yo hayamos muerto, también será para vosotros
la otra mitad. Ten confianza, hijo; yo soy tu padre y Edna
tu madre; junto a ti estaremos y junto a tu hermana desde ahora en adelante.
Ten confianza, hijo."
Tobías 9
1 Entonces Tobías llamó a
Rafael y le dijo:
2 "Hermano Azarías,
toma contigo cuatro criados y dos camellos y vete a Ragués.
3 Dirígete a Gabael,
dale el recibo y hazte cargo del dinero; invítale también a que
se venga contigo a la boda.
4 Tú sabes que mi padre lleva cuenta
de los días, y uno solo que demore, le doy un gran disgusto;
5 ya ves que Ragüel
me ha conjurado, y que no puedo desatender su deseo." Rafael se puso en
camino para Ragués de Media con los cuatro
criados y los dos camellos y fueron a pernoctar en casa de Gabael.
Le presentó el recibo y le dio la noticia de que Tobías, hijo de Tobit, se había casado y le invitaba a la boda. Gabael se levantó, le entregó todos los sacos
de dinero, con los sellos intactos, y los cargaron sobre los camellos.
6 Levantándose de madrugada,
partieron juntos para la boda y llegados a casa de Ragüel
encontraron a Tobías puesto a la mesa. Y como se levantara a toda prisa
para saludarle, Gabael rompió a llorar y le
bendijo diciendo: "¡Hombre bueno y honrado, hijo de un hombre
honrado y bueno, justo y limosnero! Que el Señor te conceda las
bendiciones del cielo a ti, a tu mujer, al padre y a la madre de tu mujer.
¡Bendito sea Dios, que me ha permitido ver un vivo retrato de mi primo Tobit!"
Tobías 10
1 Tobit, mientras
tanto, llevaba cuenta, uno por uno, de los días de ida y vuelta. Cuando
se cumplió el plazo sin que el hijo hubiera regresado,
2 pensó: "¿Habrá
algo que le retenga allí? ¡Acaso haya muerto Gabael
y no haya nadie que le entregue el dinero!"
3 Y empezó a ponerse triste.
4 Ana, su mujer, decía: "Mi
hijo ha muerto y ya no se cuenta entre los vivos." Y rompió a
llorar y a lamentarse por su hijo, diciendo:
5 "¡Ay de mí, hijo
mío! ¡Que te dejé marchar a ti, luz de mis ojos!"
6 Tobit le dijo:
"Calla, hermana, no pienses eso. El está bien. Habrán tenido
algún contratiempo allí, pero su compañero es hombre de
fiar y uno de los nuestros; no te inquietes por él, que debe estar
cerca."
7 Ella le replicó:
"Déjame, no intentes engañarme. Mi hijo ha muerto." Y
todos los días se iba a mirar el camino por donde su hijo había
marchado. No creía a nadie. Y cuando se ponía el sol, entraba en
casa y pasaba las noches gimiendo y llorando, sin poder dormir.
8 Cuando se pasaron los catorce días
con que Ragüel había determinado celebrar
la boda de su hija, se dirigió a él Tobías y le dijo:
"Déjame regresar, porque estoy seguro que mi padre y mi madre
están pensando que ya no van a volver a verme. Así que te ruego,
padre, que me permitas regresar al lado de mi padre. Ya te dije en qué
situación le he dejado."
9 Ragüel
respondió a Tobías: "Quédate, hijo; quédate commigo y yo enviaré mensajeros a tu padre Tobit para que le den noticias tuyas." Pero
Tobías replicó: "No. Te ruego que me permitas volver al lado
de mi padre."
10 Entonces Ragüel
se levantó y entregó a Tobías su mujer Sarra
y la mitad de todos sus bienes, criados, criadas, bueyes y carneros, asnos y
camellos, vestidos, plata y utensilios,
11 y les dejó partir gozosos. Al
despedirse de Tobías le dijo: "¡Salud, hijo, y buen viaje! El
Señor del Cielo os guíe a vosotros y a tu mujer Sarra por buen camino y que pueda yo ver vuestros hijos
antes de morir."
12 A su hija Sarra
le dijo: "Vas al lado de tu suegro, pues desde ahora ellos son padres tuyos
igual que los que te han engendrado. Vete en paz, hija. Que tenga buenas
noticias de ti, mientras yo viva." Y saludándoles, se
despidió de ellos.
13 Edna dijo a
Tobías: "Hijo y hermano queridísimo: Que el Señor te
devuelva y que yo viva hasta ver tus hijos y de mi hija Sarra
antes de morir. En presencia del Señor te entrego a mi hija en custodia;
no le causes tristeza en todos los días de tu vida. Vete en paz, hijo. A
partir de ahora, yo soy tu madre y Sarra es tu
hermana. ¡Ojalá pudiéramos vivir
juntos todos los días de nuestra vida!" Y besando a los dos, los
dejó partir llenos de gozo.
14 Tobías salió de casa de Ragüel contento y gozoso, y bendiciendo al
Señor del Cielo y de la tierra, rey de todas las cosas, porque
había llevado a buen término su viaje. Bendijo a Ragüel y a su mujer Edna y
les dijo: "Que pueda yo honraros todos los días de mi vida."
Tobías 11
1 Cuando llegaron cerca de Kaserín, que está frente a Nínive,
2 dijo Rafael: "Tú sabes bien
en qué situación dejamos a tu padre;
3 vamos a adelantarnos nosotros a tu mujer
para preparar la casa, mientras llegan los demás."
4 Prosiguieron, pues, los dos juntos; el
ángel le dijo: "Toma contigo la hiel." El perro seguía
detrás de ellos.
5 Estaba Ana sentada, con la mirada fija en
el camino de su hijo.
6 Tuvo la corazonada de que él
venía y dijo al padre: "Mira, ya viene tu hijo y el hombre que le
acompañaba."
7 Rafael iba diciendo a Tobías,
mientras se acercaban al padre: "Tengo por seguro que se abrirán
los ojos de tu padre.
8 Untale los ojos
con la hiel del pez, y el remedio hará que las manchas blancas se
contraigan y se le caerán como escamos de los
ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz."
9 Corrió Ana y se echó al
cuello de su hijo, diciendo: "¡Ya te he visto, hijo! ¡Ya puedo
morir!" Y rompió a llorar.
10 Tobit se
levantó y trompicando salió a la puerta del patio.
11 Corrió hacia él
Tobías, llevando en la mano la hiel del pez; le sopló en los ojos
y abrazándole estrechamente le dijo: "¡Ten confianza,
padre!" Y le aplicó el remedio y esperó;
12 y luego, con ambas manos le quitó
las escamas de la comisura de los ojos.
13 Entonces él se arrojó a su
cuello, lloró y le dijo: "¡Ahora te veo, hijo, luz de mis
ojos!"
14 Y añadió: ¡Bendito
sea Dios! ¡Bendito su gran Nombre! ¡Bendito todos sus santos
ángeles! ¡Bendito su gran Nombre por todos los siglos!
15 Porque me había azotado, pero me
tiene piedad y ahora veo a mi hijo Tobías. Tobías
entró en casa lleno de gozo y bendiciendo a Dios con toda su voz; luego
contó a su padre el éxito de su viaje, cómo traía
el dinero y cómo se había casado con Sarra,
la hija de Ragüel, y que venía ella con
él y estaba ya a las puertas de Nínive.
16 Tobit
salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive,
bendiciendo a Dios, lleno de gozo. Cuando los de Nínive
le vieron caminar, avanzando con su antigua firmeza, sin necesidad de
lazarillo, se maravillaron. Tobit proclamó
delante de ellos que Dios se había compadecido de él y le
había abierto los ojos.
17 Se acercó Tobit
a Sarra, la mujer de su hijo, y la bendijo diciendo:
"¡Bienvenida seas, hija! Y bendito sea tu Dios, hija, que te ha
traído hasta nosotros. Bendito sea tu padre, y bendito Tobías, mi
hijo, y bendita tú misma, hija. Bienvenida seas, entra en tu casa con
gozo y bendición."
18 Todos los judíos de Nínive celebraron fiesta aquel día.
19 También Ajikar
y Nabad, primos de Tobit,
vinieron a congratularle.
Tobías 12
1 Acabados los días de la boda,
llamó Tobit a su hijo Tobías y le dijo:
"Hijo, ya es tiempo de pagar el salario al hombre que te
acompañó. Y le añadirás un sobresueldo."
2 Respondió Tobías:
"Padre, ¿qué salario puedo darle? Aun entregándole la
mitad de la hacienda que traje conmigo, no salgo perdiendo.
3 Me ha guiado incólume, ha cuidado
de mi mujer, me ha traído el dinero y te ha curado a ti.
¿Qué salario voy a darle?"
4 Díjole Tobit : "Hijo, bien merece que tome la mitad de cuanto
trajo."
5 Le llamó, pues, Tobías y le
dijo: "Toma como salario la mitad de todo cuanto trajiste y vete en
paz."
6 Entonces Rafael llevó aparte a los
dos y les dijo: "Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los
bienes que os ha concedido, para bendecir y cantar su Nombre. Manifestad a
todos los hombres las acciones de Dios, dignas de honra, y no seáis
remisos en confesarle.
7 Bueno es mantener oculto el secreto del
rey y también es bueno proclamar y publicar las obras gloriosas de Dios.
Practicad el bien y no tropezaréis con el mal.
8 "Buena es la oración con
ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor
es hacer limosna que atesorar oro.
9 La limosna libra de la muerte y purifica
de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida.
10 Los pecadores e inicuos son enemigos de
su propia vida.
11 "Os voy a decir toda la verdad, sin
ocultaros nada. Ya os he manifestado que es bueno mantener oculto el secreto
del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios.
12 Cuando tú y Sarra
hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la
Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo
hacía cuando enterrabas a los muertos.
13 Cuando te levantabas de la mesa sin
tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado
para someterte a prueba.
14 También ahora me ha enviado Dios
para curarte a ti y a tú nuera Sarra .
15 Yo soy Rafael, uno de los siete
ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria
del Señor".
16 Se turbaron ambos y cayeron sobre sus
rostros, llenos de terror.
17 El les dijo: "No temáis. La
paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre.
18 Si he estado con vosotros no ha sido por
pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A
él debéis bendecir todos los días, a él
debéis cantar.
19 Os ha parecido que yo comía, pero
sólo era apariencia.
20 Y ahora bendecid al Señor sobre
la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por
escrito todo cuanto os ha sucedido." Y se elevó.
21 Ellos se levantaron pero ya no le vieron
más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por
aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.
Tobías 13
1 Y dijo: ¡Bendito sea Dios, que vive
eternamente, y bendito sea su reinado!
2 Porque él es quien castiga y tiene
compasión; el que hace descender hasta el más profundo Hades de
la tierra y el que hace subir de la gran Perdición, sin que haya nada
que escape de su mano.
3 Confesadle, hijos de Israel, ante todas
las gentes, porque él os dispersó entre ellas
4 y aquí os ha mostrado su grandeza. Exaltadle ante todos los vivientes, porque
él es nuestro Dios y Señor, nuestro Padre por todos los siglos.
5 Os ha castigado por vuestras injusticias,
mas tiene compasión de todos vosotros y os juntará de nuevo de
entre todas las gentes en que os ha dispersado.
6 Si os volvéis a él de todo
corazón y con toda el alma, para obrar en verdad en su presencia, se
volverá a vosotros sin esconder su faz. Mirad
lo que ha hecho con vosotros y confesadle en alta voz. Bendecid
al Señor de justicia y exaltad al Rey de los siglos. Yo
le confieso en el país del destiero, y publico
su fuerza y su grandeza a gentes pecadoras. ¡Volved, pecadores! Practicad la justica en su
presencia. ¡Quién sabe si os amará y os tendrá
misericordia!
7 Yo exalto a mi Dios y mi alma se alegra
en el Rey del Cielo. Su grandeza
8 sea de todos celebrada y
confiésenle todos en Jerusalén.
9 ¡Jerusalén, ciudad santa! Dios
te castigó por las obras de tus hijos, mas tendrá otra vez piedad
de los hijos de los justos.
10 Confiesa al Señor cumplidamente y
alaba al Rey de los siglos para que de nuevo levante en ti, con regocijo, su
Tienda, y llene en ti de gozo a todos los cautivos y muestre en ti su amor a
todo miserable por todos los siglos de los siglos.
11 Brillará luz de lámparas
por todos los confines de la tierra. Vendrán a
ti de lejos pueblos numerosos, y los habitantes del confín del mundo, al
Nombre del Señor, tu Dios, llevando en sus manos los obsequios para el
Rey del Cielo. Todas las generaciones darán en
ti señales de alegría, y el Nombre del Elegido durará por
siempre.
12 ¡Malditos cuantos digan palabras
crueles! ¡Malditos sean cuantos te destruyan! ¡Cuantos derriben tus
muros echen tus torres por tierra y pasen a fuego tus moradas! ¡Mas sean benditos por siempre los que te construyan!
13 Entonces exultarás, te
alegrarás por los hijos de los justos, pues serán reunidos todos
y bendecirán al Señor de los siglos.
14 ¡Dichosos los que te amen!
¡Dichosos los que se alegren en tu paz! ¡Dichosos cuantos hombres
tuvieron tristeza en todos tus castigos, pues se alegrarán en ti y
verán por siempre toda tu alegría!
15 Bendice, alma mía, al Señor
y gran Rey,
16 que Jerusalén va a ser
reconstruida y en la ciudad su Casa para siempre. Seré
feliz si alguno quedare de mi raza para ver tu Gloria y confesar al Rey del Cielo. Las puertas de Jerusalén serán rehechas
con zafiros y esmeraldas, y de piedras preciosas sus murallas. Las
torres de Jerusalén serán alzadas con oro, y con oro puro sus
defensas.
17 Las plazas de Jerusalén
serán soladas con rubí y piedra de Ofir;
las puertas de Jerusalén entonarán cantos de alegría y
todas sus casas cantarán: ¡Aleluya! ¡Bendito sea el Dios de Israel! Y los benditos
bendecirán el Santo Nombre por todos los siglos de los siglos.
Tobías 14
1 Aquí acabaron las palabras de
acción de gracias de Tobit . Tobit murió en paz a la edad de 112 años y
recibió honrosa sepultura en Nínive.
2 Tenía 62 años cuando
perdió la vista; y después de recuperarla, vivió feliz,
practicando la limosna, bendiciendo siempre a Dios y proclamando sus grandezas.
3 Cercana ya su muerte, llamó a su
hijo Tobías y le recomendó: "Hijo mío, toma tus hijos
4 y vete a Media, porque yo creo en la
profecía que pronunció Dios por Nahúm
sobre Nínive. Todo cuanto los profetas de
Israel, enviados por Dios, anunciaron sobre Asur y Nínive, todo vendrá y se realizará.
Todo tendrá cumplimiento. No se rebajará ni una sola de sus
palabras. Todo llegará a su tiempo. Habrá más seguridad en
Media que en Asiria y Babilonia, porque sé y
creo que cuanto ha dicho Dios se cumplirá, sucederá y no
fallará ni una de sus palabras. "Todos nuestros hermanos que habitan
en la tierra de Israel serán numerados y deportados de aquella tierra
venturosa. Todo el país de Israel quedará desierto. Un desierto
serán Jerusalén y Samaría. La
Casa de Dios quedará desolada y quemada durante algún tiempo.
5 Pero Dios tendrá una vez
más compasión de ellos y los volverá a la tierra de
Israel; construirán de nuevo la Casa, aunque no como la primera, hasta
que se cumplan los tiempos; entonces volverán todos del destierro,
edificarán una Jerusalén maravillosa y construirán en ella
la Casa de Dios, como lo anunciaron los profetas de Israel.
6 Todas las naciones del universo se
volverán a Dios en verdad y le temerán; abandonarán los
ídolos que los extraviaron en la mentira de sus errores
7 y bendecirán al Dios de los siglos
en justicia. Todos los israelitas salvados aquellos días se
acordarán de Dios en verdad, se reunirán e irán a
Jerusalén y les será dada la tierra de Abraham, que ellos
habitarán por siempre y en seguridad. Y los que aman a Dios en verdad se
alegrarán. Pero los que cometen pecados e injusticias
desaparecerán de toda la tierra.
8 "Ahora, pues, hijos, yo os
recomiendo que sirváis a Dios en verdad y hagáis lo que es
agradable en su presencia. Mandad a vuestros hijos que practiquen la justicia y
la limosna, que se acuerden de Dios y bendigan su Nombre en todo tiempo, en
verdad y con todas sus fuerzas.
9 "Tú, hijo, sal de Nínive. No te quedes aquí.
10 El día que sepultes a tu madre
junto a mí, ya ese mismo día, no te quedes en este territorio,
porque he visto que se cometen aquí muchas injusticias y muchos
engaños, sin rebozo. Mira, hijo lo que hizo Nadab
con Ajikar, que le había criado. ¿No le
hizo bajar vivo a la tierra? Pero Dios le cubrió de infamia ante su
misma víctima. Sacó a Ajikar a la luz y
metió a Nadab en las tinieblas eternas, por
haber tramado la muerte de Ajikar. Por haber
practicado la limosna se libró Ajikar de la
trampa mortal que le había tendido Nadab. Fue Nadab quien cayó en la trampa de muerte para su
perdición.
11 Ved, pues, hijos, a dónde lleva
la lismona y a dónde la injusticia: a la
muerte. Pero me falta el aliento. "Le tendieron en el lecho y
expiró, y se le dio honrosa sepultura.
12 Cuando murió su madre,
Tobías la sepultó al lado de su padre, y se marchó con su
mujer y sus hijos a Media, quedándose a vivir en Ecbátana,
junto a su suegro Ragüel.
13 Los rodeó de atenciones en su
ancianidad y los sepultó en Ecbátana de
Media, heredando él la casa de Ragüel y
la de Tobit, su padre.
14 Murió, honrado, a la edad de 117
años.
15 Antes de morir presenció y
oyó la ruina de Nínive y vio
cómo los ninivitas eran llevados cautivos a
Media, cuando la deportación de Ciajares, rey
de Media. Y bendijo a Dios por todo cuanto había hecho a los ninivitas y asirios. Antes de morir pudo alegrarse por la
suerte de Nínive y bendijo al Señor
Dios por los siglos de los siglos. Amén.
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